La Asamblea Nacional debe impulsar una renovación más profunda, sustantiva y eficaz para cumplir plenamente y de manera digna sus responsabilidades constitucionales
Editorial: El 6 de abril de 2026, en la capital Hanoi se inauguró el primer período de sesiones de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura. El secretario general del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, asistió a la cita y pronunció un discurso orientador. La Revista Comunista tiene el honor de presentar el contenido de este importante discurso.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, pronuncia un discurso en la sesión inaugural del primer período de sesiones de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura _ Foto: Agencia Vietnamita de Noticias.
Hoy, la Asamblea Nacional de la República Socialista de Vietnam celebra su primer período de sesiones de la XVI Legislatura, un acontecimiento de especial importancia que marca el inicio de un nuevo mandato del máximo órgano representativo del pueblo y máximo órgano de poder estatal del país.
Se trata de un período de sesiones destinado a consolidar la organización del aparato estatal de conformidad con la Constitución; al mismo tiempo, se trata de una reunión centrada en la institucionalización de la Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam, en pos de crear una base jurídica, institucional y nuevos impulsos en materia de políticas para que el país entre en una nueva etapa de desarrollo: un desarrollo rápido y sostenible, con una identidad propia, basado en la ciencia, la tecnología, la innovación y el fuerte anhelo de ascenso de toda la nación.
En nombre del Comité Central del Partido, felicito cordialmente el rotundo éxito de las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y a los Consejos Populares de todos los niveles para el mandato 2026-2031. Expreso también mis más sinceras felicitaciones a los diputados de la Asamblea Nacional y a los miembros de los Consejos Populares de todos los niveles que han recibido la confianza de los votantes de todo el país. Se trata de un gran honor, pero también de una responsabilidad muy importante ante el Partido, el pueblo y el futuro de la nación.
En esta ocasión, expresamos nuestro reconocimiento y nuestra alta valoración por las importantes contribuciones de la Asamblea Nacional, de los diputados de la XV Legislatura y de los miembros de los Consejos Populares de todos los niveles durante el mandato 2020-2025. A lo largo de esa etapa, la Asamblea Nacional y los Consejos Populares realizaron grandes esfuerzos para renovar su organización y sus métodos de funcionamiento, mejorar la calidad de la labor legislativa y de supervisión, y adoptar decisiones sobre numerosos asuntos de gran trascendencia. Ello contribuyó a eliminar cuellos de botella institucionales, impulsar la recuperación y el desarrollo socioeconómicos, fortalecer la defensa y la seguridad nacionales, y elevar la posición del país en el escenario internacional. Estos logros, junto con la orgullosa tradición de 80 años de la Asamblea Nacional de Vietnam, constituyen una base sólida para que la XVI Legislatura los herede, los promueva y los lleve a nuevas cotas de desarrollo.
El mundo está experimentando transformaciones muy rápidas y profundas, tanto en amplitud como en intensidad. La competencia estratégica entre las grandes potencias se vuelve cada vez más intensa, mientras que el orden mundial y el derecho internacional enfrentan numerosos desafíos. Las cadenas de suministro, los flujos de capital, las tecnologías y los mercados globales están siendo reestructurados. Los desafíos de seguridad tradicionales y no convencionales se entrelazan, ejerciendo impactos cada vez más directos sobre el entorno y el espacio de desarrollo de cada nación. En particular, el avance revolucionario de la inteligencia artificial, los macrodatos, las tecnologías digitales y los adelantos científicos y tecnológicos está cambiando de manera fundamental los métodos de producción, los modelos de crecimiento, las formas de gobernanza nacional y la vida social. En este contexto, los países que adopten estrategias proactivas, realicen oportunamente reformas institucionales, liberen el potencial creativo, movilicen los recursos de toda la sociedad y aprovechen las nuevas oportunidades serán los que logren avanzar y desarrollarse.
Vietnam, con una historia milenaria de 4.000 años de civilización, 96 años bajo el liderazgo del Partido y 40 años de renovación, ha alcanzado grandes logros, de importancia histórica. Sin embargo, también debemos afrontar la realidad de que las exigencias de esta nueva etapa de desarrollo plantean demandas más elevadas, más rápidas y más decididas en materia de instituciones, modelo de crecimiento, calidad de la gobernanza nacional, capacidad de respuesta de las políticas públicas, disciplina en la ejecución y mejora del nivel de vida del pueblo. El XIV Congreso Nacional del Partido ha definido con claridad los objetivos de desarrollo para 2030, con visión hacia 2045, al tiempo que ha subrayado la necesidad de renovar el pensamiento sobre el desarrollo, desbloquear todos los recursos y promover al máximo la fuerza de la gran unidad nacional. En este proceso, la Asamblea Nacional debe impulsar una renovación más profunda, sustantiva y eficaz, a fin de cumplir plenamente y de manera digna con las responsabilidades que le confiere la Constitución.
