Reestructuración de las fuerzas productivas y transformación de las relaciones de producción en la era digital: un enfoque desde la teoría marxista y sus implicaciones en materia de políticas (Primera parte)
Revista Comunista- En Vietnam, las fuerzas productivas digitales se están manifestando de manera progresiva a través del avance de la transformación digital en diversos sectores. Sin embargo, las relaciones de producción actuales todavía conservan las características tradicionales de la etapa industrial anterior, con mecanismos y políticas que no han logrado seguir el ritmo de los cambios acelerados de la era digital. La interacción entre el Estado, las empresas y los trabajadores en el entorno digital está enfrentando desafíos sin precedentes, lo que exige una renovación profunda en el pensamiento administrativo y en los métodos de planificación de políticas.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, y delegados visitan las exposiciones “Los logros en la elaboración y aplicación de leyes” y “El desarrollo de la economía privada”, así como los stands que exhiben productos de empresas privadas _ Foto: Agencia Vietnamita de Noticias
A lo largo de los 40 años del proceso de Doi Moi (Renovación), la integración de Vietnam en la economía mundial se ha profundizado, coincidiendo con la ola de la Cuarta Revolución Industrial y el sólido desarrollo de la transformación digital, caracterizada por el predominio de los datos, la tecnología y las plataformas digitales. Este contexto no solo impulsa un cambio en el modelo de crecimiento, sino que también impone la necesidad urgente de reestructurar la economía de manera moderna, inclusiva y sostenible. Un tema crucial en este proceso es la transformación de las fuerzas productivas, que a su vez conlleva ajustes en las relaciones de producción. En el artículo: “Transformación digital - un motor importante para desarrollar las fuerzas productivas, perfeccionar las relaciones de producción y llevar al país a una nueva era”(1), el secretario general del Partido Comunista de Vietnam (PCV), To Lam, indicó que las fuerzas productivas desempeñan un papel decisivo y que las relaciones de producción deben reajustarse continuamente para adecuarse al nuevo nivel de desarrollo. Subrayó que cuando estas últimas quedan rezagadas, se convertirán en un obstáculo que frenará el progreso general del país.
Este nuevo escenario exige mayor investigación teórica para aclarar el alcance, el contenido y las formas de interacción de algunos conceptos y categorías tradicionales, como “medios de producción”, “trabajo” y “propiedad”, a medida que redefine los roles del Estado, las empresas y los trabajadores en la estructura moderna de las relaciones de producción. Surgen muchas preguntas nuevas: ¿quién es el dueño de los datos?, ¿quién controla las plataformas digitales?, ¿cuál es el rol y la posición de los trabajadores, y cuál es su relación con los empleadores en la economía digital?, ¿cómo deberían adaptarse las relaciones de producción cuando las fuerzas productivas experimentan profundos cambios en su estructura, forma y modo de operación?
Base teórica sobre las fuerzas productivas y las relaciones de producción en la era digital
En el curso de la historia humana, el desarrollo de la sociedad siempre se vincula con los cambios fundamentales en el modo de producción y, detrás de esa transformación, se encuentra la reestructuración de las fuerzas productivas junto con las relaciones de producción. El marxismo -una doctrina revolucionaria- considera el par de categorías fuerzas productivas - relaciones de producción” como el centro para explicar las reglas del movimiento de la historia. Al entrar en la era digital, cuando la economía mundial se desplaza fuertemente hacia la digitalización, la integración de datos y la automatización, la aplicación creativa y dialéctica de este sistema teórico se vuelve vital. Esta es una base importante que ayuda a identificar correctamente la naturaleza de los cambios en la estructura de producción, al tiempo que orienta la construcción de políticas y estrategias de desarrollo social en el nuevo contexto.
