Revista Comunista - El envejecimiento de la población es una tendencia irreversible del siglo XXI, lo que genera a muchos países una necesidad urgente de renovar el pensamiento sobre el desarrollo y los métodos de gobernanza social para transformar los desafíos en motores de crecimiento sostenible. A nivel mundial, se ha debatido sobre la adaptación de las actividades económicas para satisfacer las diversas necesidades de las personas mayores (economía plateada). Frente al envejecimiento de la población, Vietnam necesita estudiar la economía plateada para que se convierta en un componente importante de la estructura económica nacional. Esta orientación contribuye a la implementación de la Estrategia Nacional para las Personas Mayores en la nueva era, garantizando un desarrollo inclusivo y sostenible.

El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, charla con ancianos destacados _Fuente: Agencia Vietnamita de Noticias

La base teórico-política y el contexto del desarrollo de la economía plateada

A lo largo de la historia de Vietnam, el espíritu de Dien Hong (reunión efectuada en 1284 donde los ancianos sabios de todo el país apoyaron la determinación del gobierno feudal de luchar contra la segunda invasión de los mongoles) sigue siendo un brillante símbolo del patriotismo y la sabiduría vietnamitas, reafirmando el papel pionero de los ancianos en la construcción, salvaguarda y desarrollo del país. La tradición de "respetar a los ancianos y valorar a los sabios" ha sido heredada y promovida sin cesar por el Partido Comunista de Vietnam (PCV) y el Presidente Ho Chi Minh a lo largo del proceso de liderar la revolución. Al entrar en el período de renovación y profunda integración internacional, las personas mayores, una "generación excepcional", continúan dando ejemplo y realizando contribuciones prácticas a la construcción y salvaguarda de la Patria, desde el desarrollo económico, cultural y social hasta la consolidación de la unidad nacional.

Desde la perspectiva de desarrollo, cambiar el enfoque sobre las personas mayores, de "beneficiarios del bienestar social" a "recursos y agentes creativos", no es simplemente un ajuste de políticas, sino una renovación del pensamiento sobre el desarrollo basada en la cultura y la historia nacionales, en consonancia con las tendencias de la era digital y la de mayor longevidad. Esta es una clara manifestación de la visión humanista coherente plasmada en la Plataforma de construcción nacional en el período de transición al socialismo (complementada y desarrollada en 2011) y afirmada explícitamente en los Documentos del XIII Congreso Nacional del PCV, que declaran que "el ser humano en Vietnam es el centro, el objetivo y la fuerza motriz más importante del desarrollo nacional"(1).

En el contexto de la era digital, las personas mayores se están convirtiendo en un recurso vital, no solo en las actividades comunitarias, sino también en la cadena de valor de la economía moderna. El desarrollo de la medicina, la mejora de las condiciones de vida y la calidad de la atención médica han propiciado un rápido aumento del número de adultos mayores sanos, con conocimientos, experiencia y alta adaptabilidad social. Ya no son una “fuerza retirada”, sino un “recurso de contribución renovada”, presente en múltiples ámbitos como la agricultura de alta tecnología, el comercio y los servicios, la educación y la salud, el turismo y la cultura, así como las tecnologías de la información y la comunicación. Millones de adultos mayores siguen produciendo, gestionando negocios, ofreciendo asesoramiento en materia de gestión, transmitiendo conocimientos profesionales, impartiendo clases, creando obras artísticas, realizando investigación científica, participando en el emprendimiento social, colaborando en actividades benéficas y preservando la identidad cultural nacional. Muchos ancianos son empresarios experimentados, artesanos, médicos, docentes eminentes o personas de prestigio dentro de las comunidades étnicas minoritarias; todos son personas que transmiten de manera discreta valores positivos y experiencia profesional a las nuevas generaciones.

Con el desarrollo de la tecnología, la digitalización de la vida social ha abierto nuevas oportunidades para que las personas mayores aprendan, se comuniquen, participen en actividades económicas y aporten sus conocimientos. El movimiento de “alfabetización digital para todos”, las clases en línea, los clubes de autoayuda intergeneracionales y las redes comunitarias locales de cuidado y apoyo mutuo se están convirtiendo en modelos de desarrollo comunitario adaptados a una población que envejece. El modelo de Club de autoayuda intergeneracional se ha multiplicado en todo el país según la Decisión 1336/QD-TTg, aprobada el 31 de agosto de 2020 por el Primer Ministro, que aprueba el plan para replicar dicho modelo hasta 2025. Esta iniciativa ha demostrado su eficacia en la organización comunitaria, el apoyo a los medios de vida, el cuidado de la salud, la prevención de la violencia y la soledad, así como en el fortalecimiento de la cohesión social a nivel de base, constituyendo un pilar importante para el bienestar sostenible y el desarrollo inclusivo.

