La participación del Estado y del mercado en la promoción del desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en Vietnam
Revista Comunista- La definición clara y el tratamiento adecuado del papel y la participación del Estado y del mercado en la promoción del desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación constituyen una de las tareas esenciales en la actualidad, a fin de contribuir a generar avances en estos ámbitos. De este modo, se fortalece el potencial científico y tecnológico nacional, se vincula la investigación científica con la producción y los negocios, y se crean nuevos impulsos para que nuestro país logre un desarrollo rápido y sostenible en la nueva era.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, junto con líderes y exdirigentes del Partido y del Estado, visita un pabellón en la Conferencia Nacional sobre avances en el desarrollo de ciencia, tecnología, innovación y transformación digital _Foto: Agencia Vietnamita de Noticias
Características de los recursos científicos y tecnológicos
Los recursos científicos y tecnológicos de una nación comprenden el conjunto de capacidades en materia de ciencia y tecnología que surgen, se forman y desarrollan desde el interior del propio país, a partir de la toma de conciencia nacional y la iniciativa para identificar y emplear los medios adecuados, en correspondencia con las necesidades de su desarrollo.
Dichos recursos incluyen diversos elementos: el personal científico y tecnológico y su capacidad de innovación y generación de conocimiento; la inversión en ciencia y tecnología; el sistema de organizaciones de investigación científica y tecnológica; el número de publicaciones científicas y de invenciones y patentes; el valor y el nivel generacional de la maquinaria y el equipamiento tecnológico del país; así como los sistemas de información científica y tecnológica… Además de estos factores, los recursos científicos y tecnológicos de una nación también se manifiestan en su capacidad para identificar necesidades, seleccionar objetivos prioritarios de desarrollo científico y tecnológico y orientarlos eficazmente hacia las metas de desarrollo; la elaboración de estrategias, políticas y planes en este ámbito, y la aplicación y organización de mecanismos de gestión y políticas apropiadas, junto con instrumentos financieros, recursos humanos y bases materiales que permitan alcanzar los objetivos prioritarios propuestos; la búsqueda de conocimiento científico, la selección de tecnologías (tanto nacionales como extranjeras), la aplicación de la ciencia y la tecnología al desarrollo socioeconómico y la comercialización de los resultados de la investigación; y la capacidad de llevar a cabo de manera proactiva la investigación científica y el desarrollo tecnológico adecuados para servir a los objetivos de desarrollo del país.
De este modo, los recursos científicos y tecnológicos constituyen un tipo de recurso específico en comparación con otros, como:
En primer lugar, los recursos científicos y tecnológicos son recursos especiales debido a la propia naturaleza de la ciencia y la tecnología, en particular de sus productos. Los productos científicos y tecnológicos -un tipo de activo singular portador de nuevos conocimientos- son el resultado de procesos de creatividad e investigación, y están sujetos a regímenes de protección relativos a los derechos de autor y los derechos sobre invenciones, patentes, diseños industriales, modelos de utilidad, entre otros.
En segundo lugar, la asignación fluida y eficiente de los recursos científicos y tecnológicos exige la efectiva aplicación de las regulaciones sobre propiedad intelectual. Este derecho, reconocido por el Estado, otorga a sus titulares el control exclusivo sobre las creaciones y el conocimiento durante un período determinado, con el fin de prevenir su explotación ilícita. Solo cuando existe la propiedad intelectual, los actores que impulsan el desarrollo científico y tecnológico, en particular los pertenecientes al sector privado, se sienten incentivados a invertir en innovación y desarrollo tecnológico.
En tercer lugar, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, así como el uso de sus productos en el mercado, no solo generan beneficios directos para los actores participantes, sino que también aportan beneficios a la economía y la sociedad, a través de la innovación tecnológica, el aumento de la productividad laboral, la creación de empleo y el mantenimiento del crecimiento económico.
En cuarto lugar, la información en materia de ciencia y tecnología suele ser difícil de medir y evaluar. Ello se debe a la complejidad y la dificultad de cuantificar los productos científicos y tecnológicos. La insuficiencia y asimetría de la información tienden a generar elevados costos de transacción.
Las particularidades antes señaladas ponen de manifiesto que, sin la intervención del Estado, los recursos científicos y tecnológicos tienden a ser inestables, no logran desplegar plenamente su potencial y, en particular, no consiguen atraer inversiones del sector privado para su desarrollo. No obstante, una intervención estatal inadecuada, que no se ajuste a las reglas objetivas, también puede generar distorsiones y desviaciones en la asignación y utilización de dichos recursos, así como provocar, especialmente, el despilfarro de la inversión pública. Por consiguiente, la cuestión fundamental radica en comprender y resolver adecuadamente el papel del Estado, el mercado y la relación entre ambos, a fin de asegurar una asignación de los recursos científicos y tecnológicos que sea racional y lo más eficiente posible.