Deseo subrayar que la Asamblea Nacional es el lugar donde se cristalizan la voluntad, las aspiraciones y el derecho del pueblo a ejercer su papel como dueño del país; es el órgano que decide los grandes asuntos nacionales, y la institución encargada de transformar las orientaciones y directrices del Partido en leyes, políticas y fuerza organizativa para su aplicación en la práctica. Cada diputado debe ser plenamente consciente de que no solo representa a su circunscripción ni únicamente porta la confianza de sus electores, sino que también asume la responsabilidad por el destino de la nación, por la confianza del pueblo y por el futuro de las próximas generaciones.
Con ese espíritu, propongo que la Asamblea Nacional de la XVI legislatura se concentre en cumplir eficazmente las siguientes cuatro grandes tareas:
En primer lugar, renovar profundamente la labor legislativa, con el objetivo de construir un sistema jurídico moderno, coherente, estable, viable y orientado a promover el desarrollo.
La Asamblea Nacional debe centrarse en elevar aún más su capacidad para institucionalizar y concretar las resoluciones del Partido en políticas y leyes, creando un sólido marco jurídico que permita cumplir con éxito las tareas de desarrollo socioeconómico para el período 2026-2031 y los años siguientes. El sistema jurídico debe convertirse verdaderamente en la base institucional del desarrollo, en una herramienta para proteger los derechos humanos y los derechos de los ciudadanos, así como en un motor que impulse la innovación, libere las fuerzas productivas y abra nuevos espacios de desarrollo para el país.
En los últimos tiempos, aunque el sistema jurídico ha sido perfeccionado de manera significativa, aún persisten superposiciones, incoherencias y falta de uniformidad. Algunas disposiciones siguen siendo ambiguas, inestables y no evolucionan al ritmo de la realidad, lo que incrementa las limitaciones para el cumplimiento, retrasa las oportunidades de desarrollo y genera dificultades tanto para la ciudadanía y las empresas como para los propios organismos encargados de hacer cumplir la ley. Por ello, la Asamblea Nacional debe dirigir al Comité Permanente y a sus órganos a realizar una revisión integral del sistema jurídico, perfeccionar la estructura del ordenamiento jurídico nacional y abordar con firmeza la existencia de leyes restrictivas, las superposiciones normativas y la tendencia a trasladar responsabilidades a normas de rango inferior. Las leyes deben diseñarse de manera que, una vez promulgadas, puedan aplicarse eficazmente en la práctica, sean fáciles de comprender para la población, sencillas de cumplir para las empresas y claras para las autoridades encargadas de su aplicación.
En particular, es necesario renovar de manera fundamental el pensamiento en la elaboración de leyes, orientándolo hacia la creación de condiciones e impulso para el desarrollo. La ley no debe limitarse a gestionar lo que ya existe, sino que debe abrir camino a lo nuevo; no solo debe regular la realidad presente, sino también modelar el futuro. La ley no solo debe “abrir caminos”, sino también “mejorarlos”. Ante las cuestiones emergentes, los nuevos sectores, los nuevos modelos y las nuevas fuerzas productivas modernas, es necesario adoptar enfoques adecuados, promover audaces programas piloto bajo mecanismos de control, creando espacio para la innovación y fortaleciendo la competitividad nacional. El proceso legislativo debe ser verdaderamente científico, democrático y transparente, incorporando las opiniones de expertos, investigadores, las experiencias internacionales, las empresas y el pueblo. Cada ley debe partir del interés de la nación, así como de los legítimos intereses del pueblo; es necesario prevenir y combatir decididamente los intereses de grupo, los intereses particulares y cualquier influencia negativa que pueda distorsionar las políticas. Debe producirse una transformación profunda: pasar de la mentalidad de “legislar para cumplir un trámite” a la de “legislar para impulsar el desarrollo”; de “buenas leyes sobre el papel” a “buenas leyes que funcionen en la práctica”. La eficacia de la aplicación de las leyes y el grado de satisfacción de la ciudadanía y de las empresas deben constituir el criterio supremo para evaluar la calidad de la labor legislativa.