Los lineamientos del PCV y las leyes y políticas del Estado relativos a los ancianos se perfeccionan cada vez más, sentando las bases para promover su papel en la nueva era. La Decisión 383/QD-TTg, aprobada el 21 de febrero de 2025 por el Primer Ministro, que avala la Estrategia nacional para las personas mayores hasta 2035, con una visión hacia 2045, establece claramente: Las personas mayores constituyen un recurso importante para la construcción y defensa de la Patria; su potencial, experiencia, conocimientos y prestigio social deben maximizarse en los ámbitos de la cultura, la sociedad, la educación, el empleo, la economía y la política, teniendo en cuenta las aspiraciones y capacidades de cada grupo. La estrategia también se centra en perfeccionar las instituciones y políticas para incentivar la participación de las personas mayores en el mercado laboral mediante créditos preferenciales, políticas fiscales, formación profesional, orientación laboral, seguros de cuidado a largo plazo y la ampliación de los servicios sociales especializados. Paralelamente, se están implementando programas específicos, como el Programa nacional de acción para las personas mayores para el período 2021-2030, el Desarrollo del trabajo social profesional y la Replicación del modelo de Club de autoayuda intergeneracional, con el objetivo de construir un ecosistema de atención, aprendizaje, empleo y servicios creativos para los ancianos.

A nivel internacional, el envejecimiento de la población es una tendencia global y uno de los principales desafíos del siglo XXI. Las Naciones Unidas impulsan el Decenio de acción para el envejecimiento saludable (2021-2030) e integran este objetivo en la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, considerando el envejecimiento saludable como un pilar del progreso sostenible. Muchos países desarrollados han transformado las presiones del envejecimiento en motores de crecimiento mediante la formación de ecosistemas de servicios amigables con las personas mayores, el impulso de tecnologías de asistencia, la planificación urbana adaptativa, la financiación de la jubilación, la educación permanente y la atención a largo plazo. En los modelos exitosos, el Estado desempeña un papel facilitador, protegiendo los derechos de las personas mayores, creando un entorno competitivo saludable y brindando servicios de alta calidad; la sociedad civil participa en la supervisión y el apoyo a la comunidad; mientras los ancianos son tanto beneficiarios como creadores. Esta experiencia ofrece importantes implicaciones para Vietnam en la formulación de políticas acordes con sus condiciones culturales, institucionales y de recursos nacionales.

El desarrollo de la economía plateada en Vietnam debe integrarse al panorama de un desarrollo sincronizado y armonioso entre la cultura, la política, la economía y la sociedad, bajo el liderazgo del PCV. El Estado desempeña un papel facilitador y orientador a través de instituciones, normas y reglamentos, protegiendo los derechos de los consumidores de la tercera edad. El mercado debe operar sobre la base de una competencia transparente, promoviendo la participación social conforme a la ley y garantizando la igualdad para todos los componentes económicos. Todas las políticas, programas y proyectos deben centrarse en las personas mayores, respetando sus opciones y garantizando la inclusión, la equidad, la seguridad y la sostenibilidad financiera. La gobernanza del desarrollo debe basarse en resultados, datos y evidencias, además de medir la calidad, la eficacia y la satisfacción de las personas mayores. Al mismo tiempo, es necesario vincular los objetivos a corto plazo con una visión a largo plazo, asegurando la estabilidad macroeconómica y fortaleciendo la resiliencia y la adaptabilidad a los cambios globales.

Los fundamentos teóricos y políticos y prácticas de desarrollo nacional afirman que la economía plateada no es solo un sector económico emergente, sino también una manifestación vívida del pensamiento sobre el desarrollo humano integral y una encarnación concreta del punto de vista, reiteradamente enfatizado por el Partido, sobre un "desarrollo inclusivo, sin dejar a nadie atrás".

