Labor de inspección y supervisión del Partido en el contexto actual de racionalización de plantillas y aplicación del modelo de gobierno de tres niveles
Revista Comunista- El actual modelo de gobierno de tres niveles (central - provincial - comunal) y la orientación de racionalización de plantillas constituyen una reforma trascendental orientada a construir un aparato político ágil, con funcionamiento efectivo, eficaz y eficiente. No obstante, este proceso también plantea nuevos desafíos para la labor de inspección y supervisión del Partido Comunista de Vietnam (PCV). Por ello, los órganos encargados de dichas funciones deben renovar su pensamiento, perfeccionar su estructura organizativa, aplicar tecnologías y elevar su visión estratégica, a fin de cumplir cabalmente sus responsabilidades en la nueva era de desarrollo nacional.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, inspecciona el funcionamiento del Centro de Servicios de Administración Pública de la ciudad de Hanoi _Foto: Agencia Vietnamita de Noticias
En el proceso de reforma de la administración pública nacional, la reorganización del aparato gubernamental hacia una estructura más compacta, eficaz y eficiente constituye una importante y coherente directriz del Partido a lo largo de numerosos mandatos. La reducción de personal, la reorganización de las unidades administrativas, la restructuración de los órganos especializados, vinculadas a una clara descentralización de competencias y el fortalecimiento del control del poder, constituyen exigencias urgentes para la construcción de un Estado de derecho socialista del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
El modelo de gobierno de tres niveles —central, provincial y comunal— se ha ido definiendo con mayor claridad en el proceso de implementación de la Resolución del sexto pleno del Comité Central del XII mandato (octubre de 2017), así como de las más recientes conclusiones y orientaciones del Buró Político y del Secretariado sobre la reorganización del aparato, especialmente tras la fusión de determinadas provincias, la supresión del nivel distrital y la integración de unidades administrativas a nivel comunal. Este modelo ha generado transformaciones profundas en el funcionamiento de las administraciones locales y la estructura del personal, al tiempo que impone nuevas exigencias a la labor de inspección y supervisión del Partido, una función directiva esencial que incide directamente en la calidad del aparato organizativo y la eficacia operativa del sistema político.
Impacto del modelo de gobierno de tres niveles sobre la labor de inspección y supervisión del Partido
En el contexto en que todo el Partido impulsa con determinación la racionalización de plantillas y la reorganización del aparato político, el establecimiento del modelo de gobierno de tres niveles ha tenido un impacto integral sobre su labor de inspección y supervisión. Este impacto presenta, al mismo tiempo, efectos positivos y nuevos desafíos.
Impactos positivos
En primer lugar, fortalece la articulación entre la inspección, la supervisión y la descentralización de la gestión y la administración. La clara delimitación de los tres niveles —central, provincial y comunal— dentro del modelo vigente permite definir con precisión los ámbitos de poder, creando condiciones para que los órganos de inspección de los niveles identifiquen los sujetos y el alcance de sus tareas, elevando así el grado de especialización. En particular, el nivel central impulsa una descentralización hacia las localidades bajo el principio de: “La localidad decide, ejecuta y asume la responsabilidad”. Junto con la delegación de competencias a los niveles locales y de base, resulta indispensable reforzar la inspección, la supervisión y el control del poder para impedir y prevenir posibles infracciones.
En el nivel central, la Comisión de Control Disciplinario del Comité Central del PCV puede concentrarse en áreas estratégicas y sensibles, tales como la labor de cuadros, las finanzas del Partido, la gestión de la inversión pública y el control del poder en grupos económicos y corporaciones estatales.
En el nivel provincial, las Comisiones de Control Disciplinario del Comité Provincial del Partido supervisan de cerca las actividades de departamentos y organismos, intensificando las inspecciones temáticas, las basadas en indicios de infracción o del desempeño de las funciones oficiales.
En el nivel comunal, las células del Partido y las Comisiones de Control Disciplinario del nivel superior disponen de mejores condiciones para supervisar de manera permanente las actividades de cuadros y funcionarios de base, vinculándolas con los servicios públicos, el bienestar social y la gestión financiera y territorial.