Teoría marxista sobre las fuerzas productivas y las relaciones de producción
En el sistema teórico de Karl Marx, las fuerzas productivas y las relaciones de producción reflejan la estructura interna del modo de producción, factor que decide la naturaleza, el nivel y la tendencia de desarrollo de la sociedad. La relación dialéctica entre estos dos elementos es la base para explicar el movimiento de la historia humana a través de sucesivas formaciones económico-sociales. Según Karl Marx, las fuerzas productivas reflejan la capacidad real de los hombres en el proceso de transformación de la naturaleza para la producción de bienes materiales. Las fuerzas productivas incluyen los medios de producción (instrumentos y objetos de trabajo), los trabajadores y el nivel de aplicación científico-técnica en la producción. En este conjunto, los instrumentos de trabajo son considerados la “medida” del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en cada período histórico. Las relaciones de producción son el conjunto de relaciones económicas entre las personas que surgen en el proceso de producción, incluyendo las relaciones de propiedad sobre los medios de producción, las relaciones de organización y gestión del proceso de producción, y las relaciones de distribución de los productos. Las relaciones de producción tienen un carácter objetivo, independiente de la voluntad subjetiva, y son el resultado inevitable del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en cada etapa histórica.
De acuerdo con la regla de movimiento de los modos de producción, las fuerzas productivas desempeñan un papel decisivo frente a las relaciones de producción y, cuando se desarrollan hasta un nivel determinado, dejarán obsoletas las relaciones de producción existentes que obstaculizan la producción, conduciendo inevitablemente a su sustitución por una nueva relación de producción más progresista. Karl Marx sostuvo que: “Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes... De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas, y se abre así una época de revolución social”(2). Sin embargo, el vínculo entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción no ocurre en una sola dirección, sino que es dialéctica, a la vez unificada y contradictoria, interactuando entre sí. En muchos casos, las relaciones de producción pueden crear un entorno, una organización y una distribución favorables para el desarrollo de las fuerzas productivas. Pero cuando las relaciones de producción se convierten en “trabas” que frenan a las fuerzas productivas, la necesidad de mejorar el modo de producción se convierte en una necesidad objetiva inevitable. Otra contribución importante de Karl Marx es el énfasis en el papel de la revolución científica y tecnológica como motor directo que impulsa el salto cualitativo de las fuerzas productivas. En “El Capital” y obras posteriores, Karl Marx mostró una visión pionera y adelantada a su tiempo al prestar especial atención al impacto de la maquinaria, la automatización y la división del trabajo en las fábricas sobre la productividad laboral, la estructura de clases y las relaciones laborales. Esto indica el carácter abierto del marxismo y demuestra su capacidad de adaptarse a nuevas formas de producción, trascendiendo el marco de la industria mecánica.
Evolución de las fuerzas productivas en la era digital
En la era digital, las fuerzas productivas atraviesan transformaciones profundas tanto en su estructura como en su forma y modo de funcionamiento. Si en la era industrial el centro de las fuerzas productivas residía en los instrumentos de trabajo tangibles, como la maquinaria, las líneas de producción mecánicas o los sistemas eléctricos, actualmente ese papel está siendo reemplazado gradualmente por los datos, la inteligencia artificial, las plataformas digitales y la tecnología digital. Estos nuevos factores están reconfigurando la forma de organizar la producción y la división del trabajo a escala global.
