Revista Comunista- En la actualidad, las fuerzas hostiles y reaccionarias, mediante diversas tácticas insidiosas, atacan implacablemente la causa revolucionaria de Vietnam. Utilizan todos los medios para distorsionar y tergiversar el marxismo-leninismo, negando y distorsionando el pensamiento de V. I. Lenin sobre el “derecho de las naciones a la autodeterminación”. El objetivo de estas maniobras es causar inestabilidad política, perturbar el orden y la seguridad social, y socavar el gran bloque de unidad nacional en Vietnam.

 

1- Estas fuerzas tergiversan los argumentos al afirmar que V.I. Lenin defendió el “derecho de las naciones a la autodeterminación”, cuestionando por qué Vietnam no lo aplica. A partir de ello, lanzan acusaciones infundadas contra Vietnam por supuestas violaciones de los derechos humanos y de los derechos de las minorías étnicas; al mismo tiempo, incitan a ciertos individuos y grupos a alterar la seguridad y el orden público, exigiendo la creación de un llamado Estado independiente y la separación de la “entidad nacional estatal” (término utilizado por V.I. Lenin) de un Vietnam independiente, unificado y en desarrollo.

Para enfrentar y refutar eficazmente los planes de las fuerzas hostiles de distorsionar el razonamiento de V. I. Lenin sobre el “derecho de las naciones a la autodeterminación”, resulta necesario estudiar a fondo sus escritos y su trayectoria revolucionaria. Esta es también una base para garantizar la validez y el triunfo del marxismo-leninismo y del pensamiento de Ho Chi Minh en la práctica de la Revolución vietnamita hoy día.

 En primer lugar, es preciso comprender correctamente el pensamiento de V. I. Lenin sobre el “derecho de las naciones a la autodeterminación”.

 El contenido del “derecho de las naciones a la autodeterminación”, según el pensamiento de V.I. Lenin, consiste en el derecho soberano de cada nación y Estado a decidir su propio destino, así como a elegir de manera independiente su sistema político y su vía de desarrollo nacional. Según el filósofo comunista, el derecho de las naciones a la autodeterminación está estrechamente vinculado al derecho de los pueblos a la independencia política, incluido el derecho a separarse políticamente de la nación que los oprime. Escribió: “El derecho de autodeterminación de las naciones significa exclusivamente el derecho a la independencia en el sentido político, a la libre separación política de la nación opresora”(1). Sin embargo, según V. I. Lenin, esta reivindicación de ninguna manera es sinónimo de una demanda de fragmentación, secesión o creación de pequeños Estados. El líder destacó la superioridad del socialismo al abordar el derecho a la autodeterminación, ya que permite que las naciones se unan y se desarrollen juntas sobre la base de la equidad, la solidaridad y el beneficio mutuo. Indicó claramente: “El objetivo del socialismo no consiste sólo en acabar con el fraccionamiento de la humanidad en Estados pequeños y con todo aislamiento de las naciones, no consiste sólo en acercar a las naciones, sino también en fundirlas”(2). El derecho a la independencia política y a la libre separación, en el plano político, de la nación que los oprime posee una importancia fundamental para que los pueblos oprimidos pueden liberarse de toda forma de opresión nacional; esto solo se convierte en realidad cuando se alcanza el objetivo de la revolución socialista: la emancipación de clase, la liberación nacional y la liberación humana. Al confirmar esto, V. I. Lenin patentizó: “De la misma manera que la humanidad solamente podrá llegar a la supresión de las clases a través del período de transición que significa la dictadura de la clase oprimida, sólo podrá llegar a la ineluctable fusión de las naciones a través del período de transición que significa la emancipación completa de todas las naciones oprimidas, es decir, su libertad de separación”(3).

V. I. Lenin, un gran líder del proletariado mundial _Pintura: Archivo

Sin embargo, V. I. Lenin también señaló los requisitos para la materialización del derecho de las naciones a la autodeterminación:

Primero, hay que mantenerse firme en la postura marxista, garantizando la consistencia entre los intereses de la nación y de la clase obrera en la resolución de las relaciones nacionales. Los obreros no solo deben luchar por la liberación de su propia clase, sino también por la liberación de las naciones oprimidas. Lenin escribió: “El socialismo triunfante debe necesariamente implantar la democracia completa y, por consiguiente, no sólo hacer efectiva la plena igualdad de derechos de las naciones, sino también convertir en realidad el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas, es decir, el derecho a la libre separación política”(4).

