La historia de la Revolución cubana está indisolublemente vinculada a la solidaridad internacional y su proyección externa ha tenido en el pensamiento y la acción del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a su más ferviente impulsor.

Con el triunfo revolucionario del 1ro. de Enero de 1959, en la política exterior de Cuba se produjo un cambio radical, pasando de la dependencia y la sumisión a un profundo carácter independiente, soberano, antimperialista y solidario con las causas justas, en particular con los movimientos de liberación nacional que irrumpían en todos los confines del planeta.

Por su parte, la revolución vietnamita, encabezada por Ho Chi Minh, había dado un ejemplo extraordinario en su lucha anticolonial, no solo a los países de la región sino al mundo entero, sobre la capacidad de un pueblo para derrotar a una poderosa metrópoli colonialista.

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Vietnam el 2 de diciembre de 1960, poco después de la victoria insurreccional cubana, patentizó la voluntad de ambos gobiernos de iniciar un nexo que con el tiempo se convertiría en uno de los más singulares entre dos naciones, a pesar de la distancia geográfica.

Con el avance de la construcción socialista en el norte del país, el reinicio de la lucha armada en el sur, el incumplimiento de los Acuerdos de Ginebra, y el incremento de la intervención norteamericana, la causa vietnamita encontró en la Revolución cubana a un aliado excepcional.

Pese a las difíciles circunstancias que enfrentaba la Revolución cubana frente a la agresiva política del gobierno norteamericano, Fidel Castro colocó en una prioridad absoluta la solidaridad con Vietnam.

Nguyen Xuan Phong (derecha) acompaña al líder Fidel Castro durante su visita a Quang Tri (1973) _ Foto: VNA

Fidel en la vanguardia de la acción solidaria internacional con Vietnam

Desde los momentos fundacionales de los vínculos entre Cuba y Vietnam, Fidel se identificó plenamente con el pensamiento y la acción revolucionaria del Presidente Ho Chi Minh. Sus conmovedoras palabras sobre el padre de la patria vietnamita al arribar a Hanoi en 1973 así lo confirman:

El compañero Ho Chi Minh, de una manera genial, combinó la lucha por la independencia nacional con la lucha por los derechos de las masas oprimidas por los explotadores y los feudales. Él vio que el camino era la combinación de los sentimientos patrióticos de los pueblos con la necesidad de liberarse de la explotación social. La liberación nacional y la liberación social fueron los dos pilares en que se asentó su doctrina. (…)

Nosotros creemos que en la vida del compañero Ho Chi Minh, en su pensamiento político, en su clara concepción táctica y estratégica, todos los pueblos oprimidos tienen una riquísima fuente de sabiduría y de conocimiento para poder abordar sus propios problemas.

El compañero Ho Chi Minh supo adaptar genialmente a las condiciones concretas de Vietnam los principios inmortales del marxismo-leninismo. Y la historia le ha dado la razón, porque de otra forma ningún pueblo habría podido escribir una página tan heroica y tan gloriosa como la que ha escrito el pueblo de Vietnam, derrotando primero al colonialismo francés y derrotando después al imperialismo yanki(1).

Tal coincidencia en la teoría y la práctica revolucionarias convirtieron al líder cubano en un paradigma de lealtad y consecuencia hacia la causa de Vietnam. Durante los años de lucha por la salvación nacional del pueblo vietnamita, Fidel Castro se consagró con una inclaudicable determinación hacia los siguientes objetivos:

1. Enaltecer la heroica resistencia del pueblo y la dirección vietnamitas por la liberación del Sur y la reunificación nacional

2. Denunciar la política intervencionista y los crímenes de guerra del imperialismo norteamericano contra el pueblo de Vietnam

3. Reconocer y apoyar a los legítimos representantes del pueblo vietnamita en su lucha por la liberación del sur.

4. Promover un amplio movimiento internacional de solidaridad con la causa del pueblo vietnamita.

En cada uno de estos frentes, Fidel Castro se involucró de manera personal. Convocó al pueblo cubano, a los movimientos revolucionarios del mundo entero, a otros gobiernos, y particularmente a los países socialistas, a demostrar de manera clara y contundente su apoyo al pueblo vietnamita.