En segundo lugar, se abre una oportunidad para fortalecer la capacidad de inspección en los niveles provincial y de base. El modelo de gobierno de tres niveles permite redistribuir funciones y competencias en materia de inspección, ayudando a las Comisiones de Control Disciplinario provinciales y comunales a reforzar su papel proactivo e independiente en el control de las organizaciones del Partido subordinadas, evitando la dispersión y la superposición de tareas. Al mismo tiempo, la reducción de unidades administrativas comunales disminuye el número de células del Partido, lo que facilita concentrar recursos en inspecciones más profundas en lugar de controles generalizados.
En tercer lugar, se refuerza el papel preventivo de la inspección desde etapas tempranas y a distancia. El modelo de gobierno de tres niveles exige que la labor de inspección no se limite a sancionar infracciones, sino que se oriente hacia la supervisión temprana, la alerta anticipada y la prevención remota. El nivel comunal —donde es más probable que surjan conductas negativas y actos indebidos— debe ser objeto de inspecciones focalizadas y selectivas, así como de un aumento en la frecuencia de la supervisión, a fin de corregir oportunamente las infracciones en las labores de dirección y gestión.
Impactos negativos, limitaciones y desafíos
Primero, los órganos de inspección de nivel provincial se enfrentan a una presión de sobrecarga. La racionalización de plantillas y la reducción de estructuras administrativas han disminuido el número de cuadros encargados, mientras que el volumen de trabajo no se ha reducido. En numerosas localidades, los funcionarios de las Comisiones de Control Disciplinario desempeñan simultáneamente varias funciones y carecen de especialización suficiente; la dirección de las labores de inspección desde los niveles superiores resulta, en muchos casos, lenta y poco ajustada a la realidad, debido a la insuficiencia de información.
Segundo, la función de inspección y supervisión del Partido al nivel comunal se ha vuelto sumamente importante. Sin embargo, muchos comités partidistas de base aún no comprenden plenamente la relevancia de esta tarea; en algunos lugares, el personal encargado de la inspección evita confrontaciones o se ve condicionado por relaciones personales, mientras que la capacidad profesional de los cuadros de base todavía no satisface las exigencias de detectar y prevenir irregularidades.
Tercero, se carece de instrumentos modernos de inspección y tecnologías de apoyo. Esta constituye una exigencia prioritaria en un contexto en que el gobierno avanza hacia la digitalización y una gobernanza moderna, con el propósito de detectar y prevenir infracciones desde etapas tempranas.
Cuarto, persisten diferencias en la comprensión y en la organización de la ejecución entre las distintas localidades. Algunas se adaptan con lentitud al modelo de gobierno local en dos niveles (provincial y comunal), mostrando todavía vacilaciones en la asignación de tareas y la delimitación de responsabilidades entre los niveles de gobierno y las organizaciones del Partido. Como consecuencia, la labor de inspección se desplaza entre instancias o se duplica, reduciendo su eficacia.
Cuestiones planteadas para la labor de inspección y supervisión en el nuevo contexto
En primer lugar, respecto a la labor de inspección y supervisión en el nivel comunal.
Tras la implementación de procesos de fusión, racionalización de estructuras organizativas y la aplicación del modelo de gobierno local en dos niveles, el nivel comunal se ha convertido en la instancia directamente vinculada con la vida cotidiana de la población, encargada de gestionar un volumen de trabajo mayor y constituirse en el “punto final” de ejecución de las directrices y políticas emanadas de los niveles superiores.
Esto no solo crea oportunidades para que los funcionarios comunales se familiaricen con un ámbito de trabajo más amplio y complejo, sino que también plantea nuevas exigencias en cuanto al fortalecimiento de sus capacidades profesionales y técnicas. A largo plazo, este proceso contribuirá a elevar progresivamente la competencia profesional de los funcionarios comunales, permitiéndoles responder mejor a las tareas y responsabilidades en la nueva situación. Esto surge de la necesidad de difundir con rapidez y de manera oportuna las orientaciones del nivel central, evitando vacíos temporales y garantizando que los órganos y organizaciones comunales conozcan sin demora los lineamientos y directrices del Partido y el Estado para aplicarlas eficazmente en cada localidad. Una directriz importante vinculada con el trabajo de liderazgo y gestión consiste en la designación de cuadros dirigentes y gerentes a nivel comunal. La Conclusión No. 177-KL/TW, emitida el 11 de julio de 2025, por el Buró Político y el Secretariado sobre la continuación del perfeccionamiento de la organización y funcionamiento de las unidades administrativas de dos niveles para garantizar la fluidez y eficacia, permite “aprovechar y designar cuadros con capacidad, experiencia y aptitud para responder a las exigencias del trabajo”, así como “mantener y elevar el nivel de satisfacción de la población, tomando dicha satisfacción como criterio de evaluación”. Asimismo, dispone la asignación adecuada de cargos adjuntos, en consonancia con la Conclusión No. 187-KL/TW, adoptada por el Buró Político y el Secretariado el 29 de agosto de 2025, sobre el número de cargos adjuntos en los órganos y organizaciones del sistema político, de modo que sea “adecuado a la realidad y no uniforme mecánicamente, teniendo en cuenta las particularidades de las unidades objeto de fusión o integración”. Se trata de regulaciones oportunas, integrales y estrechamente vinculadas con la práctica de reorganización del aparato político.