Con sus características excepcionales de replicación ilimitada, distribución instantánea y acumulación exponencial, los datos se han convertido en un insumo indispensable en la mayoría de las actividades socioeconómicas. A diferencia de los medios de producción tradicionales, que son escasos y limitados, los datos no son simplemente un subproducto de la producción y el consumo, sino que se están convirtiendo cada vez más en un recurso esencial que genera una ventaja competitiva en la cadena de valor global. Desde una perspectiva de la economía política marxista, el auge de los datos como medio de producción intangible requiere ampliar el concepto de “herramientas de trabajo” y revisar el mecanismo de formación de plusvalía en el nuevo contexto, donde la aplicación de algoritmos, sistemas automatizados e inteligencia artificial contribuye a generar una mayor productividad laboral en comparación con la mano de obra directa. Junto con los datos, la aplicación de tecnologías como la inteligencia artificial (IA), el Internet de las Cosas (IoT), la cadena de bloques (blockchain) y los ecosistemas de plataformas digitales está creando una nueva forma de fuerzas productivas. Se pueden identificar tres características destacadas de este modelo: 1- El conocimiento se está automatizando gradualmente; las máquinas ya no solo reemplazan el trabajo manual, sino que reproducen una parte de las funciones de pensamiento, análisis y toma de decisiones; 2- El proceso de producción se lleva a cabo mediante el mecanismo de “plataformización”, con actividades organizadas mediante infraestructuras digitales intermediarias (por ejemplo: Amazon, Grab, Airbnb): entidades que no poseen directamente los medios físicos de producción, pero controlan el flujo y la distribución del valor en la cadena de producción; 3- El modelo de producción actual tiende a ser conectado, descentralizado y flexible, operando más allá de las fronteras físicas de fábricas, empresas o incluso países. Junto con los datos, aplicaciones tecnológicas como la IA, el IoT, el blockchain y las plataformas digitales coadyuvan a configurar una nueva forma de fuerzas productivas.
Estas transformaciones conllevan un desplazamiento profundo en el papel y el modo de participación de los trabajadores. Si en la etapa industrial la mayoría solo realizaban operaciones repetitivas con máquinas, en la economía digital se convierten en diseñadores, supervisores, analistas y optimizadores de sistemas digitales. La capacidad laboral está más estrechamente ligada a los datos, los algoritmos y la tecnología, lo que requiere pensamiento lógico, comprensión de los sistemas automáticos y adaptación a un entorno de producción no físico. El trabajador de hoy no solo interactúa con máquinas, sino también con sistemas de toma de decisiones basados en los macrodatos y plataformas digitales. La “hibridación” entre el ser humano y la tecnología en la nueva forma de las fuerzas productivas da lugar a características sin precedentes: el valor puede crearse sin necesidad de medios de producción tangibles, el proceso de producción puede operar fuera del alcance del espacio físico convencional y la división del trabajo ocurre casi en tiempo real y de forma transfronteriza a través de la infraestructura de la nube y las plataformas de conectividad. El proceso de desmaterialización de las fuerzas productivas se vuelve más evidente, formando un tipo de organización de la producción que va mucho más allá de la concepción tradicional de herramientas o líneas mecánicas.
Transformación de las relaciones de producción modernas
En paralelo con la transformación de las fuerzas productivas en la era digital, las relaciones de producción —que son la forma de organización económica que refleja el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas— también experimentan un cambio estructural. Los elementos fundamentales, como las formas de propiedad, la organización del trabajo, los mecanismos de distribución y los métodos de gestión, se ven cada vez más redefinidos por el auge de los datos, las plataformas digitales, la IA y las redes de producción transfronterizas. A diferencia del lento proceso de transformación de los ciclos industriales tradicionales, el desplazamiento de las relaciones de producción en el nuevo contexto ocurre con gran velocidad, alta complejidad y múltiples dimensiones sin precedentes.
Capitalismo de plataforma y control inmaterial: Una característica destacada en el panorama contemporáneo de las relaciones de producción es la aparición y expansión del modelo de “capitalismo de plataforma” (platform capitalism). En esta configuración, en lugar de invertir y poseer directamente medios de producción tangibles, como tierras, fábricas o materias primas, las empresas se centran en el control de sistemas de plataformas digitales, que actúan como intermediarios para organizar la interacción entre usuarios, proveedores y las fuerzas del mercado. La esencia de este mecanismo reside en que el poder de producción ya no está ligado a herramientas físicas, sino que se desplaza hacia elementos inmateriales, como algoritmos y datos. Los datos sobre el comportamiento de los usuarios se recopilan y procesan no solo para personalizar servicios, sino también para predecir tendencias, orientar conductas e incluso influir en las decisiones de clientes, socios y empleados. Bajo la óptica de Karl Marx, esta es una forma de explotación ampliada, donde la plusvalía no solo proviene del trabajo físico, sino también de los datos, el tiempo de interacción y la energía cognitiva humana, áreas que antes estaban fuera del alcance del análisis de la economía política clásica.