Cuba se convirtió en la vanguardia de la acción solidaria internacional por Vietnam. La apertura de la Embajada de la República Democrática de Vietnam en La Habana, en 1961, y de la representación del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, al año siguiente, constituyeron hitos fundamentales.

A su vez, la creación del Comité Cubano de Solidaridad con Vietnam del Sur, en 1963, y la designación de la heroína de la Revolución, Melba Hernández, para presidirlo, contribuyó a aglutinar los esfuerzos de toda la nación y a intensificar el activismo internacional en favor de la  liberación vietnamita.

En el pueblo cubano caló muy hondo el espíritu internacionalista en defensa de Vietnam. Miles de colectivos laborales y estudiantiles consagraron numerosas iniciativas de emulación para avanzar en sus resultados económicos y sociales bajo el honroso llamado de lograrlo con el mismo espíritu de Vietnam.

Ese sentimiento de incondicional solidaridad tuvo su máxima expresión en las palabras de Fidel, cuando el 2 de enero de 1966, ante una multitud en la Plaza de la Revolución en La Habana, proclamó la convicción, que trascendería posteriormente en la frase inmortal: “Por Vietnam, estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia sangre”.

Emotiva y entrañable imagen del primer ministro Pham Van Dong y del primer ministro Fidel Castro en Quang Tri, en septiembre de 1973, durante la primera visita del líder cubano a Vietnam _ Foto: VNA

El 19 de julio de ese año, aquella voluntad se haría realidad cuando seis especialistas militares cubanos, que colaboraban con el Ejército Popular de Vietnam en el enfrentamiento a la agresión de Estados Unidos, ofrendaron sus vidas como consecuencia de los criminales bombardeos norteamericanos que asolaban Hanoi.

Ese propio año, en octubre, una delegación cubana, encabezada por el Presidente Osvaldo Dorticós Torrado y por el entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, comandante Raúl Castro Ruz, viajó a Vietnam y sostuvo un histórico encuentro con el presidente Ho Chi Minh en el que se ratificó la plena solidaridad de Cuba y de Fidel.

En digno homenaje a la causa vietnamita y como demostración de la certeza en la victoria, 1967 fue denominado en Cuba “Año del Vietnam Heroico”.

Fruto de la audacia de Fidel y de los revolucionarios de Vietnam, el 4 de marzo de 1969, en una inédita acción en la historia contemporánea de las relaciones internacionales y la diplomacia, Cuba abría una Embajada en la selva de Tay Ninh y presentaría cartas credenciales su embajador ante el Frente Nacional de Liberación y el Gobierno Revolucionario Provisional de Vietnam del Sur.

El reconocimiento pleno al FNL como legítimo representante del pueblo de Vietnam del Sur constituyó para Fidel una de las prioridades de la política exterior de la Revolución cubana. Varias de sus intervenciones públicas en aquellos años se dedicaron a demostrar el respaldo inequívoco a las justas posiciones de los combatientes vietnamitas.

De esa manera lo argumentó el 3 de junio de 1969 en un acto de solidaridad con Vietnam en la Plaza de la Revolución:

Es necesario que se estudien estos puntos y se analicen, y se estudien y se analicen los argumentos y las posiciones legales, morales y justas del Frente Nacional de Liberación, puesto que es necesario desenmascarar aún más a los imperialistas yankis, puesto que es necesario desnudar aún más ante la opinión mundial a los agresores yankis, puesto que este es un problema que atañe a todo el mundo, puesto que este es un problema que ha suscitado el interés apasionado de la opinión mundial. Y puesto que esto no es solo una cuestión de opinión sino una cuestión vital para los pueblos, es necesario que estas posiciones sean conocidas, sean divulgadas y sean razonadas(2).

En la medida que se consolidaban y avanzaban las fuerzas revolucionarias vietnamitas, tanto en el plano militar como en el de la solidaridad internacional, incluso dentro de los propios Estados Unidos, se intensificaban cada vez más las acciones solidarias de Fidel.