Segundo, se ha de garantizar un enfoque práctico e históricamente específico. Esto significa que el ejercicio del derecho a la autodeterminación de las naciones debe situarse en el contexto de cada nación-pueblo concreto y ser analizado en cada periodo histórico específico. V. I. Lenin escribió: “... los marxistas no pueden perder de vista los poderosos factores económicos que originan las tendencias a crear Estados nacionales. Quiere decir que «la autodeterminación de las naciones», en el programa de los marxistas, no puede tener, desde el punto de vista histórico-económico, otra significación que la autodeterminación política, la independencia estatal, la formación de un Estado nacional”(5).

Tercero, no se debe confundir la cuestión del derecho de las naciones a la autodeterminación con la de secesión de una nación. Esto debe ser percibido y analizado para cada caso particular, basándose en los intereses del desarrollo social general y los intereses de la lucha de clase del proletariado por el socialismo. Según Lenin, el derecho de las naciones a la autodeterminación es el de una nación oprimida por otra, y no es en absoluto el derecho de grupos minoritarios dentro de un país que, bajo el pretexto de la autodeterminación, buscan separarse para establecer su propio Estado o nación independiente. La violación de este principio causaría un enorme daño a los intereses comunes de la gran mayoría del pueblo en un Estado nacional unificado; al mismo tiempo, perjudicaría los intereses de toda la sociedad y los de la clase obrera en su lucha por el socialismo. Lenin enfatizó: “El derecho de las naciones a la autodeterminación (es decir, la garantía ofrecida por la Constitución del Estado para resolver de un modo absolutamente libre y democrático el problema de la separación) no debe ser confundido con la conveniencia de que se separe determinada nación. El Partido Socialdemócrata debe decidir esta última cuestión, en cada caso particular, de modo absolutamente independiente, de acuerdo con los intereses del desarrollo social en su conjunto y con los intereses de la lucha de clase del proletariado por el socialismo”(6).

Cuarto, resulta vital garantizar que el derecho de las naciones a la autodeterminación se convierta en una tarea de la clase obrera hacia las naciones oprimidas en todo el mundo, especialmente hacia aquellas coloniales. Aquí, V. I. Lenin precisó dos casos: 1- Bajo el capitalismo, cuando la burguesía ostenta el poder dominante, debido a sus privilegios de clase, no solo oprime a otras naciones, sino también a su propio pueblo. Al aclarar esto, escribió: “...  los países capitalistas avanzados de Europa occidental y Estados Unidos. En ellos hace mucho que han terminado los movimientos nacionales burgueses de tendencia progresista. Cada una de esas «grandes» naciones oprime a otras naciones en las colonias y dentro del país”(7). Así, en los países capitalistas, la opresión nacional es también una consecuencia de la opresión de clase; 2- En la era del imperialismo, hubo “... mayor frecuencia de las guerras, recrudecimiento de la reacción, afianzamiento y ampliación de la opresión nacional y de la rapiña colonialista”(8). Ese contexto propició un fuerte desarrollo de los movimientos de liberación nacional, que exigía el derecho a la autodeterminación en los países coloniales.

De este modo, en ambos casos, el derecho a la autodeterminación nacional constituye una necesidad legítima y urgente de las naciones oprimidas. La tarea de la clase obrera de todos los pueblos es unirse, solidarizarse y ayudar a las naciones oprimidas en la consecución de su derecho a la autodeterminación. V. I. Lenin indicó claramente: “Desde el punto de vista de la teoría marxista en general, el problema del derecho a la autodeterminación no presenta dificultades… Hasta cierto punto, la dificultad la crea el hecho de que en Rusia luchan y deben luchar juntos el proletariado de las naciones oprimidas y el proletariado de la nación opresora. La tarea consiste en salvaguardar la unidad de la lucha de clase del proletariado por el socialismo, repeler todas las influencias burguesas… del nacionalismo”(9).