Red de producción descentralizada y reestructuración del poder económico: Junto al proceso de desmaterialización, la organización de la producción en la era digital también se desplaza hacia un modelo descentralizado y basado en redes. Las actividades productivas ya no se limitan a la línea de montaje lineal de una sola fábrica o complejo fijo, sino que se gestiona a través de múltiples grupos funcionales realizados por entidades independientes, pero estrechamente conectados mediante plataformas digitales. Por ejemplo, un producto tecnológico actual puede diseñarse en Estados Unidos, programarse en la India, fabricarse sus componentes en Vietnam, ensamblarse en Tailandia, promocionarse globalmente mediante TikTok y distribuirse a través de Amazon. Este nuevo patrón de red ha transformado fundamentalmente las relaciones de propiedad y gestión en la producción; el control del proceso de producción ya no depende principalmente de la posesión de medios de producción físicos, sino del control de la infraestructura de plataforma, el flujo de datos y la conectividad. En esta estructura, algunas corporaciones tecnológicas globales poseen una ventaja abrumadora gracias a su capacidad para coordinar el mercado, influir en el comportamiento de consumo y moldear la distribución de las cadenas de valor. Por el contrario, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, junto con los trabajadores, deben depender de “algoritmos de caja negra” a los que no tienen acceso ni control. Se trata de una concentración de poder blando en un sistema de producción disperso, donde el centro de poder se desplaza de las fábricas al software, las plataformas y las bases de datos. El resultado es la formación de una “superestructura de producción digital”, en la cual el propietario de la plataforma y el algoritmo puede apropiarse de plusvalía mucho más allá de su capacidad real de producción física, una forma de apropiación de plusvalía a través de la intermediación digital.
Transformación en las relaciones laborales, el trabajo por encargo y los algoritmos: Otra transformación importante es el cambio en los modelos de relaciones laborales, de una forma estable y formal hacia un trabajo flexible, informal y sujeto a la coordinación por algoritmos. Las modalidades de trabajo por encargo (gig work), empleado independiente (freelancer) y remoto se están convirtiendo gradualmente en una tendencia dominante en muchos sectores. La estructura tradicional de relaciones laborales, basada en contratos a largo plazo, mecanismos de protección de derechos y un marco organizativo claro, está siendo reemplazada por formas de empleo flexibles con menor base institucional y sin canales de diálogo colectivo. Aunque se les denomina “libres”, en realidad los trabajadores son controlados estrictamente a través de criterios ocultos, sistemas de calificación por estrellas y comentarios de los clientes, lo que convierte la libertad en una nueva forma de dependencia. Se trata de una forma de “autogestión mediante la supervisión”, en la que el individuo debe seguir normas impuestas unilateralmente, sin negociación, explicación ni mecanismos de retroalimentación. Un gran desafío que se plantea es: ¿cómo proteger los derechos de los trabajadores que operan a través del entorno digital?
Aumento de la desigualdad y formación de una “nueva clase digital”: Una consecuencia social profunda del cambio en las relaciones de producción modernas es el aumento de la polarización social y la desigualdad digital. Los grupos capaces de dominar la tecnología, controlar los datos y adaptarse al entorno de producción digital capturarán cada vez más la mayor parte de la nueva plusvalía generada. Por el contrario, los trabajadores que carecen de habilidades digitales, que no han sido capacitados o viven en zonas sin infraestructura digital, corren el riesgo de quedar marginados de la cadena de valor global. A partir de esto, surge el riesgo de una “clase baja digital” (digital underclass), un grupo social que es simultáneamente explotado a través de plataformas digitales y privado de la plena garantía de sus derechos sociales básicos.