Se convirtió en una cuestión esencial el respaldo político diplomático a las posiciones de la República Democrática de Vietnam, del Frente Nacional de Liberación y del Gobierno Revolucionario Provisional de Vietnam del Sur para el logro de la paz, la retirada de las fuerzas extranjeras y la reunificación nacional.

Una de las demostraciones más elocuentes de la acción solidaria de Fidel fue la sistemática y consistente referencia a la necesidad de respaldo del movimiento revolucionario internacional, y especialmente del campo socialista. Ello fue evidente durante una intensa gira del líder cubano por varios países de África y Europa del Este, a mediados de 1972, que se prolongó durante dos meses.

Este recorrido se realizó en circunstancias internacionales muy complejas debido a las contradicciones existentes en el campo socialista y los intentos del gobierno de Estados Unidos de exacerbar esas divergencias para imponer sus intereses hegemónicos en Indochina.

Frente a esta sensible situación, Fidel no dudó un momento en respaldar plenamente la postura de la dirección vietnamita de luchar audazmente en los tres frentes: militar, político y diplomático. Aprovechó cada intervención pública en ciudades africanas y europeas para denunciar los crímenes del imperialismo norteamericano, que arreciaba los bombardeos contra el norte de Vietnam con el objetivo de doblegar la resistencia y arrancar concesiones en las conversaciones de París.

Un acontecimiento crucial se suscitó durante su estancia en Argelia. El entones presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, anunció el bloqueo de los puertos del norte de Vietnam. Fidel reaccionó con una contundente argumentación:

El bloqueo decretado por el señor Nixon entraña una insólita provocación a todo el campo socialista, al movimiento revolucionario mundial en su conjunto y una amenaza directa a la paz mundial.

No creemos que ningún Estado o gobierno responsable, cualquiera que sea su sistema político, pueda considerar justificables semejantes medidas.

Nos preguntamos hasta dónde piensa llevar el imperialismo yanki su agresión contra el pueblo de Vietnam. ¿Hasta dónde se puede desafiar a la humanidad y poner en peligro cierto la paz del mundo, sin ningún principio, sin ningún fundamento legal y moral, sin ninguna posibilidad de imponer su voluntad a ese pueblo indoblegable? ¿Qué derecho tiene Estados Unidos a estar en Vietnam? ¿Qué derecho tiene a realizar allí su bárbara guerra? ¿Qué derecho tiene a invocar el honor? ¿Qué derecho a exigir que los países hermanos cesen de prestar ayuda a un pueblo contra el cual se emplean todos los medios del más poderoso e industrializado país imperialista? ¿Qué derecho tienen a practicar el genocidio contra ninguna nación?

¿Hasta dónde cree el imperialismo que puede ser tolerada su política de chantaje y terror?

Para retirar las tropas de Vietnam, donde bajo ningún concepto pueden ya permanecer, no es moral, no es lícito, no es permisible, acudir a tales actos que pueden poner al mundo al borde de un conflicto. Hay un fondo de demagogia, de ambiciones políticas, de intereses electorales, de mezquinas motivaciones personales mezcladas en esta situación de graves implicaciones para el mundo.

El imperialismo no es hoy todopoderoso. La correlación de fuerzas no lo favorece; 1972 no es 1962. Los títeres no serán salvados.

El honor del imperio, que es el honor del que habla el señor Nixon, no puede ser preservado, sencillamente porque tal honor no existe. No puede tener honor un gobierno que ha masacrado criminalmente millones de vietnamitas. Esto nos recuerda los argumentos de los colonialistas franceses cuando masacraban al pueblo argelino. Los pueblos revolucionarios no serán amedrentados.

Estamos seguros de que el campo socialista actuará con serenidad, pero también con inconmovible firmeza; que el movimiento revolucionario todo y la opinión mundial apoyarán a Vietnam. Tal vez de esta coyuntura surja nítida, como en pocas ocasiones anteriores, la necesidad de la unión de las fuerzas revolucionarias y dar un ¡no! rotundo al chantaje y al terror imperialistas(3).