En segundo lugar, V. I. Lenin fue un ejemplo a seguir en la crítica y lucha contra percepciones ambiguas, así como argumentos erróneos, hostiles y distorsionadores sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación.

Durante su vida, V. I. Lenin fue un ejemplo de excelencia en la crítica y lucha contra los puntos de vista erróneos y hostiles, así como aquellos que distorsionaban deliberadamente la teoría marxista sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación con el intento de incitar sentimientos de separación en las minorías nacionales. Esto se manifiesta claramente en su obra “El derecho de las naciones a la autodeterminación” (1914). En este escrito, criticó con firmeza a Rosa Luxemburgo quien, a pesar de ser marxista, no comprendía plenamente los principios del derecho a la autodeterminación, especialmente los puntos de vista de especificidad histórica y, por tanto, “caía constantemente en argumentaciones generales”, formulando razonamientos abstractos, vacíos y erróneos sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación. Esto no solo afectó negativamente la percepción de algunos marxistas, sino que también provocó “toda una campaña de los oportunistas” de diversa índole. Se aprovecharon de sus ideas para tergiversar y deformar la teoría marxista sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación en función de oscuros planes políticos.

 En la lucha por defender la teoría marxista sobre la cuestión nacional y el derecho de las naciones a la autodeterminación, V. I. Lenin enfatizó que no se deben suplantar conceptos, ni “inventar” definiciones abstractas, ni mostrar “la hipocresía y la cobardía”, ni utilizar o distorsionar este tema con fines políticos. Escribió: “... si queremos entender qué significa la autodeterminación de las naciones, no jugando a las definiciones jurídicas ni inventando definiciones abstractas, sino examinando las condiciones históricas y económicas de los movimientos nacionales, llegaremos inevitablemente a la conclusión…”(10).

En resumen, mediante argumentos científicos y agudos, Lenin explicó claramente el contenido y los principios que deben observarse al ejercer el derecho a la autodeterminación nacional desde la posición de la clase obrera. De su pensamiento se extraen dos conclusiones importantes: Primero, el derecho a la autodeterminación de las naciones solo se plantea para los Estados nacionales oprimidos por otro Estado nacional. Segundo, esa potestad no puede equipararse con los derechos de las minorías nacionales; no se puede usar la autodeterminación como pretexto para exigir la separación de un Estado nacional independiente y unificado.

En este sentido, resulta evidente que las fuerzas hostiles y reaccionarias ocultan y distorsionan deliberadamente el pensamiento de V. I. Lenin sobre la autodeterminación nacional con el objetivo de crear una comprensión vaga, incluso errónea, de este derecho entre los pueblos de diversas naciones; incitándolos y manipulándolos así para que participen en actividades que dividen el gran bloque de unidad nacional, exigen la separación y perjudican la estabilidad y la integridad territorial de los Estados nacionales independientes y soberanos.

 

2- En la actualidad, las fuerzas hostiles no solo distorsionan la ideología de V. I. Lenin sobre el “derecho de las naciones a la autodeterminación”, sino que también manipulan a fondo la “Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas” de 2007 y la Carta de las Naciones Unidas (ONU) para servir a sus propios fines políticos. Exageran los temas mencionados en la Declaración y exigieron al Gobierno de Vietnam que reconozca a las minorías étnicas de la Altiplanicie Occidental, al pueblo Cham en la región Centro-Sur, al pueblo Khmer en el suroeste, etc., como “pueblos indígenas”, reclamando el “derecho a la autodeterminación nacional” para estos grupos étnicos y la creación de un supuesto Estado autónomo Dega en la Altiplanicie Occidental, un reino Cham en el Centro-Sur o un Estado Khmer Krom en el suroeste. El ataque terrorista ocurrido en el distrito de Cu Kuin, provincia de Dak Lak (11 de junio de 2023), fue resultado de la incitación de fuerzas reaccionarias externas y de individuos que continúan explotando lo que llaman “pueblos indígenas” para pregonar que las tradiciones y leyes de los “indígenas” en la Altiplanicie Occidental están siendo eliminadas, incitando así al odio entre etnias. En cuanto a la región del Noroeste, las fuerzas reaccionarias difunden rumores de que el pueblo Mong tuvo alguna vez su propia “patria y rey” para incitar el establecimiento del llamado “reino Mong”. Respecto al grupo étnico Thai, su discurso de instigación se vincula con el tema de un “territorio autónomo” y la conexión entre los Thai de Vietnam y los de otros países de la región para “proteger los intereses del pueblo Thai”... Su objetivo es incitar a las comunidades de las minorías étnicas a exigir la autodeterminación y la autonomía, con el fin de fracturar el gran bloque de unidad nacional.