En segundo lugar, elevar la función de supervisión suprema de la Asamblea Nacional para que sea más sustancial, rigurosa y plenamente responsable, tanto en términos de rendición de cuentas como de resultados.
La supervisión constituye una de las facultades más importantes de la Asamblea Nacional. Sin embargo, no puede limitarse a identificar deficiencias o señalar insuficiencias. Debe convertirse verdaderamente en un instrumento para mejorar la eficacia y la eficiencia de la gobernanza nacional; debe contribuir a corregir lo que no funciona, perfeccionar lo que se hace bien, eliminar los obstáculos que frenan el desarrollo, alertar de manera temprana sobre los riesgos y promover una actuación decidida. En otras palabras, la supervisión no consiste únicamente en “revisar lo que se ha hecho”, sino también en “orientar lo que debe hacerse”, detectar con anticipación las posibles deficiencias y dar seguimiento hasta responder la pregunta esencial: ¿se ha resuelto realmente el problema o no?
Propongo que, durante esta legislatura, la Asamblea Nacional concentre su labor de supervisión en los grandes asuntos nacionales, los sectores estratégicos y los “cuellos de botella entre los cuellos de botella” que obstaculizan el desarrollo; en las cuestiones que más preocupan a los electores y a la ciudadanía; y, en particular, en la implementación de las principales directrices del Partido, la aplicación de las leyes, el uso de los recursos nacionales, la gestión de los bienes públicos, la práctica del ahorro y la lucha contra el despilfarro, así como la rendición de cuentas de los organismos del Estado. Cada tema objeto de supervisión debe estar vinculado a responsabilidades claramente definidas, plazos concretos, productos específicos y resultados medibles. La supervisión debe sustentarse en datos, evidencias, indicadores cuantitativos y comparaciones claras entre los objetivos establecidos y los resultados alcanzados.
Al mismo tiempo, es necesario fortalecer de manera decidida el papel de los órganos de la Asamblea Nacional, de las delegaciones parlamentarias y de cada diputado en las actividades de supervisión. Asimismo, debe reforzarse la coordinación entre la supervisión de la Asamblea Nacional y las labores de inspección y supervisión del Partido, así como con las funciones de inspección, auditoría y demás mecanismos estatales de control, con el fin de generar una fuerza conjunta que garantice un aparato estatal que actúe con corrección, rapidez y eficacia.
En tercer lugar, elevar la firmeza y la visión estratégica en la toma de decisiones sobre las cuestiones importantes del país; las decisiones deben ser acertadas, precisas y oportunas, en función de los intereses a largo plazo de la nación.
Al entrar en una etapa de desarrollo de trascendencia histórica, el país exige que la Asamblea Nacional no solo adopte decisiones correctas, sino que las tome en el momento adecuado; porque una decisión tardía puede significar la pérdida de una oportunidad estratégica. Las cuestiones relacionadas con el desarrollo socioeconómico, el presupuesto estatal, la inversión pública, los programas nacionales específicos y los proyectos nacionales de especial importancia, entre otras, constituyen grandes decisiones vinculadas a los intereses fundamentales y a largo plazo de la nación y del pueblo, por lo que deben ser examinadas de manera integral, científica y prudente; pero sin permitir, bajo ninguna circunstancia, que la demora se convierta en un obstáculo para el desarrollo.
En condiciones de recursos aún limitados, la Asamblea Nacional debe elevar aún más la calidad del análisis de políticas, la capacidad de previsión estratégica y la evaluación de impactos; además de seleccionar correctamente los asuntos principales, los puntos innovadores, los proyectos prioritarios y los sectores estratégicos para concentrar los recursos, evitando así la dispersión, la fragmentación o el reparto equitativo sin criterio. La inversión no solo debe enfocarse en el crecimiento inmediato, sino también en generar nuevos motores de crecimiento, nuevas capacidades de competitividad y nuevos espacios de desarrollo para el país durante las próximas décadas.
Cada decisión de la Asamblea Nacional debe situarse en el marco de la estrategia integral de desarrollo nacional, en un contexto internacional de rápidos y profundos cambios, y en consonancia con las exigencias de garantizar la independencia, la autonomía, la seguridad, la estabilidad y el desarrollo sostenible del país. La Asamblea Nacional adopta decisiones para el presente, pero debe asumir la responsabilidad de cara al futuro. Esa es la expresión de su firmeza política, de su visión estratégica, de su sabiduría al legislar y de la profundidad que corresponde al máximo órgano del poder estatal.