Mientras Fidel reafirmaba la posición de Cuba, 89 tripulantes cubanos de los buques El Jigüe e Imías, que transportaban 10 mil toneladas de azúcar cada uno para el pueblo vietnamita, decidieron permanecer en el puerto de Haiphong hasta descargar sus valiosos cargamentos, enfrentando heroicamente el ultimátum norteamericano de tres días para desalojar el puerto. Tras casi un año de larga estadía, el 9 de febrero de 1973, en telegrama a Fidel, los tripulantes le informaron que eran los primeros buques en salir del puerto, una vez que los combatientes vietnamitas lograron desminarlo. Llevaban en sus pechos la Medalla de la Amistad, otorgada por el primer ministro Pham Van Dong.

Volviendo a la gira del líder cubano por países europeos, el 25 de junio de 1972, en visita a Checoslovaquia, aseguró:

Vietnam ha recibido el apoyo moral y material del campo socialista. Con el apoyo del campo socialista y del movimiento revolucionario 

internacional ha librado su lucha heroica. Hoy Vietnam enfrenta una tarea difícil, una tarea dura, pero la enfrenta resueltamente, valerosamente, e inflige derrotas a los agresores imperialistas.

Los imperialistas reanudaron sus bombardeos con mayor crudeza y minaron los puertos para imponer sus condiciones al pueblo de Vietnam. Hoy el pueblo de Vietnam necesita más que nunca el apoyo político, el apoyo moral y el apoyo material del movimiento revolucionario internacional(4). 

Con la firma de los Acuerdos de París, el 27 de enero de 1973, Vietnam lograba una resonante victoria, que confirmaba la certeza de su postura de avanzar la lucha simultáneamente en los frentes militar y político diplomático, como en otros momentos históricos de la revolución vietnamita. Fidel había interpretado fielmente la estrategia de Vietnam y la respaldó con firmeza absoluta.

Fidel en Vietnam y Vietnam en Fidel

El momento cumbre de la acción solidaria de Fidel Castro fue sin dudas su primera visita a Vietnam. Largamente deseada, pudo realizarse en 1973.

El 15 de septiembre, desde la Colina 241, en Quang Tri, Fidel rememoraba el significado de su presencia en el escenario mismo de los combates por la liberación del sur:

Cuba fue el primer país que reconoció al Gobierno Revolucionario Provisional de Vietnam del Sur; Cuba fue el primer país en enviar una representación diplomática al territorio liberado, ante el Gobierno Revolucionario Provisional de Vietnam del Sur; y Cuba se honra en el día de hoy en ser el primer Partido y el primer Gobierno que manda una delegación oficial al territorio liberado de Vietnam del Sur(5). 

A pesar de los riesgos que implicaba aquel recorrido, la insistencia de Fidel y la audacia de los dirigentes vietnamitas hicieron posible uno de los acontecimientos históricos más relevantes y único en las relaciones internacionales contemporáneas: la presencia de un mandatario extranjero al sur del paralelo 17, donde hasta poco tiempo antes se habían librado encarnizados combates.

Su inolvidable gesto al enarbolar la bandera del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, significó un portentoso mensaje de aliento a los combatientes vietnamitas, y una reafirmación de la inevitabilidad de la victoria frente al invasor.

Se sellaba para siempre una amistad inquebrantable. El amigo leal, que había proclamado la disposición del pueblo cubano a dar hasta su propia sangre por Vietnam, arriesgaba incluso su vida para brindar solidaridad en el frente de combate.

El llamado internacional a respaldar a Vietnam en el cumplimiento de los Acuerdos de París, fue una constante durante la estancia de Fidel. Así lo reiteró de manera enfática:

Es por eso que todos los pueblos del mundo y la opinión mundial tienen que exigir y tienen que apoyar con todas sus fuerzas el cumplimiento de los Acuerdos de París: el cese del fuego, el respeto de las zonas liberadas, la liberación de los presos políticos y el establecimiento de los derechos democráticos del pueblo de Vietnam del Sur. En el cumplimiento estricto de los Acuerdos de París estará la satisfacción de las legítimas aspiraciones del pueblo vietnamita(6). 