Por tal motivo, este asunto debe ser identificado con claridad y luchar con firmeza para rechazar las distorsiones, proteger la integridad territorial de la Patria y consolidar el gran bloque de unidad nacional de Vietnam.

En primer lugar, se debe rechazar los argumentos malintencionados de las fuerzas reaccionarias y hostiles que intentan implantar el término “pueblos indígenas” en Vietnam.

En Vietnam, “pueblo indígena” o “persona nativa” son solo denominaciones utilizadas por el colonialismo francés durante su invasión, con el sentido de referirse a toda la comunidad nacional vietnamita (incluyendo tanto a la etnia Kinh como a los grupos minoritarios), y no están vinculadas en absoluto a la definición de un grupo étnico específico. Las fuerzas hostiles y reaccionarias también omiten deliberadamente lo estipulado en la “Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas”, la cual establece claramente en su preámbulo que la situación de los pueblos indígenas varía según la región y el país, y reconoce que deben considerarse las características distintivas nacionales y regionales, así como los diversos antecedentes históricos y culturales. Esto refleja el principio de especificidad histórica que V. I. Lenin mencionó. la exigencia de ejercer los derechos de los pueblos indígenas de manera completamente desvinculada de la realidad de Vietnam y de las disposiciones de los instrumentos internacionales de carácter universal, así como totalmente alejada de los principios que Vladimir Ilyich Lenin planteó al abordar la aplicación del derecho de autodeterminación de las naciones, especialmente el principio de la praxis, el prinicio de practicidad y especificidad histórica y unidad entre los intereses de clase y los intereses nacionales para el desarrollo conjunto. En esencia, se trata de una retórica reaccionaria y extremista de algunos individuos y organizaciones que pretenden suplantar deliberadamente el concepto de “nación-Estado” por el de “nación-etnia”, para distorsionar e igualar el derecho a la autodeterminación de un grupo étnico con el de un Estado nacional.

Representantes de 54 grupos étnicos vietnamitas participan en un mitin conmemorativo por el 80.º aniversario de la Revolución de Agosto y el Día Nacional (2 de septiembre) _Fuente: nhandan.vn

En segundo lugar, es vital entender correctamente el derecho a la autodeterminación de las naciones y los derechos de las minorías étnicas.

Los derechos de las minorías étnicas forman parte de los derechos humanos básicos, reafirmados en documentos jurídicos internacionales y clasificados dentro del grupo de derechos civiles y políticos. En el Artículo 1, inciso 2 de la Carta de la ONU de 1945, se afirma: “Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos…”. Las relaciones entre las naciones definidas en la Carta de la ONU son, precisamente, relaciones entre Estados independientes y soberanos; en los cuales, las etnias mayoritarias y minorías son iguales y, en conjunto, conforman un Estado nacional soberano.

La distorsión y tergiversación deliberada, por parte de fuerzas hostiles, de los conceptos de “derecho a la autodeterminación de un Estado nacional” y “derecho a la autodeterminación de las minorías étnicas” constituye una desviación de los principios básicos del derecho internacional.

3- Vietnam es una nación independiente y unificada compuesta por 54 etnias. La gran unidad nacional constituye una valiosa tradición del pueblo vietnamita, ampliamente promovida en todas las épocas para formar una fuerza combinada en la construcción y salvaguarda de la Patria. Por esa razón, los pobladores de todos los grupos étnicos son iguales, se solidarizan, se respetan y ayudan mutuamente para desarrollarse, lo cual se manifiesta concretamente de la siguiente manera:

En primer lugar, la gran unidad nacional es la base para garantizar los derechos a la igualdad y a la autodeterminación de la nación vietnamita en su relación con la comunidad internacional.