Diversos documentos del Buró Político y el Secretariado también fueron promulgados de manera oportuna. Entre ellos, la Conclusión No. 183-KL/TW, del 1 de agosto de 2025, sobre la puesta en marcha del modelo de gobierno local en dos niveles, orientado a fortalecer el papel proactivo de las instancias de base en el control y la conducción del desarrollo socioeconómico, así como de la defensa y la seguridad, estableciendo el principio de “garantizar una clara definición de las personas responsables y de las tareas asignadas, evitando superposiciones u omisiones de funciones y competencias”. La Directiva No. 53-CT/TW, del 26 de octubre de 2025, emitida por el Buró Político, sobre el fortalecimiento del liderazgo del Partido sobre el cumplimiento de la responsabilidad de rendición de cuentas por parte de órganos, organizaciones e individuos en el ejercicio de la función pública, subraya la debida atención a la inspección y supervisión, así como a los criterios de evaluación sobre eficacia y satisfacción ciudadana respecto a dicha rendición de cuentas. Todo ello plantea nuevas exigencias y responsabilidades para el sistema de órganos de inspección y supervisión en todos los niveles, a fin de garantizar la aplicación efectiva de las directrices y políticas del Partido y del Estado en el nuevo contexto, especialmente considerando las características específicas del nivel comunal, que mantiene contacto permanente con la ciudadanía y se vincula directamente con la gestión de tierras, el presupuesto comunal, los gastos corrientes, las licencias de construcción y la solución de regímenes y políticas en la base.
En segundo lugar, la descentralización y la delegación de competencias no significan una “dispersión de responsabilidades”.
La resolución del Comité Central, en particular las orientaciones formuladas por el secretario general To Lam en la Conferencia de balance de las labores en 2024 y la implementación de tareas para 2025 del Gobierno y las administraciones locales (8 de enero de 2025), subrayó la necesidad de otorgar mayor autonomía e iniciativa a los niveles de gobierno. Sin embargo, ello debe ir acompañado de mecanismos rigurosos de supervisión y control del poder, garantizando que no se produzcan abusos de autoridad en beneficio personal.
Otorgar mayores facultades de decisión y capacidad de iniciativa a los distintos niveles de la administración local garantiza la proactividad y la creatividad de las localidades, en consonancia con las particularidades de cada región, zona y ámbito de gestión. Sobre esa base, las localidades disponen de condiciones propicias para movilizar sus recursos internos, fortalecer la articulación con otras jurisdicciones y ampliar la cooperación mutua. No obstante, también incrementa la responsabilidad de cada territorio en asegurar el desarrollo socioeconómico, proteger las condiciones de vida de la población y preservar la seguridad y el orden social…
A partir de esta realidad, la labor de inspección y supervisión del Partido dentro del modelo de gobierno de tres niveles requiere reconstruir sus redes de coordinación, transitando desde una inspección predominantemente administrativa y centrada en asuntos rutinarios hacia una inspección de carácter estratégico, prospectivo y orientada a la detección temprana de posibles infracciones.
El miembro del Comité Central del Partido y presidente del Comité Popular de Ciudad Ho Chi Minh, Nguyen Van Duoc, junto con una delegación, inspecciona el funcionamiento del Centro de Servicios de Administración Pública de la ciudad de Hanoi _Foto: Agencia Vietnamita de Noticias
Soluciones para mejorar la eficacia de la inspección y supervisión del Partido en el contexto de racionalización de plantillas y aplicación del modelo de gobierno de tres niveles
Soluciones generales
Primero, los comités y las organizaciones del Partido y las Comisiones de Control Disciplinario de todos los niveles deben concentrarse en el cumplimiento eficaz de varias tareas prioritarias. Entre ellas, resulta urgente reorganizar y racionalizar, de manera coordinada y uniforme, la estructura de los órganos de inspección en todos los niveles, a fin de responder a las nuevas exigencias y responsabilidades. La reducción estructural debe ir acompañada de una reestructuración de la organización y del personal de inspección para garantizar que posean las cualidades y capacidades suficientes para cumplir con las exigencias de sus funciones.