En general, las relaciones de producción en la era digital se están reestructurando hacia una dirección más flexible y descentralizada, pero al mismo tiempo más desigual. En este contexto, el marxismo, con su método dialéctico de análisis y espíritu crítico, mantiene su valor como un marco de referencia fundamental para identificar y explicar las nuevas contradicciones que surgen en las relaciones de producción de la era de los datos y las plataformas digitales. Sobre esta base, la construcción de un sistema institucional adecuado a la nueva estructura de producción, que garantice la equidad, la sostenibilidad y el control, se convierte en una tarea estratégica para todas las naciones.
Situación actual del desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción en Vietnam
Desarrollo de las fuerzas productivas en Vietnam en la actualidad
En Vietnam, está surgiendo una nueva modalidad de fuerzas productivas basada en la combinación de tecnología digital, datos, IA y ecosistemas de innovación, lo que crea condiciones materiales y técnicas distintas a las de periodos anteriores. No obstante, este proceso ocurre de manera dispareja y está influenciado por factores institucionales, el mercado, la calidad de los recursos humanos y el espacio de desarrollo.
En primer lugar, en cuanto a la infraestructura digital - la nueva base material de las fuerzas productivas: Si antes las fuerzas productivas se encontraban vinculadas a fábricas, maquinarias y equipos mecánicos, actualmente la base material consiste principalmente en el sistema de infraestructura digital, que incluye redes de telecomunicaciones de banda ancha, centros de datos, computación en la nube, computación de borde y capacidad de computación de alto rendimiento. Para finales de 2024, más del 75% de la población utilizaba Internet, el 74% de los hogares tenía conexión de banda ancha fija y el 100% de las comunas/barrios contaban con cobertura 4G. Grandes corporaciones como VNPT, Viettel y FPT están invirtiendo fuertemente en redes 5G, centros de datos de nivel 4 e infraestructura de computación en la nube, en aras de la creación de una base material para la producción digital.
En segundo lugar, en cuanto a los datos y las plataformas - los nuevos “medios de producción” en la economía digital: Los datos, con su naturaleza de ser infinitamente reproducibles, tener un costo marginal cercano a cero y generar beneficios de forma exponencial, son catalogados como el “nuevo petróleo” del siglo XXI. En 2023, la Asamblea Nacional adoptó la Ley de Transacciones Electrónicas (que actualiza a la versión de 2005). En 2024, aprobó la Ley de Datos, y en 2025, la Ley de la Industria de Tecnología Digital y la Ley de Protección de Datos Personales; todos ellos son documentos legales fundamentales para la transformación digital.
En tercer lugar, en cuanto a la IA y la tecnología - la nueva “fuerza de trabajo”. En la teoría marxista, el trabajo es el factor clave para transformar los medios de producción en productos. Sin embargo, en el entorno digital, cada vez más actividades productivas se automatizan gracias a algoritmos, software y sistemas de IA, resultando que el “trabajo vivo” sea reemplazado gradualmente por el “trabajo automatizado”. Vietnam ha realizado notables esfuerzos en la aplicación de la IA en sectores como finanzas-banca, comercio electrónico, logística y salud. Aun así, solo ocupa el puesto 59 de 193 países según el Índice de Preparación para la IA de los Gobiernos con 54,48 puntos, y el quinto lugar en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)(3). La mayoría de las empresas nacionales aún se encuentran en fase experimental, mientras que la infraestructura de datos, la capacidad de cómputo y los recursos humanos en IA siguen siendo desafíos por abordar.
En cuarto lugar, en cuanto al conocimiento y las habilidades digitales - el factor humano en la fuerza de producción. En la economía del conocimiento, el saber y las habilidades creativas humanas son pilares fundamentales. Los trabajadores en la actualidad no solo necesitan habilidades mecánicas básicas, sino que deben dominar competencias digitales como el análisis de datos, la operación de sistemas inteligentes, el pensamiento de diseño y la comunicación multiplataforma. Según informes del Foro Económico Mundial, la proporción de trabajadores vietnamitas con habilidades digitales básicas sigue siendo inferior al promedio de la ASEAN. Mientras tanto, el sistema educativo, especialmente la formación vocacional y la universitaria, aún avanza con lentitud en la integración de contenidos sobre habilidades digitales, IA y ciencia de datos en sus programas curriculares.
