Ninguna fuerza puede dividir el compatriotismo - Todas las conspiraciones destinadas a escindir y destruir el gran bloque de unidad nacional fracasarán

Prof. asoc., Dr. Tran Hau
Miembro del Comité Central del Frente de la Patria de Vietnam
10:22, 04-05-2021

Revista Comunista - La unidad nacional es la regla eterna para construir y defender el país, la fuente de fuerza principal para todas las victorias de la revolución vietnamita, y la política estratégica del Partido Comunista y del Estado de Vietnam. Uno de los focos donde las fuerzas hostiles y reaccionarias han concentrado sus fuerzas para destruir la causa reformista de Vietnam consiste en dividir y destruir el gran bloque de unidad nacional con muchos complots y maniobras sofisticadas. Es necesario exponerlos para que cada cuadro y cada miembro del Partido, así como cada ciudadano, estén en guardia y luchen firmemente contra ellos.

El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, Nguyen Phu Trong, conversa con conciudadanos en el Día de la Gran Unidad Nacional, en la comuna de Dur Kmal, del distrito de Krong Ana, en la provincia de Dak Lak _Fuente: vietnamplus.vn

“Unidad, unidad, gran unidad/Éxito, éxito, gran éxito”. Esta declaración tan simple y concisa del Presidente Ho Chi Minh plantea una regla incuestionable y a la vez afirma la tradición cultural milenaria del pueblo vietnamita. Gracias al gran bloque de unidad nacional, las 54 etnias de Vietnam han superado las penurias y desafíos para convivir en armonía en un país en vía de desarrollo. Juntos, los vietnamitas han enfrentado con éxito los desastres naturales y derrotado enemigos poderosos para proteger a la Patria y preservar las identidades culturales nacionales. Hoy día, siguen trabajando para construir un país más próspero y hermoso.

Cada pueblo en el mundo mantiene su tradición de unidad para la supervivencia y el desarrollo, y en Vietnam, la tradición solidaria cuenta con sus propias características. Es una convivencia armoniosa de los habitantes de un país multiétnico y multirreligioso, quienes siempre están dispuestos a compartir los valores y respetar las diferencias de los demás. La unidad se ha demostrado en las luchas constantes para enfrentar los extremos desastres naturales y los invasores extranjeros que ambicionaron apoderarse del país y esclavizar al pueblo vietnamita. También es un proceso de autoconciencia de los valores culturales pertenecientes a la identidad nacional de Vietnam, una comunidad estrechamente unida desde los primeros años de su fundación.

Mediante el estudio en profundidad de la unidad nacional, se puede apreciar claramente la importancia estratégica y el significado práctico de la tercera lección de las cinco grandes enseñanzas de la revolución vietnamita y a todo lo largo de la historia de este pueblo, resumida en la Plataforma de construcción nacional en el periodo de transición al socialismo (modificado y desarrollado en 2011) del Partido Comunista de Vietnam: Consolidar y fortalecer constantemente la unidad del Partido y de todo el pueblo, así como la solidaridad internacionalista. El documento indicó también que los niveles de unidad sostienen relaciones dialécticas entre sí, formando una combinación de fuerzas para producir un poder invencible que no se puede destruir. Debido a tales fortalezas, la justa causa del pueblo vietnamita siempre ha obtenido la victoria final, a pesar de los desafíos y los tropiezos ocasionales. Las lecciones históricas han refutado tajantemente las acusaciones de las fuerzas reaccionarias que buscan distorsionar y difamar la política de unidad nacional, y de esa manera afirman que la unidad es una tradición muy preciosa y sólida, un valor cultural y espiritual invaluable, un lineamiento estratégico a largo plazo y una ley de existencia y desarrollo de la nación.

El resumen de la Plataforma de construcción nacional en el periodo de transición al socialismo del Partido Comunista de Vietnam derivó de la historia de la revolución vietnamita, y no se basa en ninguna evidencia subjetiva. Para lograr la gran victoria de hoy, la lucha del pueblo vietnamita pasó por numerosas dificultades, desafíos y momentos críticos, y experimentó errores y deficiencias. En algunos momentos, hubo personas que en interés propio crearon conflictos y desacuerdos en la comunidad. Los aspectos adversos de la economía de mercado, tales como la brecha entre ricos y pobres, y el pragmatismo materialista han provocado desafíos complejos que afectaron al gran bloque de unidad nacional. Estos retos requieren tiempo para superarlos.

El pueblo vietnamita comprende profundamente el valor de la unidad, y siempre está decidido a hacer todo lo posible para consolidar la gran unidad nacional, luchando intransigentemente contra todos los complots y acciones de sabotaje destinados a destruir, socavar o debilitar esta noble causa. La historia de la nación indochina ha dado una valiosa lección: “Unidos triunfamos, divididos caemos”. Hoy día, un ambiente estable y seguro es la premisa necesaria para atraer una mayor inversión extranjera al país y para crear una posición que favorezca la integración internacional, considerada el camino inevitable para que Vietnam sobreviva y se desarrolle en la época actual de globalización. 