Limitaciones en la determinación del papel del Estado y el mercado en la promoción del desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en Vietnam
La práctica demuestra que los recursos científicos y tecnológicos en Vietnam se han ido consolidando y fortaleciendo; sin embargo, en términos generales, aún persisten insuficiencias y limitaciones. De acuerdo con la Resolución No. 57-NQ/TW del Buró Político, con fecha del 22 de diciembre de 2024, “Sobre los avances para el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital”, el ritmo y los avances en estos ámbitos siguen siendo lentos. Ello se refleja en diversos aspectos: la investigación y la aplicación de la ciencia y la tecnología, así como la innovación, no han logrado avances significativos; aún no se dominan las tecnologías estratégicas ni las centrales; el número de bienes científicos y tecnológicos, así como de empresas de este sector, representa solo una pequeña proporción en relación con las exigencias del desarrollo económico en el contexto de la integración internacional; la capacidad de investigación de las organizaciones científicas y tecnológicas mantiene una brecha respecto a los países más desarrollados de la región y del mundo; la demanda de innovación tecnológica por parte de las empresas sigue siendo limitada; el mercado de ciencia y tecnología no se ha desarrollado de manera sincronizada, en especial los mecanismos y políticas específicas que deben crear condiciones y bases jurídicas para la asignación de recursos científicos y tecnológicos aún presentan deficiencias y no se ajustan plenamente a la realidad.
Las limitaciones mencionadas obedecen a múltiples causas, tanto subjetivas como objetivas, entre ellas, ideas erróneas sobre el papel, las funciones y la intervención del Estado; y una comprensión y práctica ineficaces en el manejo y la solución de la relación entre el Estado y el mercado en la asignación de los recursos científicos y tecnológico.
Primero, el mecanismo de gestión de los fondos de inversión provenientes del presupuesto estatal destinados a la ciencia y la tecnología aún presenta limitaciones. La inversión pública en estos ámbitos continúa siendo dispersa, carece de concentración y mantiene un enfoque excesivamente administrativo, lo que redunda en una baja eficiencia en el uso de los recursos.
Segundo, el entorno empresarial no genera los incentivos para que las empresas inviertan en innovación tecnológica; no es plenamente transparente ni equitativo, lo que lleva a muchas empresas a adoptar actitudes de dependencia y pasividad, sin prestar suficiente atención ni enfrentar una presión competitiva significativa que las impulse a aplicar los resultados de la investigación en la innovación tecnológica. Los mecanismos de apoyo financiero provenientes del presupuesto estatal para la innovación tecnológica empresarial aún presentan diversas insuficiencias, no garantizan la eficiencia en el uso de los recursos y no crean una base sólida para fomentar el desarrollo de empresas innovadoras. Aunque se han creado algunos fondos de apoyo a la inversión en innovación tecnológica, en la práctica estos no han desplegado plenamente su eficacia.
Tercero, los mecanismos y políticas del Estado en relación con las empresas y la tecnología aún enfrentan obstáculos. Los investigadores encuentran dificultades para establecerse o colaborar con organizaciones científicas y tecnológicas, así como para acceder a financiamiento empresarial destinado a la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación; y para comercializar los resultados de la investigación.
Cuarto, el mecanismo de gestión estatal respecto a las organizaciones científicas y tecnológicas presenta numerosas deficiencias, y la transición hacia modelos de funcionamiento basados en mecanismos empresariales avanza con lentitud. El sistema de asignación de fondos estatales a estas organizaciones aún se caracteriza por una distribución uniforme. Persisten en muchas de estas entidades actitudes reticentes a la innovación y la asunción de responsabilidades, junto con una fuerte dependencia de subsidios públicos. Ello ha retrasado la renovación de los mecanismos de gestión, los regímenes y las políticas aplicables al personal científico y tecnológico, lo que no incentiva la iniciativa ni la creatividad, y conduce a la dispersión de las capacidades de investigación.
Quinto, el aparato de gestión estatal en materia de ciencia y tecnología no es aún lo suficientemente ágil, eficaz ni eficiente. Tampoco se ha logrado conformar un contingente de funcionarios públicos con un alto nivel de profesionalización que pueda desempeñar de manera efectiva la función de asignación de los recursos científicos y tecnológicos.