Segundo, la Comisión de Control Disciplinario debe acelerar la investigación y revisión necesarias para asesorar oportunamente sobre la modificación y complementación de las disposiciones del Partido relativas a las labores de inspección y supervisión, de conformidad con el nuevo modelo organizativo partidista en todo el país, garantizando el cumplimiento adecuado de las atribuciones, funciones y tareas correspondientes; asimismo, debe aplicarse estrictamente el principio de que allí donde existan actividades de organizaciones partidistas y militantes del Partido, debe haber inspección y supervisión, evitando dejar vacíos en determinadas áreas territoriales o sectores. Igualmente, se debe asesorar en la elaboración y promulgación de reglamentos de coordinación entre la Comisión de Control Disciplinario y algunas organizaciones partidistas inmediatamente después de concluir el proyecto de reorganización y racionalización del aparato organizativo.
Tercero, es necesario continuar renovando de manera profunda los métodos y modalidades de inspección y supervisión; impulsar la transformación digital y la aplicación de tecnologías de la información, con el propósito de elevar aún más la calidad, la eficacia y la eficiencia del trabajo de inspección, supervisión y disciplina del Partido. Debe actuarse de manera proactiva en el asesoramiento al Comité Central, el Buró Político, el Secretariado y los comités partidistas de los niveles para fortalecer la autoinspección y autosupervisión en sus respectivas localidades y unidades; advertir oportunamente, emitir alertas preventivas y frenar las violaciones desde etapas tempranas y a distancia. Durante todo el proceso, deberán observarse estrictamente los principios, métodos y regulaciones establecidos por el Partido en materia de inspección y supervisión.
Algunas cuestiones prioritarias que deben implementarse
En primer lugar, es necesario perfeccionar el mecanismo de inspección y supervisión acorde con la aplicación del modelo de gobierno de tres niveles, así como continuar renovando el pensamiento, los métodos y las formas de organización de la labor de inspección y supervisión dentro del sistema de Comisiones de Control Disciplinario en sus tres niveles, conforme a la orientación del secretario general To Lam. El eje principal debe trasladarse hacia el fortalecimiento de la supervisión, garantizando que las resoluciones, directivas y conclusiones del Comité Central, el Buró Político y el Secretariado sean ejecutadas de forma oportuna, eficaz, conforme a las orientaciones y las regulaciones establecidas. Debe centrarse en la inspección y supervisión de la asignación y reorganización del personal en la implementación del modelo de gobierno en tres niveles, así como en la supervisión del proceso de la transformación digital nacional; vincular la labor de inspección con el control del poder; y construir mecanismos de supervisión eficaces, capaces de emitir alertas tempranas y prevenir infracciones desde la base. Corresponde asimismo estudiar, asesorar, dirigir y orientar la aplicación coordinada de medidas destinadas a elevar la calidad y eficacia de la inspección y supervisión por parte de los comités partidistas y las Comisiones de Control Disciplinario de todos los niveles, otorgando particular importancia al fortalecimiento de estas funciones desde las propias células del Partido. En un contexto en el que ya no existe el nivel distrital, la reorganización del sistema de inspección debe sustentarse en el fortalecimiento del papel central de las Comisiones provinciales de Control Disciplinario para realizar una supervisión regular hacia el nivel comunal, erigiéndose en un “abrazo extendido” del nivel central mediante sistemas de alerta temprana, análisis de datos, informes periódicos e inspecciones temáticas de amplio alcance. Igualmente, debe desplegarse con eficacia la labor de inspección y supervisión sobre asuntos sensibles y de alto interés público, tales como la gestión estatal de tierras, minerales, energía y seguridad alimentaria, contribuyendo así a liberar recursos al servicio del desarrollo socioeconómico de cada localidad. Al mismo tiempo, es preciso continuar fortaleciendo la inspección y supervisión como instrumento clave en la prevención y lucha contra la corrupción, el despilfarro y las prácticas negativas; establecer unidades especializadas o mecanismos intersectoriales encargados de realizar inspecciones en zonas sensibles o complejas (como comunas periurbanas, áreas con numerosos proyectos de inversión, liberación de terrenos y gestión de tierras…).