En quinto lugar, en cuanto al espacio digital y las zonas dinámicas - la nueva “geografía” de la producción. En la era industrial, las fuerzas productivas se encontraban ligadas a parques industriales e industrias concentradas. Hoy día, el espacio de producción se expande hacia el entorno digital, la nube y las plataformas en línea, aunque los factores geográficos aún determinan la distribución de los recursos. Las grandes urbes, como Hanoi, Ciudad Ho Chi Minh, Da Nang y Bac Ninh, están formando gradualmente “clústeres de fuerzas de producción digitales” con un papel de liderazgo. Por el contrario, las regiones del Noroeste, la Altiplanicie Occidental y el Sudoeste todavía carecen de infraestructura, recursos humanos y políticas de apoyo, lo que aumenta la brecha entre estas áreas.
Estado actual de las relaciones de producción
En el proceso de desarrollo socioeconómico, Vietnam reajusta proactivamente las relaciones de producción para adaptarse a la evolución de las fuerzas productivas, especialmente durante el período de Doi Moi (Renovación) e integración y ante el profundo impacto de la Cuarta Revolución Industrial. Sin embargo, las relaciones de producción aún revelan ciertas limitaciones que deben ser analizadas en tres dimensiones: relaciones de propiedad, relaciones de organización-gestión y relaciones de distribución.
Primero, respecto a las relaciones de propiedad de los medios de producción: Vietnam mantiene un modelo mixto de propiedad con tres formas principales: propiedad de todo el pueblo (representada por el Estado), propiedad colectiva y propiedad privada. En este marco, el sector privado y el de inversión extranjera desempeñan un papel cada vez más dinámico en el desarrollo de las fuerzas productivas y la renovación tecnológica. Sin embargo, la acumulación y concentración de medios de producción para formar grandes empresas capaces de liderar las cadenas de valor aún es limitada. Mientras, el sector de propiedad de todo el pueblo a través de las empresas estatales sigue manteniendo una posición dominante en áreas esenciales, pero la eficiencia en la explotación de los medios de producción (especialmente la tierra, el capital y los recursos) no es proporcional.
Segundo, respecto a las relaciones de organización-gestión de la producción: El proceso de transición a una economía de mercado con orientación socialista ha creado un ecosistema diverso de organización productiva, que abarca desde empresas estatales, privadas, con inversión extranjera directa (IED), cooperativas, hasta plataformas digitales y modelos de economía colaborativa. No obstante, la capacidad de transición de los modelos de gestión tradicionales a una moderna basada en datos, tecnología digital y conexión en red sigue siendo lenta. Las empresas estatales enfrentan desafíos para renovar y mejorar la eficiencia de sus sistemas de gestión, lo que limita su papel pionero y de liderazgo en la formación y expansión de las cadenas de producción, suministro y valor a nivel nacional, regional y mundial; el sector privado, especialmente las pequeñas y medianas empresas, aún tiene acceso limitado a la infraestructura digital, plataformas de datos y habilidades para reorganizar la producción bajo modelos digitalizados. En particular, las nuevas relaciones laborales que surgen en el trabajo remoto y por encargo demandan un nuevo modelo de gestión. Esto requiere el reajuste del marco legal y los mecanismos de gestión laboral para adaptarse a las nuevas formas de producción.
Tercero, respecto a las relaciones de distribución de los productos del trabajo. Actualmente, Vietnam aplica un mecanismo de distribución basado principalmente en el mercado con regulación, pero las brechas de ingresos entre los distintos grupos sociales, regiones y sectores económicos siguen ampliándose. La clase media crece rápidamente; sin embargo, una gran parte de la fuerza laboral, especialmente en el sector informal y las zonas rurales, aún no disfruta plenamente de los frutos del crecimiento. En la economía digital, el sistema de distribución de beneficios presenta múltiples limitaciones. Los datos personales, una forma importante de activo digital, aún no han sido valorados ni distribuidos de manera equitativa; los trabajadores por encargo no cuentan con la garantía de un ingreso mínimo ni de derechos sociales proporcionales al valor que generan para las plataformas digitales.