El desarrollo de la economía plateada contribuirá de manera significativa a la implementación de la Estrategia nacional para las personas mayores, impulsando el crecimiento sostenible, fortaleciendo la seguridad social y promoviendo los valores culturales y humanos del pueblo vietnamita en la nueva era. Resulta fundamental perfeccionar el marco legal, estandarizar la calidad de los servicios, desarrollar la infraestructura digital y los recursos humanos, proteger los derechos de los ancianos y fomentar su participación en el mercado laboral en concordancia con sus capacidades.

Ancianos interpretan danzas folclóricas en el Festival de salud de personas mayores 2025 _Fuente: hanoimoi.vn

Características, estructura operativa y cuestiones clave en el desarrollo de la economía plateada

En el contexto de un envejecimiento poblacional rápido y profundo, la economía plateada está emergiendo como un modelo de desarrollo socioeconómico adaptativo, que combina de manera armoniosa el crecimiento económico con la garantía del bienestar social y los valores humanistas. No solo constituye una respuesta a los desafíos demográficos, sino también un nuevo avance en el pensamiento sobre el desarrollo humano integral, en consonancia con el espíritu del XIII Congreso Nacional del PCV, que enfatiza la necesidad de "desarrollar de forma sincrónica y crear vínculos estrechos y eficaces entre regiones, áreas, sectores económicos y tipos de producción y negocios"(2).

Numerosos estudios definen la economía plateada como un sistema económico orientado a satisfacer las diversas necesidades de las personas mayores mediante mecanismos y políticas estatales, la participación en el mercado y el consenso social. En este ecosistema, ellas son tanto beneficiarias de servicios como creadoras de valor; el Estado desempeña un papel orientador, constructivo y coordinador; el mercado se encarga de la asignación de recursos; y la sociedad proporciona supervisión y apoyo. El objetivo es mejorar la calidad de vida, garantizar el bienestar y generar nuevos espacios de crecimiento para la economía, aprovechando el conocimiento, la experiencia y el prestigio social de las personas mayores.

Desde una perspectiva estructural, la economía plateada funciona según una tríada lógica: demanda - oferta - resultado.

Primero, las necesidades de las personas mayores son multidimensionales, abarcando desde la atención preventiva de la salud, la detección temprana, el tratamiento y la rehabilitación funcional, hasta la atención de larga duración en el hogar, la comunidad y centros especializados. Además, necesitan espacios habitables, medios de transporte y entornos urbanos amigables; dispositivos y tecnologías de asistencia (audífonos, sistemas de detección de caídas y monitorización remota); apoyo financiero para la jubilación y seguros de cuidado a largo plazo; empleo flexible; aprendizaje permanente y actividades culturales, deportivas, turísticas y benéficas adecuadas.

Segundo, la prestación de servicios debe diseñarse como un ecosistema interconectado que vincule diversos sectores: atención sanitaria, cuidado y rehabilitación vinculados a la tecnología, viviendas y desarrollo urbano adaptativo, finanzas y seguros, educación permanente, cultura y turismo, y apoyo jurídico y social.

Tercero, los resultados deben evaluarse de manera específica mediante indicadores como la salud, la satisfacción, la seguridad, la equidad y la sostenibilidad financiera, así como mediante el aumento de la productividad total de los factores aprovechando el conocimiento y la experiencia de los adultos mayores.

Sobre esa base, es necesario prestar atención a una serie de cuestiones clave en la formación y el desarrollo de la economía plateada:

Las instituciones y políticas orientadoras: Es necesario investigar y establecer la posición de la economía plateada como un componente de la estructura de la economía nacional, integrándola en las estrategias y planes de desarrollo socioeconómico para el período 2026–2035. Al mismo tiempo, se deben armonizar los instrumentos de política, así como los estándares y normativas de los servicios, pasando de un enfoque puramente asistencial a un marco institucional facilitador. El perfeccionamiento del marco jurídico para la protección de los consumidores mayores es un requisito fundamental. Es preciso definir claramente las responsabilidades en materia de transparencia sobre la calidad y los precios de los servicios, los mecanismos de garantía y reclamación, así como aplicar medidas estrictas contra prácticas fraudulentas, publicidad engañosa o esquemas de venta multinivel encubiertos dirigidos a las personas mayores. Se requiere la estandarización de las normas para los grupos de servicios clave, tales como la atención a largo plazo, la rehabilitación, los espacios residenciales y áreas urbanas adaptativos, la tecnología de asistencia, la educación permanente, servicios turísticos y culturales amigables con la tercera edad y las finanzas para la jubilación. Estos estándares servirán de base para la evaluación de la calidad, la fijación de precios de los servicios y la implementación de servicios bancarios y financieros.