En segundo lugar, hace falta renovar los programas de inspección y supervisión en consonancia con el modelo de gobierno local en dos niveles. Debe fortalecerse la inspección y supervisión sobre los comités partidistas, órganos y unidades en la ejecución de las resoluciones y conclusiones del Comité Central, el Buró Político y el Secretariado sobre el desarrollo nacional, con el fin de garantizar el uso eficiente de los recursos destinados al progreso socioeconómico en ámbitos como la gestión y utilización del presupuesto para gastos corrientes, la administración y empleo de los fondos de inversión pública, la gestión y aprovechamiento de tierras y propiedades, la gestión estatal de tierras; la gestión, explotación y uso de recursos naturales, minerales y energía; la planificación territorial y construcción; la organización, la gestión y el uso del personal y el tiempo de trabajo en el sector público, con el objetivo supremo de garantizar la vida de la población.
En tercer lugar, conviene impulsar la aplicación de tecnologías de la información y los sistemas integrados de reporte. Debe promoverse una transformación digital integral y ejecutarse de manera resuelta y sincronizada las tareas para responder a la exigencia de “supervisión e inspección basada en datos” en todo el sector de inspección del Partido. Las Comisiones de Control Disciplinario de todos los niveles avanzan en la digitalización documental, la construcción y actualización de bases de datos especializadas en materia de inspección y supervisión, garantizando el cumplimiento del cronograma de transformación digital; e intensifican la aplicación de tecnologías modernas en la totalidad del proceso de inspección y supervisión. Asimismo, es necesario reforzar la interconexión y el intercambio de información entre organismos del propio sector y entidades externas, asegurando la seguridad y confidencialidad de los datos. Debe construirse una plataforma digital interoperable entre los tres niveles de gobierno y los órganos de inspección, orientada a la gestión en tiempo real de los expedientes de militantes, cuadros, funcionarios y empleados públicos. Igualmente, resulta indispensable sincronizar los datos del presupuesto, la inversión pública y activos estatales, utilizándolos como base objetiva para verificar el cumplimiento de funciones y emitir la alerta automática ante anomalías en los desembolsos, la planificación y la rotación de cuadros al nivel comunal.
En cuarto lugar, hay que elevar la capacidad del cuerpo de cuadros encargados de la inspección y supervisión, especialmente en el nivel provincial. Es preciso continuar desarrollando de manera eficaz la construcción de Comisiones de Control Disciplinario en todos los niveles que sean compactas, sólidas y con un funcionamiento eficiente, efectivo y eficaz; perfeccionar el modelo organizativo del sistema de inspección del Partido y la disposición del personal especializado en cada nivel(1), en particular la aplicación de la política de designar titulares de las comisiones provinciales y comunales que no sean originarios de la propia localidad. Asimismo, es necesario el perfeccionamiento institucional para asesorar y proponer mecanismos mediante los cuales la Comisión de Control Disciplinario del nivel superior tenga facultades para decidir, presentar o trasladar a los jefes de las comisiones subordinadas, así como ratificar a los miembros de dichas comisiones conforme a la política de descentralización y delegación de competencias. Resulta necesario profundizar la comprensión de las nuevas disposiciones, puntos de vista y lineamientos sobre inspección y supervisión entre los cuadros del sector. Debe formarse un cuerpo de inspectores con firmeza política, competencias profesionales, conocimiento del derecho, uso eficaz de las herramientas digitales y una conducta ética ejemplar; y que se atrevan a pensar, hacer y asumir responsabilidades, especialmente aquellos recientemente asignados en el nivel comunal y equivalentes. También hace falta fortalecer la capacidad y efectividad de las Comisiones de Control Disciplinario en todos los niveles, garantizando la unidad en la dirección y orientación del trabajo profesional de manera vertical (desde el nivel superior a a los que le anteceden), y la implementación eficaz de las funciones de inspección y supervisión en sentido horizontal (inspección y supervisión cruzada entre organismos y unidades del mismo nivel). La labor de inspección debe vincularse estrechamente con la construcción de las organizaciones del Partido, el cumplimiento riguroso y sustancial de la responsabilidad supervisora de los comités partidistas del nivel superior sobre las organizaciones subordinadas y sus miembros.