Un trabajador inspecciona una oblea, materia prima para la fabricación de semiconductores, en la fábrica de Hana Micro Vina (una empresa con inversión surcoreana especializada en la producción de chips semiconductores) en el Parque Industrial Van Trung, distrito de Viet Yen, provincia de Bac Giang _Foto: Agencia Vietnamita de Noticias
Fortalecimiento del papel del Estado en su relación con el mercado para promover el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en Vietnam
En primer lugar, el Estado debe desempeñar un papel facilitador, creando las bases y un entorno propicio para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Vietnam.
Ante todo, es necesario construir y perfeccionar el sistema de documentos jurídicos que rigen el desarrollo científico y tecnológico, incluyendo la legislación sobre transferencia de tecnología, propiedad intelectual, contratos tecnológicos, entre otras. Este marco institucional y jurídico constituye una condición previa indispensable, que debe ser completada con antelación, de manera integral y con garantías de eficacia en su aplicación. Un aspecto clave es la definición clara y específica de los derechos asociados a los productos científicos y tecnológicos, la protección efectiva de los derechos de propiedad, y de propiedad intelectual.
El Estado desarrolla y formula planes y estrategias para el desarrollo de los recursos científicos y tecnológicos en cada etapa. Paralelamente, ha de perfeccionar el entorno empresarial, garantizando una competencia sana y leal entre los actores que participan en el mercado de ciencia y tecnología; promover una mayor atención de las empresas en la inversión en innovación, desarrollo tecnológico y mejora de su competitividad, evitando que sus recursos se destinen únicamente a afrontar dificultades del entorno empresarial.
Además, el Estado debe asegurar un sistema de infraestructuras socioeconómicas moderno y sincronizado que respalde el desarrollo científico y tecnológico, como redes de telecomunicaciones, sistemas de oficinas y centros de transacción; organizar la provisión de servicios públicos para este ámbito, tales como los servicios de concesión de derechos de propiedad intelectual, información de mercado y evaluación tecnológica, entre otros.
En segundo lugar, el Estado debe gestionar directamente la asignación de los recursos científicos y tecnológicos a través de instrumentos y políticas.
Dentro de los recursos científicos y tecnológicos, existen componentes cuya formación y desarrollo están directamente regulados por el Estado mediante herramientas de intervención. Estos elementos suelen constituir la base del desarrollo científico y tecnológico; si bien pueden ser asumidos por actores fuera del sector público y requieren la movilización de capital social, su desarrollo aún no es equilibrado en comparación con otros sectores.
El Estado invierte en áreas de investigación básica, aquellas orientadas a satisfacer las necesidades del desarrollo socioeconómico y sectores tecnológicos de alto riesgo. Asimismo, invierte directamente en la formación de recursos humanos de alta calidad y las actividades generadoras de conocimiento. Se trata de ámbitos con baja rentabilidad económica, con limitada participación del sector privado, pero que desempeñan un papel fundamental para el desarrollo de la ciencia y la tecnología nacionales y generan impactos positivos. El Estado también debe asumir un papel pionero en la creación de mecanismos que permitan a las autoridades competentes autorizar a organizaciones y empresas la aplicación piloto, en condiciones controladas de alcance, tiempo y espacio, de tecnologías, procesos, soluciones, productos, servicios o modelos de negocio nuevos que aún no están contemplados o que difieren de la normativa vigente. En cuanto a las tecnologías aplicadas, orientadas al mercado y con alto potencial de comercialización, es necesario diseñar mecanismos que fomenten la participación del sector privado o su cooperación con el Estado mediante la asociación público-privada.
El Estado establece y gestiona directamente determinadas entidades clave, y promueve los factores fundamentales para el desarrollo de la ciencia y la tecnología. También desarrolla infraestructuras, especialmente en el ámbito digital, así como la construcción de sistemas de datos y bases de macrodatos; se centra en la creación de instituciones científicas y tecnológicas de referencia, con estándares internacionales, que actúen como motores de la integración global. Además, el Estado invierte en la construcción de un sistema de apoyo a las empresas innovadoras y en la adopción tecnológica, con el fin de respaldar a aquellas con alto potencial de crecimiento; al mismo tiempo, impulsa el desarrollo de organizaciones intermediarias en el mercado de ciencia y tecnología, tales como entidades de asesoramiento en integración internacional y organismos especializados en la mediación y transferencia tecnológica en el sector agrícola.