Los mecanismos de encargo, licitación y fijación de precios deben vincularse a los resultados obtenidos, fomentando modelos de prevención, rehabilitación temprana y atención comunitaria; asimismo, es necesario transparentar los componentes de costos para reforzar la rendición de cuentas. Se deben diseñar incentivos fiscales y crediticios condicionados para las empresas proveedoras de servicios que cumplan con los estándares; promover el emprendimiento y la formación de “clústeres de servicios plateados” en territorios con condiciones favorables; asignar suelo para infraestructuras de atención de larga duración, rehabilitación funcional y tecnologías de apoyo; y garantizar un terreno de juego equitativo entre los distintos actores económicos, especialmente el sector privado y las cooperativas de servicios.

El mercado y la conectividad profesional de las cadenas de suministro. En la actualidad, la prestación de servicios para las personas mayores en Vietnam permanece fragmentada y carece de estandarización y conexión entre las cadenas de suministro, mientras que el mecanismo de pago no fomenta la prevención y rehabilitación tempranas. Por lo tanto, hay que estandarizar los procesos de cuidado para lograr una atención personalizada y una gestión integral de los casos; establecer mecanismos de coordinación y derivación entre los sectores sanitario y social; y desarrollar centros de servicios integrados que actúen como nodos de conexión, promoviendo la cooperación público-privada para ampliar la capacidad de oferta sin comprometer los estándares de calidad. El Estado debe publicar clasificaciones de los proveedores de servicios; fortalecer la inspección, la supervisión y el manejo estricto de las infracciones y garantizar la transparencia de la información en las plataformas digitales para fortalecer la confianza del consumidor y del mercado.

Infraestructura digital y datos interconectados: herramientas de gobernanza modernas para la economía plateada. El despliegue de las tres capas de la infraestructura digital es un requisito urgente: i) Identificación digital de las personas mayores, que permita una verificación rápida, reduzca los trámites, exima de trámites a ciertos grupos, prevenga el fraude y facilite el acceso a servicios digitales seguros; ii) Registros médicos electrónicos vinculados con datos de seguridad social, seguros y empleo, que permitan el monitoreo en tiempo real de la calidad del servicio y conecten los sectores de la salud, social y de seguros; iii) Una plataforma que conecte la oferta y la demanda de servicios para garantizar la transparencia de la información, reducir el desequilibrio, optimizar la asignación de los recursos y crear un repositorio de datos para la planificación, la previsión y la evaluación de políticas. Además, se deben establecer estándares de datos unificados, mecanismos claros de autorización y acceso, garantizar la seguridad de la información y desarrollar interfaces amigables adecuadas para las personas mayores.

Recursos humanos de alta calidad: El cuidado de las personas mayores, especialmente en el ámbito de la asistencia a largo plazo, exige estándares profesionales rigurosos que combinen conocimientos en medicina, trabajo social, psicología, rehabilitación, nutrición y seguridad. Es necesario construir marcos de competencias y programas de formación en los niveles técnico superior y universitario; establecer mecanismos de capacitación continua; así como sistemas de acreditación de la calidad de los proveedores y conjuntos de criterios para evaluar las competencias individuales. Asimismo, se requiere un mecanismo para la expedición, renovación y revocación de licencias profesionales basado en normas éticas y en la calidad del servicio. Junto a la fuerza laboral profesional, es importante desarrollar redes de voluntariado comunitario con formación básica para apoyar actividades que no requieran intervención médica, al tiempo que se fortalecen las competencias digitales de las personas mayores, de modo que puedan participar y beneficiarse en igualdad de condiciones en la economía digital.