En cuarto lugar, continuar renovando la organización y los métodos de funcionamiento de la Asamblea Nacional hacia una dirección moderna, profesional, cercana al pueblo, especialmente atenta a la realidad y con una mayor capacidad de respuesta política.
En un mundo en constante transformación, la Asamblea Nacional no puede seguir funcionando con el ritmo ni los métodos del pasado. Debe desarrollar una mayor capacidad de adaptación, responder con mayor prontitud en materia de políticas públicas y adoptar decisiones con mayor rapidez, garantizando al mismo tiempo el rigor y la corrección. Es necesario continuar estudiando el aumento razonable del número de períodos de sesiones, diversificar y flexibilizar las formas de funcionamiento de la Asamblea Nacional y de sus órganos, especialmente mediante la aplicación amplia de las tecnologías digitales, las modalidades de trabajo en línea y el ecosistema digital, con el fin de elevar la oportunidad, la proactividad y la eficacia en el proceso de análisis y toma de decisiones sobre políticas.
Es imprescindible seguir elevando la calidad y eficacia de las actividades de cada diputado de la Asamblea Nacional, especialmente de los legisladores a tiempo completo; consolidar y promover aún más el papel de las delegaciones parlamentarias para que realmente sean un puente cercano entre la Asamblea Nacional y los electores y el pueblo; y garantizar que cada diputado posea firmeza política, capacidad profesional, pensamiento crítico y la habilidad de transmitir fielmente la voz de la ciudadanía en la tribuna parlamentaria. La Asamblea Nacional debe mantener una vinculación más estrecha con el pueblo; ampliar los canales para recibir y escuchar las opiniones de los electores, la ciudadanía, la comunidad empresarial, los intelectuales y los científicos; aumentar la transparencia y la apertura en todas sus actividades; construir una Asamblea Nacional digital, moderna e inteligente, pero que, ante todo, sea una Asamblea cercana al pueblo, que lo comprenda, esté a su servicio y actúe en beneficio de sus intereses. Cuando las aspiraciones del pueblo sean escuchadas, cuando su voluntad sea reflejada con fidelidad y cuando las decisiones políticas partan de la realidad de la vida, la Asamblea Nacional será más fuerte, el Estado será más sólido y la confianza social será mayor. El mandato de la XVI Asamblea Nacional comienza con responsabilidades sumamente importantes y pesadas. Tengo plena confianza y grandes expectativas de que cada diputado de la Asamblea Nacional continúe cultivando su firmeza política, elevando sus conocimientos, capacidades y sentido de responsabilidad; mantenga una estrecha vinculación con el pueblo, lo comprenda, escuche sus opiniones y refleje fielmente su voluntad y aspiraciones; y coloque siempre los intereses nacionales y del pueblo por encima de todo y como prioridad absoluta en cada decisión. Estas son las cualidades esenciales de los representantes del pueblo en la nueva era.
Ante las nuevas oportunidades históricas que se abren para la nación, contamos con todos los fundamentos para expresar nuestra profunda confianza en que, con la gloriosa tradición de 80 años de la Asamblea Nacional de Vietnam; bajo el liderazgo firme e inteligente del Partido; con el consenso y el apoyo del pueblo; con la estrecha coordinación del Gobierno y de todo el sistema político; y con el espíritu democrático, creativo, entusiasta y responsable de todos los diputados de la Asamblea Nacional, la XVI legislatura cumplirá con excelencia la gran responsabilidad que le han encomendado el Partido, el Estado y el pueblo. Asimismo, contribuirá junto con todo el Partido, todo el pueblo y todo el Ejército a hacer realidad la aspiración de construir un Vietnam pacífico, independiente, democrático, fuerte, próspero, civilizado y feliz, avanzando firmemente hacia el socialismo.
Una vez más, deseo a los dirigentes y exdirigentes del Partido, del Estado y del Frente de la Patria de Vietnam; a los diputados de la Asamblea Nacional; a los distinguidos invitados, así como a todos los compatriotas y camaradas, mucha salud, felicidad y éxito.
Deseo que el primer período de sesiones de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura alcance un gran éxito./.
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* Título colocado por la Revista Comunista.