En tercer lugar, el Estado renueva los mecanismos y métodos de gestión con el fin de elevar la eficacia y la eficiencia en la asignación de los recursos científicos y tecnológicos.
En el ámbito de la ciencia y los contratos tecnológicos, diversas organizaciones e instituciones se han establecido, pero su capacidad aún muestra limitaciones, o algunos aspectos presentan baja eficacia operativa y de implementación, como los mecanismos de inversión y gestión de los fondos del presupuesto estatal destinados a la ciencia y la tecnología. Frente a esta situación, el Estado debe estudiar y renovar mecanismos y métodos de intervención para mejorar la eficacia y la eficiencia de la gestión, en particular:
Primero, renovar el mecanismo de inversión del Estado en el desarrollo científico y tecnológico, orientándolo hacia una asignación y concesión de presupuestos que fomente avances e innovación, partiendo de las necesidades reales. Es necesario implementar la evaluación y gestión de los proyectos financiados con presupuestos estatales basados en los resultados y productos finales, garantizando la asignación suficiente de recursos conforme a las tareas encomendadas; eliminar poco a poco los subsidios en determinadas actividades de investigación aplicada; otorgar una mayor autonomía financiera a las organizaciones científicas y tecnológicas y fomentar que estas operen bajo modelos similares a los empresariales, con capacidad de autofinanciamiento.
Segundo, estudiar la reestructuración del modelo operativo de las organizaciones públicas de ciencia y tecnología, incluida su transición hacia modelos empresariales, junto con la renovación de sus mecanismos de gestión. Para impulsar este proceso, es preciso definir con claridad la titularidad de los derechos de propiedad sobre patentes e invenciones dentro de las unidades públicas al transformarse en entidades empresariales; garantizar los derechos e intereses fundamentales de los científicos; analizar modelos de representación del propietario del capital estatal en las empresas científicas y tecnológicas tras su transformación; y perfeccionar y simplificar los procedimientos administrativos vinculados a este proceso.
Tercero, reformar el mecanismo de gestión de los recursos humanos vinculados a la ciencia y tecnología en las organizaciones públicas, orientándolo a fomentar la creatividad, la autonomía y la responsabilidad entre este personal. Ello implica transitar de un modelo de gestión administrativa hacia uno basado en resultados y productos, construir un entorno de trabajo profesional y moderno para los investigadores, y promover una cultura centrada en la investigación y la innovación dentro de las instituciones científicas y tecnológicas.
Algunas cuestiones a considerar
En primer lugar, es necesario continuar investigando, resumiendo la teoría e innovando el pensamiento para obtener una comprensión más profunda y completa de la relación entre el Estado y el mercado en la asignación de los recursos científicos y tecnológicos en Vietnam. Esto busca fortalecer la capacidad de formulación y ejecución de instrumentos y políticas de gestión estatal, permitiendo que el Estado lidere la promoción y la creación de condiciones más favorables para el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital. Resulta fundamental estudiar y asimilar modelos y experiencias exitosas de otros países, y realizar evaluaciones periódicas para su ajuste a la realidad nacional.
Además, es preciso recabar periódicamente las opiniones de organismos, organizaciones e individuos que participan en la asignación de recursos científicos y tecnológicos, con el fin de definir el papel y las funciones del Estado, especialmente en la formulación de políticas, la organización e implementación del sistema jurídico correspondiente. La participación de estos actores contribuye a ajustar la relación entre el Estado y el mercado a las condiciones reales, reduciendo así las deficiencias existentes.
En segundo lugar, el Estado debe continuar perfeccionando y mejorando la eficacia de la gestión en materia de ciencia y tecnología, hacia un modelo más ágil, eficiente y profesional, que permita una regulación e intervención adecuadas en la asignación de recursos científicos y tecnológicos. Es necesario seguir modernizando las actividades profesionales de los órganos de gestión estatal y las entidades encargadas de la aplicación de la ley, tanto a nivel central como local, con el fin de cumplir eficazmente los objetivos propuestos. Asimismo, se debe mejorar la calidad del personal, especialmente de los cuadros directivos, gerentes, especialistas y responsables de la formulación de políticas relacionadas con la asignación de estos recursos.
Se requiere también estudiar y perfeccionar la estructura organizativa y los mecanismos de funcionamiento de los órganos de gestión estatal y ejecución de la ley vinculados a la asignación de recursos científicos y tecnológicos, con el objetivo de lograr un sistema optimizado, sincronizado e interconectado. Es imprescindible superar la superposición y duplicidad de funciones y tareas entre las organizaciones y unidades, desde el nivel central hasta el local. En este sentido, se debe avanzar en la descentralización entre ministerios, sectores y localidades, otorgando mayores competencias a estas últimas con regulaciones claras basadas en criterios objetivos y orientados a resultados en la gestión estatal de la ciencia y la tecnología.