Comunicación y consenso social: Cambiar las percepciones y los comportamientos es un requisito indispensable para el desarrollo sostenible de la economía plateada. El cambio implica pasar del prejuicio de que "las personas mayores están relegadas a un segundo plano" a reconocerlas como agentes creativos, pasando de una participación pasiva a una activa en la selección y el supervisión de los servicios La política de comunicación debe ser “precisa, adecuada y suficiente”. Para las personas mayores, debe centrarse en orientar el acceso seguro a los servicios, el uso de tecnologías de apoyo y la prevención de fraudes tecnológicos; para las familias, en el fortalecimiento de habilidades de cuidado y conocimientos de psicología del envejecimiento; para las empresas, en la responsabilidad social y la estandarización de la calidad; y para los funcionarios públicos, en la ética y la responsabilidad en el servicio. El movimiento "Vivir sano, vivir feliz, vivir útilmente", que honra a personas ejemplares y replica buenos modelos y prácticas, generará motivación y fortalecerá la confianza social.

Aprendizaje de la experiencia internacional adaptada a las condiciones de Vietnam. Es necesario acceder a la experiencia internacional sobre modelos de servicio, estándares profesionales, mecanismos de precios, sistemas de pago, gobernanza de datos, entre otros; pero esto debe ser selectivo —no una copia a ciegas— y garantizar su adecuación a las condiciones socioeconómicas de Vietnam. Hay que aplicar modelos piloto en varias localidades, analizando su eficacia, equidad y sostenibilidad; identificar obstáculos institucionales y proponer medidas para perfeccionar políticas basadas en evidencia empírica. La experiencia práctica debe vincularse con los sistemas de datos digitales —desde registros electrónicos de salud y comentarios de los usuarios hasta resultados de oferta y demanda— para que las políticas realmente “respondan a la realidad y a la población”, con capacidad de replicarse y expandirse a nivel nacional.

Así pues, la economía plateada no es solo un nuevo sector, sino también una forma de desarrollo social con enfoque humanista, que refleja claramente las directrices y orientaciones del Partido, así como las políticas y leyes del Estado en materia de personas mayores.

Algunas recomendaciones

Bajo el liderazgo del PCV, la gobernanza facilitadora del Estado y el consenso de toda la sociedad, el desarrollo de la economía plateada debe convertirse en un nuevo motor para el crecimiento sostenible, fortalecer la seguridad social y promover los valores culturales y humanos de Vietnam en la nueva era. Para que este sector se convierta realmente en un nuevo motor de desarrollo, es necesario considerar los siguientes aspectos:

En primer lugar, hay que crear instituciones orientativas basadas en directrices estratégicas e incluidas en documentos del Partido. En los Documentos de su XIII Congreso Nacional, el PCV afirma que "el pueblo vietnamita es el centro, el objetivo y la fuerza motriz más importante para el desarrollo del país"(3). Con base en ese espíritu, resulta esencial incorporar el desarrollo de la economía digital en los documentos del Partido, con el fin de posicionarla como un componente orgánico de la estrategia nacional de desarrollo, creando una base política para alcanzar el consenso sobre los objetivos, la hoja de ruta y la asignación de recursos. Es necesario resumir la Directiva 59-CT/TW, aprobada el 27 de septiembre de 1995 por el Secretariado del VII mandato sobre "El cuidado de las personas mayores", en pos de emitir nuevas políticas adecuadas a la situación actual, demostrando claramente el principio de que los ancianos son tanto beneficiarios como creadores. La implementación de la Estrategia nacional para las personas mayores hasta 2035, con una visión hacia 2045, asigna claramente responsabilidades, identifica los organismos ejecutores y prioriza las políticas que fomentan la participación de los ancianos en el mercado laboral, con énfasis en la recapacitación y el desarrollo de habilidades digitales.

Hay que perfeccionar el marco de políticas para el “mercado plateado” en una dirección coherente, accesible y con capacidad de proteger a los consumidores mayores. El enfoque central debe ser el establecimiento de un marco jurídico que garantice la transparencia en la calidad y los precios, las obligaciones de información, las garantías y la existencia de canales independientes de reclamación; así como la aplicación de sanciones estrictas contra el fraude, la publicidad engañosa y los esquemas de venta multinivel encubiertos. Es preciso aplicar mecanismos encargo, licitación y fijación de precios vinculados a los resultados, pasando de un modelo de pago por insumos a uno basado en el valor de los resultados, incentivando servicios de prevención, rehabilitación y atención comunitaria. Hay que alentar la formación de “clústeres de servicios” para la tercera edad, con ampliados incentivos fiscales y crediticios condicionales para las empresas proveedoras que cumplan con los estándares; asignar suelo para infraestructuras de atención de larga duración, tecnologías de apoyo y ciudades adaptadas; y diversificar las fuentes financieras (presupuesto estatal, seguros, crédito preferencial, asociación público-privada y capital social), en pos de construir un mecanismo financiero sostenible y accesible para el ecosistema de la tercera edad, vinculado a la gestión de riesgos.