Las fuerzas hostiles contra la causa revolucionaria del pueblo vietnamita  intentan negar, distorsionar y socavar el gran bloque de unidad nacional, porque el mismo es el punto original, la garantía básica para el éxito de la revolución vietnamita, y el principal motor impulsor del desarrollo del país hoy y en el futuro. Una vez que el país esté fracturado internamente, se encontrará en declive, propenso a ser invadido por los enemigos, y la sociedad estará en desorden y rezagada. Estará regazada en todos los aspectos, especialmente en la economía, lo que significa que perderá los logros revolucionarios del pueblo vietnamita, y llevará al país al borde de la pérdida de su independencia, libertad, soberanía e integridad territorial. Por tal motivo, la lucha por proteger firmemente el gran bloque de unidad nacional es básicamente derrotar las conspiraciones maliciosas de las fuerzas hostiles, que intentan socavar la causa de construcción y defensa de Vietnam. Es también una cuestión de vida o muerte de la nación y del sistema político. Esta tarea necesita la conciencia y responsabilidad de cada patriota, cada verdadero revolucionario vietnamita. 

La tradición de unidad del pueblo vietnamita se elevó a nuevas alturas en la era de Ho Chi Minh, cristalizada en los pensamientos del líder revolucionario sobre el gran bloque de unidad nacional. La práctica revolucionaria vietnamita durante el siglo pasado demostró la fuerte vitalidad y la gran fuerza de esas ideologías. Especialmente, el Partido Comunista de Vietnam ha sido plenamente consciente de tales pensamientos, los cuales guiaron el camino revolucionario en todos los períodos, desde la fundación de la organización política hasta la actualidad. 

Después de 35 años de la implementación de Doi Moi (Renovación), iniciada por el Partido Comunista de Vietnam en 1986, las reformas se han implementado de manera práctica en todo el país y, de ese modo, se evidencia el rigor de la política de unidad nacional del Partido. Este trayecto ha consistido en despertar y promover la fuerza nacional al máximo nivel, anteponiendo los intereses comunes del pueblo y considerándolo el punto de partida para construir los lineamientos del Partido, así como las políticas y leyes del Estado, con el fin de superar la pobreza y el atraso, fortalecer y ampliar las relaciones de cooperación internacional, y aprovechar todos los recursos para construir y proteger el país.

La Resolución No.07-NQ/TW, del 17 de noviembre de 1993, del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam del VII mandato sobre “La gran unidad nacional y el fortalecimiento del Frente Unido Nacional” esbozó las visiones que reflejan mejor el pensamiento del gran bloque de unidad nacional y afirmó la validez de ese camino en el período de Renovación. Se trata de “unir a todos los pobladores vietnamitas, incluidas todas las clases, capas sociales, grupos étnicos, comunidades religiosas, habitantes en el país y residentes en el extranjero”(1), para los objetivos comunes de mantener la independencia, la unidad, la soberanía nacional y la integridad territorial, sacar al país de la pobreza y el atraso, convertir a Vietnam en una nación próspera y fuerte, con una sociedad justa y civilizada. Al mismo tiempo, se necesita “aceptar las diferencias, que no sean contrarias a los intereses comunes de la nación, para eliminar prejuicios, complejidades y odios, con miras al futuro y a construir espíritus de solidaridad, aprendizaje y confianza mutua”(2). Este último constituye un nuevo paso de desarrollo de gran importancia para la causa de construcción de la unidad nacional, según el pensamiento del Presidente Ho Chi Minh, y a la vez contribuye a rechazar las alegaciones de que el Partido y el Estado de Vietnam abrigan prejuicios, con mente cerrada, y discriminan a quienes anteriormente trabajaban en el antiguo régimen. 

Después que el Sur fue liberado y el país reunificado, muchas personas que habían trabajado para el antiguo régimen se rehabilitaron en la sociedad. Ellos siempre han sido tratados de manera justa, muchos fueron elegidos para ocupar responsabilidades en la Asamblea Nacional, los Consejos Populares, los Comités del Frente de la Patria, así como otras instituciones estatales de todos los niveles, de acuerdo con sus habilidades y fortalezas. Nguyen Huu Co, exteniente general del ejército de Saigón y también exvicepremier y ministro de Defensa del gobierno de Saigón, se convirtió en un miembro del Comité Central del Frente de la Patria de Vietnam después de muchos años de intento por reintegrarse con la sociedad. Compartió: “Desde el día en que el país fue verdaderamente independiente y unificado, ha habido cambios en diversos aspectos. Cuando salgo ahora, la gente me llama hermano mayor o tío. Es el resultado de los cambios positivos en las ciudades, en los barrios, en el sistema político y dentro de mí... Elegí quedarme en mi país de origen con mi gente y realmente me siento feliz...”(3).

Cuando Nguyen Cao Ky, exvicepresidente del gobierno de Saigón, regresó a visitar Vietnam en 2004, en la reunión con dirigentes del Comité Central del Frente de la Patria de Vietnam, dijo: “Siento que la situación socioeconómica en el país ha avanzado y se ha mejorado la vida de las personas. La gente recibe feliz y pacíficamente el Año Nuevo Lunar en un ambiente alegre del gran bloque de unidad nacional. Anteriormente, debido a la imposición de invasores extranjeros, el país estaba dividido, y ahora logró reunirse nuevamente. Siento la vitalidad de la nación y ninguna fuerza puede impedir que el país crezca. Nosotros, los que tenemos más de setenta años, también recordamos hacer pequeñas contribuciones a la Patria. El futuro glorioso de Vietnam está en manos de las generaciones jóvenes, bajo el liderazgo centralizado del Estado de Vietnam, y con la política acertada de gran unidad nacional, el país se desarrollará en línea con la tendencia general del mundo”(4).