Características destacadas y tendencias en la reestructuración de las fuerzas productivas y las relaciones de producción en Vietnam en la era digital
En los últimos años, las fuerzas productivas y las relaciones de producción en Vietnam atravesaron un proceso de reestructuración profundo, y esta transición se manifiesta claramente en tres características y tendencias principales.
Primero, el cambio en la estructura de las fuerzas productivas hacia la digitalización y el conocimiento: El nivel tecnológico, especialmente de la tecnología digital, constituye un factor clave que determina la productividad laboral y la competitividad nacional. La escala de la economía digital de Vietnam en 2024 alcanzó aproximadamente el 18,3% del Producto Interno Bruto (PIB), con una tasa de crecimiento anual superior al 20%, el triple de la tasa de crecimiento del PIB en general, y entre las más rápidas del Sudeste Asiático. El comercio electrónico minorista alcanzó unos 25 mil millones de dólares, un aumento de casi el 20% respecto al año anterior. Los pagos sin efectivo mantuvieron una tasa de crecimiento superior al 50% anual, liderando la ASEAN(4). Los sectores de la economía digital, como el comercio electrónico, las finanzas digitales, la logística inteligente y la tecnología financiera (fintech), también crean un nuevo motor impulsor para el crecimiento.
Segundo, la reestructuración de las relaciones de producción se refleja a través de una nueva diferenciación en la propiedad, la organización y la distribución. Las formas de propiedad de los medios de producción son cada vez más diversas, pues no solo incluyen la propiedad estatal o privada, sino que también aparecen nuevos modelos que abarcan la propiedad intelectual, la propiedad de datos, la equitización (sociedades por acciones), las plataformas compartidas, el trabajo flexible y formas de organización no tradicionales, como el blockchain o las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO). El proceso de organización de la producción a través de plataformas digitales hace que las relaciones laborales sean más flexibles, a corto plazo e informales, lo que plantea la necesidad urgente de renovar en las instituciones legales, las políticas de bienestar social y la gestión laboral.
Tercero, la aplicación de avances científicos y tecnológicos revolucionarios, como los macrodatos, la IA, la computación en la nube, la biotecnología, la robótica y automatización, y el IoT, conduce a la formación de nuevas formas de fuerzas productivas. Estos elementos no solo actúan como herramientas de producción, sino que también se convierten en medios de producción centrales que incluso dominan las nuevas industrias. En particular, los datos, que anteriormente no se consideraban un medio de producción, se han transformado hoy en el “combustible” esencial para la economía digital. Vietnam ha promulgado la Estrategia Nacional de Datos, y ha aprobado la Ley de Datos, la Ley de Protección de Datos Personales y la Ley de la Industria de Tecnología Digital, además de establecer el Centro Nacional de Datos, lo que demuestra el papel estratégico de la información en la estructura de producción moderna./.
-------------------------------------------------
(1) Prof., Dr. To Lam: “Transformación digital - un motor importante para desarrollar las fuerzas productivas, perfeccionar las relaciones de producción y llevar al país a una nueva era”, Revista Comunista, 25 de julio de 2025, https://www.tapchicongsan.org.vn/media-story/-/asset_publisher/V8hhp4dK31Gf/content/chuyen-doi-so-dong-
(2) Karl Marx y Friedrich Engels: Obras completas, Editorial Su That (La Verdad), 2011, vol. 1, pág. 21
(3) Hoang Giang: Vietnam ocupa el quinto lugar en la ASEAN en el Índice de Preparación para la IA de los Gobiernos, Periódico Electrónico del Gobierno, 25 de julio de 2025, https://baochinhphu.vn/viet-nam-xep-thu-5-trong-asean-ve-chi-so-san-sang-ai-toan-cau-102240116173427249.htm
(4) Ha Van: Economía digital de Vietnam registra mayor crecimiento en la región, Periódico Electrónico del Gobierno, 25 de julio de 2025