Tras la visita, se concretaron nuevas muestras de apoyo material de Cuba a Vietnam, que quedarían grabadas en el alma del pueblo vietnamita: un hotel (el Thang Loi, Victoria, en Hanoi); un hospital (en Dong Hoi, antigua provincia de Quang Binh); vaquerías (en Moc Chau, provincia de Son La); granjas avícolas (en Luong My, antigua provincia de Hoa Binh); y una carretera (entre Xuan May y Son Tay, antiguas provincias de Hoa Binh y Ha Tay).

Cientos de cubanos participaron en estas obras. La conformación del Contingente de la Construcción Ho Chi Minh significó una demostración del sentimiento internacionalista del pueblo cubano. Fidel despidió desde Cuba en actos públicos a algunos de sus integrantes y reconoció la disposición de miles de compatriotas a brindar su colaboración con el pueblo vietnamita.

En ocasión de la visita a Cuba del primer ministro vietnamita Pham Van Dong, en marzo de 1974, Fidel expuso los principios bajo los cuales se desarrollaría la colaboración con Vietnam:

Y nuestra colaboración con Vietnam será absolutamente gratuita, porque es nuestro deber más elemental; y porque no puede ser de otra forma, porque Vietnam es un país destruido por la guerra, Vietnam no puede tener excedentes exportables apenas, Vietnam no tendría con qué pagar esa colaboración económica que ahora necesita. Pero no por ello esperamos que los vietnamitas sientan agradecimiento hacia nosotros, porque somos nosotros los que tenemos que estar agradecidos a Vietnam.

Y Vietnam debe ser reconstruido. Vietnam tiene un pueblo abnegado y laborioso; Vietnam tiene grandes recursos hidráulicos; tiene recursos en carbón; tiene recursos minerales, que pueden servir de base para una poderosa industria energética, para el desarrollo metalúrgico y para el desarrollo de la rama química; pero además una gran parte del territorio vietnamita está por explorar en cuanto a los recursos del subsuelo. Existe todo lo necesario para la reconstrucción, las condiciones están dadas; y Vietnam debe llegar a ser un baluarte del socialismo, no solo en el campo político y en el campo militar, sino también en el campo económico del socialismo en el Sudeste Asiático.

Hay que ayudar a construir el Vietnam diez veces más hermoso de que habló Ho Chi Minh, y después debemos ser nosotros —todos los revolucionarios del mundo— los que le demos las gracias a Vietnam. Porque ellos lucharon por nosotros, ellos lucharon por la causa de la humanidad, ellos lucharon por todos los pueblos del mundo; ellos nos dieron un supremo ejemplo de heroísmo; ellos despertaron nuestra solidaridad más profunda; ellos conmovieron nuestros sentimientos patrióticos, revolucionarios e internacionalistas. ¡Y ellos derramaron su sangre por nosotros!(7). 

Aunque menos conocida, durante la visita de Fidel, los máximos líderes de Vietnam solicitaron también la contribución de Cuba con técnicos, equipamiento y entrenamiento de personal vietnamita en una de las gestas más extraordinarias de la política de guerra para la liberación de Vietnam del Sur y la reunificación del país: la construcción del emblemático Camino Ho Chi Minh.

“Sin el Camino hubiera sido imposible establecer las posiciones combativas que crearían los cambios en la situación militar, y tampoco hubiéramos podido tener condiciones para avanzar impetuosamente en la Campaña Ho Chi Minh, en su momento estratégico más oportuno”, reconoció el teniente general Dong Si Nguyen, legendario comandante del Camino Ho Chi Minh(8). 

Al rememorar el significado del aporte de Cuba y de Fidel en este capítulo de la lucha revolucionaria vietnamita, el entonces embajador Raúl Valdés Vivó reveló en el libro “El gran secreto. Cubanos en el Camino Ho Chi Minh”, la siguiente valoración del primer ministro Pham Van Dong al despedir a los técnicos que participaron:

Ustedes quizás no pueden todavía comprender las dimensiones de esta colaboración. Ella acortó la guerra. ¿En cuánto? ¿Dos años? ¿Más, menos? Nadie sabe, pero sabemos que la participación 

cubana con equipos, entrenamiento y asesoramiento en el terreno ha sido uno de los elementos que ha acelerado nuestra victoria(9).