Es necesario renovar el mecanismo de asignación del presupuesto estatal a la ciencia y la tecnología, especialmente en lo relativo al gasto en investigación y desarrollo, priorizando su canalización a través de fondos de desarrollo científico y tecnológico. Se debe reestructurar el gasto público en este ámbito para garantizar su concentración en áreas prioritarias, evitando la dispersión y la duplicación. Es importante establecer mecanismos que incentiven la contratación pública de productos y bienes resultantes de la investigación científica desarrollada por empresas nacionales; diseñar mecanismos especiales para la investigación y desarrollo de determinadas tecnologías especializadas; y promulgar políticas de asociación público-privada orientadas al desarrollo de tecnologías estratégicas.
En tercer lugar, es preciso eliminar los cuellos de botella y las barreras, liberar recursos para fomentar y desarrollar la ciencia y la tecnología; reformar los métodos de gestión e implementación de las tareas científicas y tecnológicas de manera acorde con cada tipo de investigación; impulsar la reforma y simplificación de los procedimientos administrativos, la renovación de los mecanismos de gestión financiera en la ejecución de dichas tareas, reforzando la rendición de cuentas del Estado. Resulta indispensable combatir con firmeza la corrupción, la burocracia, el despilfarro y los privilegios indebidos, a fin de responder a las nuevas exigencias en la asignación de los recursos científicos y tecnológicos en Vietnam.
En cuarto lugar, se debe perfeccionar las instituciones, los mecanismos y las políticas de asignación de los recursos científicos y tecnológicos, contribuyendo así a generar avances en su desarrollo. Es necesario completar un sistema de políticas relativas a la propiedad intelectual, la transferencia de tecnología y la competencia; las políticas de desarrollo de recursos humanos en ciencia y tecnología, y los incentivos fiscales y financieros que permitan incrementar las fuentes de financiación para este sector. El Estado debe reforzar la inversión, innovar y mejorar la calidad de la educación y la formación, garantizando recursos humanos de alta calidad que respondan a las demandas del desarrollo científico y tecnológico, la innovación y la transformación digital. Se torna fundamental establecer mecanismos y políticas atractivas en materia de crédito, becas y tasas académicas, con el fin de atraer a estudiantes destacados hacia áreas como matemáticas, física, biología, química, ingenierías y tecnologías clave, especialmente en el nivel de posgrado. Se deben diseñar e implementar programas de formación de talento en diversos ámbitos. Asimismo, hace falta promulgar mecanismos y políticas de incentivos específicos para atraer a profesionales altamente cualificados, incluidos vietnamitas en el extranjero y expertos internacionales, a trabajar en Vietnam. Deben establecerse políticas especiales en materia de nacionalidad, propiedad de viviendas y tierras, ingresos y condiciones laborales, con el objetivo de atraer, valorar y retener a científicos líderes, expertos y “arquitectos principales” tanto nacionales como internacionales, capaces de organizar, dirigir y ejecutar proyectos estratégicos en ciencia, tecnología, innovación y transformación digital. Es preciso construir, conectar y desarrollar una red de expertos y científicos tanto a nivel nacional como internacional.
En quinto lugar, resulta necesario invertir en la modernización de centros y unidades de investigación de alto nivel, e instituciones clave de ciencia, tecnología e innovación a escala nacional. Hay que fusionar o disolver aquellas organizaciones científicas y tecnológicas que operen de manera ineficiente; y otorgarles mayor autonomía y responsabilidad en materia organizativa, de personal, financiera, profesional y en la gestión de los recursos destinados a la investigación científica y al desarrollo tecnológico. Estas entidades deben poder utilizar el presupuesto estatal para contratar expertos y aprovechar tanto activos tangibles como intangibles para establecer vínculos y cooperar con organizaciones y empresas en el ámbito científico y tecnológico. Hace falta establecer mecanismos que incentiven a las instituciones de investigación y a los científicos a crear y participar en la gestión de empresas basadas en los resultados de la investigación. De este modo, se contribuye a mejorar la eficacia en la aplicación de los resultados científicos y tecnológicos, elevar la productividad laboral y promover el desarrollo socioeconómico del país en la nueva era./.
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* Doctor, Consejo Teórico Central
** Doctor, Universidad de Economía, Universidad Nacional de Hanoi