Tanto en la historia como en el presente, aplicando de manera creativa la teoría del marxismo-leninismo bajo el liderazgo del Partido y del Presidente Ho Chi Minh, los pueblos de todas las etnias de Vietnam han unido sus esfuerzos y se han alzado en pie de lucha para exigir el derecho a la autodeterminación nacional y liberarse del yugo de la opresión brutal de los invasores colonialistas e imperialistas. Hoy día, toda la nación vietnamita promueve el espíritu de unidad para construir y salvaguardar una Patria próspera y feliz, garantizando los derechos a la igualdad y a la autodeterminación de Vietnam frente a otras naciones en el mundo. En esencia, se trata de poner en alto los derechos nacionales de conformidad con el derecho internacional. Los grandes logros conquistados por Vietnam en el proceso de Renovación (Doi Moi) demuestran que el gran bloque de unidad nacional se ha potenciado con eficacia, generando un motor colosal que impulsa el desarrollo del país y reafirma su posición en la arena internacional.

En segundo lugar, la gran unidad nacional es la base para garantizar los derechos de las minorías étnicas dentro de la comunidad nacional vietnamita, independiente y unificada.

En Vietnam, las minorías étnicas desempeñan una posición y un papel de suma importancia en la causa de la construcción y defensa del país. En la actualidad, la mayoría de los pueblos minoritarios reside en zonas remotas, de difícil acceso, regiones montañosas, fronterizas e insulares, así como en áreas limítrofes, territorios que presentan numerosas dificultades para el desarrollo, pero que al mismo tiempo poseen una ubicación estratégica de gran relevancia para la nación. Con las directrices y estrategias del Partido Comunista de Vietnam y las políticas y leyes del Estado, las comunidades de los grupos minoritarios, junto con la etnia mayoritaria, participan directamente en la causa de construcción y salvaguarda de la Patria; mientras que los valores culturales distintivos de cada etnia continúan siendo preservados, protegidos y promovidos, contribuyendo a la formación de una cultura vietnamita unida en la diversidad.

Reafirmando los derechos de las etnias dentro de una comunidad nacional unificada, la Constitución de 2013 (Artículo 5) estipula: 1.  La República Socialista de Vietnam es el Estado unificado de todas las etnias que conviven en el territorio vietnamita. 2. Todas las etnias son iguales, están unidas, se respetan y se ayudan mutuamente para el desarrollo común; todo acto de discriminación y división nacional está estrictamente prohibido. 3. El idioma nacional es el vietnamita. Cada grupo étnico tiene derecho a usar su propio idioma y sistema de escritura, a preservar su identidad nacional y a promover sus costumbres, tradiciones y cultura. 4. El Estado implementa una política de desarrollo integral y proporciona las condiciones necesarias para que las minorías étnicas promuevan sus fortalezas internas y avancen junto con el desarrollo de la nación.

Sin embargo, durante el proceso de implementación, además de los logros innegables, persisten algunas limitaciones debido a diversos factores (tanto objetivos como subjetivos). Por consiguiente, en no pocos casos, los derechos de las etnias aún no se materializan con total rigor, lo que afecta la solidez del gran bloque de unidad nacional. Estas limitaciones incluyen dificultades relacionadas con las condiciones naturales y la disparidad en los niveles de desarrollo entre los grupos étnicos; asimismo, el asentamiento intercalado entre etnias presenta tanto aspectos positivos como impactos negativos que, de no resolverse adecuadamente, pueden derivar en contradicciones o conflictos en las relaciones interétnicas.