Fidel y Vietnam en la construcción socialista

Después de la victoria de la primavera de 1975 y el logro de la reunificación nacional, se iniciaría para Vietnam una nueva etapa del proceso revolucionario para restañar los horrores de la guerra, reconstruir el país e integrarse al escenario mundial.

Fidel continuó siendo uno de los más fieles abanderados de la solidaridad con Vietnam en las nuevas condiciones, que coincidían históricamente con el impacto provocado por la caída del cambo socialista y la desintegración de la Unión Soviética.

Su segunda visita a Vietnam, realizada en diciembre de 1994, coincidió con aquel singular momento de la historia. Junto a Vietnam, Fidel reafirmaba su inexorable convicción:

solo los países que persisten en el socialismo, a pesar de las enormes dificultades al habernos quedado casi solos, empleando la inteligencia, empleando el corazón, empleando el espíritu creador, son capaces de introducir cosas nuevas que no solo salvarán el socialismo, sino que lo perfeccionarán y lo llevarán algún día al triunfo definitivo(10).

Vietnam había iniciado el proceso de renovación casi una década atrás, en 1986, y ya mostraba evidentes progresos, que concitaron el reconocimiento de Fidel. En reveladora carta de despedida al secretario general del Partido Comunista de Vietnam, compañero Do Muoi, el líder cubano reflexionaba:

Me marcho de Vietnam con más cariño y admiración del que le he tenido siempre. Me maravilla el esfuerzo que están realizando. Veo visibles progresos. El reto es enorme, pero no tengo dudas de que vencerán. Felicito a los vietnamitas por su falta de dogmas, su 

audacia y su valentía. Como el capitalismo es un desastre y el gran culpable de nuestros males de hoy, partiré de su país con más confianza en el socialismo y en el papel del partido, único capaz de aportar racionalidad y orden en medio del inmenso caos mundial que nos rodea. Permítame agradecerle profundamente todas las atenciones recibidas por la delegación cubana y sus nobles y finos gestos hacia mí. Lo espero en Cuba, tan pronto como pueda para expresarle todo nuestro afecto y aprecio. ¡Adelante Vietnam heroico! La victoria una vez más los espera(11).

En su tercera y última visita a Vietnam, Fidel constató los avances del proceso de renovación y se congratuló por sus éxitos. En emotivas palabras, en lo que podría considerarse el epílogo de su vínculo histórico con la patria vietnamita, evocó:

Hace ya treinta años que visité por primera vez este heroico país, de cultura milenaria y de tradiciones de lucha sin paralelo en la historia. Entonces el pueblo vietnamita estaba escribiendo aún una página gloriosa de resistencia y de victoria contra el agresor que desde casi 20 mil kilómetros de distancia decidió atacarlo e invadirlo con el enorme poder y alcance de su técnica sofisticada.

Frente a la valentía de este pueblo extraordinario, la potencia más poderosa de la historia no pudo evitar la derrota. El mundo deberá agradecer eternamente a los millones de vietnamitas que al precio de la vida y de enormes sufrimientos derramaron su sangre y sufrieron mutilaciones, torturas, dolores físicos, hambre y enfermedades para demostrar a los demás pueblos del mundo que la dignidad y el amor a la patria y la justicia son invencibles.

Conocí en aquella ocasión a hombres y mujeres vietnamitas que eran ejemplo de valor, modestia, abnegación, coraje y sacrificio.

Luego regresé cuando ya Vietnam estaba enfrascado en la titánica tarea de reconstruir la patria cien veces más hermosa con que soñó el entrañable Ho Chi Minh.

Y he vuelto ahora a un Vietnam que muestra con orgullo los frutos de ese ingente esfuerzo de reconstrucción. Han transcurrido apenas pocas horas desde nuestra llegada, pero ya puedo decir que nos sentimos hondamente impresionados por lo que hemos podido apreciar.

Es admirable lo que ustedes han logrado en relativamente pocos años, a partir de un país devastado por la guerra. Pueden existir tal vez dificultades, siempre las habrá; pero esas dificultades nunca serán superiores a la voluntad, el tesón, el espíritu de trabajo y sacrificio de este asombroso pueblo.