En cuanto a la coordinación a nivel macro, los datos, los recursos humanos y las competencias en la investigación y sugerencia de políticas, hay que fortalecer el papel de la agencia nacional sobre las personas mayores en la coordinación intersectorial, vinculando los indicadores de resultados con la responsabilidad de los dirigentes, así como publicar anualmente los avances y resultados para su supervisión social. Resulta esencial perfeccionar las tres capas de la infraestructura digital, que incluyen la identificación digital de las personas mayores; los historiales médicos electrónicos interoperables con los datos de seguridad social-seguro-empleo; y una plataforma que conecte la oferta y la demanda de servicios, asegurando la conectividad, la búsqueda de información, la seguridad de los datos, una interfaz fácil de usar y la ausencia de barreras digitales. En cuanto a los recursos humanos, hay que estandarizar las profesiones de atención a largo plazo; construir marcos de habilidades, programas de formación y verificación de calidad de los proveedores de servicios y mecanismos para la emisión y renovación de certificados profesionales; y al mismo tiempo desarrollar una red de voluntarios comunitarios y ampliar la cooperación internacional en la formación y certificación profesional.

También deben promoverse políticas clave mediante programas piloto y su ampliación; diseñar gradualmente un seguro de atención a largo plazo que incluya atención médica, rehabilitación y apoyo domiciliario, con un mecanismo de copago adecuado, vinculado a estándares de calidad y a la protección del usuario. Hace falta implementar un mecanismo de prueba controlada de políticas (sandbox) para modelos como ciudades adaptadas al envejecimiento, centros de servicios integrados y plataformas digitales de conexión de servicios, con evaluación independiente, publicación transparente de resultados y expansión únicamente basada en evidencia empírica. Ese mecanismo se ampliaría únicamente sobre la base de evidencias prácticas. Hay que fortalecer la campaña de comunicación nacional sobre la economía plateada, replicar buenos modelos y prácticas, honrar a ancianos ejemplares, prevenir el fraude y proteger a los consumidores de la tercera edad. También es preciso ampliar la contratación pública y los encargos de productos y servicios creativos e innovadores para el cuidado y apoyo de las personas mayores, tales como dispositivos de accesibilidad, robots de asistencia, infraestructura de transporte accesible y software de apoyo, teniendo en cuenta los estándares técnicos, la seguridad y la viabilidad económica.

Hay que continuar mejorando el marco jurídico y los instrumentos de aplicación asociados con la regulación de las actividades económicas para satisfacer las diversas necesidades de las personas mayores, a través de mecanismos y políticas estatales, la participación del mercado y el consenso de toda la sociedad sobre la economía plateada; desarrollar un conjunto de estándares nacionales para los servicios de cuidados de larga duración y rehabilitación funcional dirigidos a las personas mayores; establecer una base de datos nacional sobre este grupo poblacional;  crear un marco legal que permita a las empresas tecnológicas desarrollar productos y servicios de atención y apoyo para las personas mayores. Asimismo, hace falta formar un fondo de apoyo social para startups en la economía plateada, que vincule la capacitación-incubación-conexión con el mercado, y estandarizar un conjunto de indicadores para evaluar la economía plateada a nivel nacional y local, publicados periódicamente cada año. Además, hay que incorporar la igualdad de género, la inclusión digital y el acceso universal en las políticas relacionadas con las personas mayores, especialmente para los grupos vulnerables en áreas remotas y minorías étnicas, asegurando que nadie se quede atrás./.
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* Exmiembro del Comité Central del PCV y Presidente de la Asociación de Personas Mayores de Vietnam
(1) Documentos del XIII Congreso Nacional del PCV, Editorial Política Nacional Su That (La Verdad), Hanoi, 2021, tomo I, pág. 116
(2) Documentos del XIII Congreso Nacional del PCV, Ibidem, tomo I, pág. 45
(3) Documentos del XIII Congreso Nacional del PCV, Ibidem, tomo I, pág. 116