La Comisión de Control Disciplinario a nivel provincial debe ser lo suficientemente fuerte como para “abarcar toda la provincia y llegar efectivamente hasta el nivel comunal”. Por ello, es necesario complementar la plantilla de personal de manera que se garantice tanto la cobertura integral de los distintos ámbitos como la especialización acorde con las labores de inspección y supervisión, tales como derecho, construcción del Partido, economía pública, técnicas de investigación y análisis de datos. Conviene ampliar la formación de los cuadros inspectores en situaciones reales del nivel comunal, especialmente en ámbitos propensos a irregularidades, tales como tierras, inversión pública, liberación de terrenos y gestión del presupuesto. Deben establecerse mecanismos de protección para los cuadros que desempeñen tareas sensibles o susceptibles de generar fricciones, evitando presiones administrativas o influencias de grupos de interés.
En quinto lugar, hay que perfeccionar los procedimientos de inspección temática centrándose en las áreas clave y garantizando la puntualidad. Deben realizarse inspecciones rotativas y periódicas, en vez de controles integrales de carácter meramente formal. Es necesario renovar la forma de elaborar los planes de inspección: no esperar denuncias o reclamaciones, sino basarse en datos operativos, señales provenientes de la sociedad y los medios de comunicación. Igualmente, corresponde vincular la responsabilidad de los dirigentes de los niveles provincial y comunal a las conclusiones de la inspección y supervisión, evitando situaciones en las que “se detectan infracciones, pero nadie asume la responsabilidad”.
En sexto lugar, hace falta intensificar la difusión amplia entre las organizaciones del Partido y entre los cuadros y militantes acerca de los tipos de infracciones más representativos, y las lecciones extraídas del trabajo de inspección, supervisión y disciplina del Partido; las limitaciones e insuficiencias en mecanismos y políticas; las brechas y deficiencias en la gestión que hayan sido señaladas mediante las labores de inspección y supervisión, junto con las soluciones correctivas y preventivas correspondientes. Esto contribuirá a que las organizaciones del Partido, los cuadros y los militantes identifiquen con claridad las conductas que deben evitarse, elevando así su conciencia y sentido de responsabilidad.
Conclusión
El modelo de gobierno de tres niveles (central - provincial - comunal), junto con la directriz de racionalización de plantillas, constituye una importante reforma orientada a construir un aparato estatal más compacto, eficaz, efectivo y eficaz. Sin embargo, este trabajo plantea nuevos desafíos para la labor de inspección y supervisión del Partido, la cual representa uno de los pilares fundamentales para garantizar la pureza, solidez e integridad del sistema político.
En el nevo modelo, la distancia de la supervisión entre los niveles central, provincial y comunal se vuelve más amplia; la capacidad de actuación del nivel comunal aumenta, mientras que los mecanismos de control del poder aún no guardan la debida proporcionalidad. Ello exige que los órganos de inspección del Partido transformen su pensamiento, perfeccionen su organización, incorporen el uso de las nuevas tecnologías y eleven el nivel estratégico de la supervisión, con el fin de controlar de manera preventiva, desde su origen, los riesgos de “degradación por el poder”.
La práctica demuestra que, si no se fortalece la capacidad de inspección y supervisión paralelamente a la racionalización del aparato, podría perderse el instrumento más eficaz de control del poder, dejando un vacío peligroso en la gobernanza del Partido y del Estado en el nivel de base.
Desde una visión general, la labor de inspección y supervisión del Partido no solo constituye el “brazo derecho” de la dirección, sino también el “escudo” que protege los fundamentos ideológicos, éticos y disciplinarios del Partido en la práctica del cumplimiento de sus tareas políticas. En el contexto de la reorganización estructural, reducción de plantillas y funcionamiento de un sistema gubernamental de solo tres niveles, ese papel adquiere una importancia aún más decisiva.
Solo cuando el Partido sea capaz de inspeccionarse a sí mismo de manera rigurosa, científica y moderna, podrá garantizarse que el proceso de renovación del aparato organizativo no se desvíe de su orientación, no genere “zonas grises” de poder y no menoscabe la confianza del pueblo en el Estado de derecho socialista del pueblo, por el pueblo y para el pueblo./.