Los felicito, compañeros vietnamitas; felicito al pueblo laborioso de Vietnam; felicito al Partido Comunista, guía y dirigente de esta lucha por el desarrollo y el futuro. (…)

La historia de Vietnam demuestra que cuando un pueblo está decidido a defender su vida, su identidad y su futuro al precio que sea necesario, no hay superpotencia que pueda contra él.

Ese es el ejemplo insuperable que Vietnam ha dado al mundo(12).

A modo de conclusión

Ha transcurrido más de medio siglo desde la primera visita de Fidel a Vietnam y una década de su desaparición física. Sin embargo, el sentimiento del pueblo vietnamita hacia el líder de la Revolución cubana no ha hecho más que crecer.

No importan las distancias geográficas, ni las diferencias culturales o lingüísticas, tampoco el implacable paso del tiempo, los pueblos son 

sabios y sensibles al identificarse con quienes sienten con igual pasión sus sueños. Fidel, como el Tío Ho, es uno de ellos.

Su paso por la historia, cien años después, lo inmortaliza como un ejemplar soldado por la dignidad de nuestros pueblos. La nación a la que tanto admiró y a la que consagró buena parte de sus energías de combatiente revolucionario, le rinde homenaje con una patria independiente, soberana, próspera, solidaria, socialista y feliz.

En circunstancias de bloqueo recrudecido, criminal cerco energético y graves amenazas contra Cuba, el Partido, el Estado y el pueblo de Vietnam mantienen firme su postura solidaria y el apoyo político, moral y material al pueblo cubano.

¡En nombre de Cuba y de la memoria de Fidel, gracias, Vietnam!
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*Profesor auxiliar y Licenciado en Relaciones Políticas Internacionales, embajador de Cuba en Vietnam.
(1) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la recepción ofrecida por el Partido de los Trabajadores de Vietnam y el Gobierno de la República Democrática de Vietnam con motivo de su visita a ese país, el 12 de septiembre de 1973. Consultado en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1973/esp/f120973e.html
(2) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en ocasión de la visita del compañero Tran Buu Kiem, miembro del Presídium del Comité Central del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur. Consultado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1969/esp/f030669e.html
(3) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la cena ofrecida en su honor en el Palacio del Pueblo de Argel, Argelia, el 9 de mayo de 1972. Consultado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1972/esp/f090572e.html
(4) Fidel Castro Ruz. Discurso en el mitin efectuado en Houstka, con la población de Praga, Checoslovaquia, el 25 de junio de 1972. Consultado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1972/esp/f250672e.html 
(5) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la Colina 241, Vietnam del Sur, el 15 de septiembre de 1973. Consultado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1973/esp/f150973e.html
(6) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la recepción de despedida ofrecida en el Palacio Presidencial de Hanoi, el 16 de septiembre de 1973. Consultado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1973/esp/c160973e.html
(7) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en el Acto de solidaridad y amistad con el pueblo vietnamita, con motivo de la visita a Cuba de la delegación del Partido y del Gobierno de la República Democrática de Vietnam encabezada por el primer ministro Pham Van Dong, en la Plaza de la Revolución, el 26 de marzo de 1974. Consultado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1974/esp/f260374e.html
(8) Raúl Valdés Vivó. “El gran secreto. Cubanos en el Camino Ho Chi Minh”. Editora Política. La Habana, 1990, p. 208.
(9) Ibidem, p. 202.
(10) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado en la recepción efectuada en el Palacio de la Reunificación, Ciudad Ho Chi Minh, 10 de diciembre de 1995. Consultado en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1995/esp/f101295e.html
(11) Fredesmán Turró González. Seminario El aporte de Fidel y Ho Chi Minh a las relaciones de hermandad entre Cuba y Vietnam. Centro Fidel Castro Ruz, 24 de agosto de 2023. Consultado en: https://www.centrofidel.cu/seminario-el-aporte-de-fidel-y-ho-chi-minh-las-relaciones-de-hermandad-entre-cuba-y-vietnam
(12) Fidel Castro Ruz. Discurso pronunciado durante la Recepción Oficial ofrecida en su honor, en el Centro de Conferencia Internacional-II  Le Hong Phong, el 22 de febrero de 2003. Consultado en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/2003/esp/c220203e.html