Para construir el gran bloque de unidad nacional y derrotar todas las maniobras que instrumentalizan la cuestión étnica y el derecho a la autodeterminación de las naciones para sabotear la Revolución vietnamita, es necesario implementar con eficacia las siguientes soluciones fundamentales:

 Primero, se ha de fortalecer la labor de comunicación mediante medidas y formas diversas y adecuadas para elevar la comprensión sobre la teoría del marxismo-leninismo, el pensamiento de Ho Chi Minh, los lineamientos del Partido y las políticas del Estado, así como el derecho internacional sobre los grupos étnicos y el derecho a la autodeterminación nacional. Esta labor debe dirigirse tanto a cuadros y militantes como a las comunidades de las minorías étnicas. Una percepción correcta garantiza un cumplimiento eficaz y convierte a las propias minorías en una fuerza activa que lucha contra cualquier distorsión, incitación al secesionismo u odio étnico por parte de fuerzas hostiles.

Segundo, resulta imperativo impulsar el desarrollo económico y sociocultural, garantizar los derechos e intereses económicos y políticos, implementar satisfactoriamente las políticas de bienestar social y elevar el nivel de vida material y espiritual de las minorías étnicas. Esta es una solución decisiva para gestionar adecuadamente las relaciones entre las etnias, entre las minorías étnicas y la nación, y para consolidar el gran bloque de unidad nacional. En realidad, la mera difusión de teorías generales resulta ineficaz; por lo tanto, garantizar la igualdad, la solidaridad, el respeto y la ayuda mutua para el desarrollo es primordial, ya que determina la naturaleza y el contenido de las relaciones entre los grupos étnicos y entre las minorías étnicas y la nación, y es una condición para la igualdad y la unidad entre las comunidades, así como la estabilidad del país.

Tercero, es preciso revisar y evaluar la eficacia del sistema de leyes y políticas sobre los grupos étnicos y la gran unidad nacional para detectar deficiencias. Sobre esta base, hay que complementar, perfeccionar y promulgar oportunamente nuevas políticas orientadas a garantizar los medios de vida de las minorías étnicas; asegurar la igualdad en el acceso a oportunidades de empleo, ingresos, recursos, mercados, bienestar social y los frutos de la Renovación. No obstante, los derechos también deben ir acompañados de deberes y responsabilidades. Se debe promover el potencial, la fortaleza y los recursos internos de los grupos minoritarios en la defensa y salvaguarda de la Patria; garantizar la igualdad de derechos y prohibir estrictamente toda forma de discriminación y prejuicio, a la par de sancionar con severidad los actos que aprovechen indebidamente la cuestión étnica y el derecho a la autodeterminación de las naciones para sembrar el odio y fracturar el gran bloque de unidad nacional.

Cuarto, es importante luchar de manera frontal contra los puntos de vista erróneos, los argumentos distorsionados y las actividades de fuerzas hostiles que intentan aprovechar cuestiones como el derecho a la autodeterminación nacional, la democracia, los derechos humanos, la etnicidad y la religión para incitar a la discordia y socavar el gran bloque de unidad nacional, generando división de la etnia mayoritaria respecto a las minorías y entre los propios grupos minoritarios.

Quinto, hay que utilizar de manera flexible y sincronizada diversas medidas, priorizando siempre la labor de movilización de masas en las zonas montañosas y de minorías étnicas. Es fundamental consolidar firmemente la defensa de todo el pueblo y la seguridad popular en dichas áreas. Asimismo, se debe potenciar la cooperación internacional en la prevención y lucha contra las conspiraciones y maniobras que manipulan los derechos de las naciones a la autodeterminación y los de las minorías para intentar dividir el gran bloque de unidad nacional en Vietnam./.
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* PROF. ASOC., DR., Academia Nacional de Política Ho Chi Minh
(1) V. I. Lenin: Obras Completas, Editorial Política Nacional, Hanoi, 2005, vol. 27, pág. 327
(2), (3), (4) V. I. Lenin: Obras Completas, Ibíd., vol. 27, págs. 328, 328, 323
(5) V. I. Lenin: Obras Completas, Ibíd., vol. 25, pág. 308
(6) V. I. Lenin: Obras Completas, Ibíd., vol. 24, pág. 78
(7), (8) V. I. Lenin: Obras Completas, Ibíd., vol. 27, págs. 333, 323
(9) V. I. Lenin: Obras Completas, Ibíd., vol. 25, pág. 371
(10) V.I. Lenin: Obras completas, Ibíd., vol. 25, pág. 303