Revista Comunista - Los valores culturales y las normas de comportamiento conforman una sólida base espiritual que refleja la profundidad del desarrollo de una nación. A lo largo de 40 años liderando el proceso de Doi Moi (Renovación), el Partido Comunista de Vietnam (PCV) ha promovido de forma continua la formación de los valores culturales y humanos del pueblo. El escenario actual, con sus múltiples influencias, plantea nuevas exigencias para la construcción y el perfeccionamiento de estos valores, con miras a un futuro próspero y sostenible para la nación.

Estudiantes en la provincia de Hung Yen entregan flores al secretario general del PCV, To Lam, durante un diálogo con votantes en las comunas de Kien Xuong, Le Loi y Quang Lich _Fuente: Agencia Vietnamita de Noticias

Transformaciones en la construcción y el desarrollo del sistema de valores culturales de Vietnam a lo largo de 40 años de Renovación

Avances en la construcción y el desarrollo del sistema de valores culturales

El período de Doi Moi ha brindado oportunidades favorables para el desarrollo continuo de los valores culturales vietnamitas. En el lado positivo, los cambios se manifiestan de la manera más palpable en las siguientes tendencias principales:

La primera tendencia es continuar heredando y promoviendo los valiosos valores tradicionales de la nación: En medio de la Renovación, muchos valores culturales tradicionales se conservan, se revitalizan o transforman en una dirección positiva, convirtiéndose en una base para el desarrollo, en concreto:

El patriotismo, la autosuficiencia y la resiliencia siguen siendo valores fundamentales que reflejan el espíritu nacional: Ante el impacto de la pandemia de COVID-19 y los desastres naturales, entre otros desafíos, el espíritu de unidad nacional y responsabilidad comunitaria del pueblo                                            vietnamita se ha fortalecido. Programas como "Apoyo de toda la sociedad a la prevención y el control de la pandemia", "Cajeros automáticos de arroz", "Autobuses solidarios" y la "Campaña solidaria durante la pandemia" son expresiones vívidas del patriotismo en tiempos de paz. Además, los temas de patriotismo, independencia, autosuficiencia y resiliencia se manifiestan de forma amplia a través de películas, fotografías, representaciones teatrales, eventos culturales y concursos de historia. Las fiestas tradicionales y los rituales folclóricos también contribuyen a preservar la conciencia sobre los orígenes, el patriotismo y el orgullo nacional, en particular los festivales del Templo de los Reyes Hung, del Santo Giong, de las Hermanas Trung y del Templo de los reyes Tran.

El humanismo y la compasión se fortalecen en la vida: El espíritu de apoyo mutuo y ayuda a los necesitados sigue siendo un fuerte vínculo comunitario en la sociedad vietnamita, incluso en medio de la rápida urbanización y modernización. Las actividades benéficas y los esfuerzos para proteger a los grupos vulnerables, personas con discapacidad y niños de zonas desfavorecidas reciben apoyo de diversos sectores de la sociedad, incluyendo empresas, artistas y educadores. Programas como “Hojas solidarias”, “Refugio para niños” y “El séptimo deseo” son manifestaciones concretas de estos valores humanitarios en la sociedad vietnamita.

El valor de la pasión por el estudio y la importancia del conocimiento continúa siendo promovido con fuerza: Desde tiempos antiguos, el pueblo vietnamita ha mantenido una tradición de amor al aprendizaje, respeto a los maestros y valoración de la educación. Se mantienen frecuentes actividades para expresar gratitud a los maestros y honrar la erudición dentro de las familias y linajes. Las actividades que promueven el aprendizaje y el talento están cada vez más extendidas por todo el país. La veneración por la “tradición académica” se enfatiza en el Templo de la Literatura y en los templos dedicados a figuras culturales como Chu Van An, Nguyen Binh Khiem y Le Quy Don. En la actualidad, se está impulsando ampliamente la educación liberal, la educación STEM y la renovación de los métodos de enseñanza orientados al desarrollo de competencias. Muchos modelos de “escuelas felices” y escuelas privadas con enfoques humanistas y creativos han recibido una respuesta positiva por parte de la sociedad.

La armoniosa combinación entre la preservación de la identidad cultural tradicional y la adopción selectiva de los valores de la cultura de la humanidad: Los vietnamitas, especialmente los jóvenes, son cada vez más conscientes de la importancia de preservar los valores culturales tradicionales, como lo demuestra su aprecio por el Ao dai (túnica tradicional vietnamita), la música folclórica, la restitución de festivales y su participación en el turismo cultural. Al mismo tiempo, absorben de manera selectiva lo mejor de la cultura universal, contribuyendo a la formación de un estilo de vida civilizado, sin perder la identidad cultural vietnamita. El auge de las tendencias de "vietnamización" en la moda, el diseño y la gastronomía, tales como los diseños del Ao dai, las marcas de Pho y el café vietnamita, está llegando cada vez más a un público internacional. Muchos jóvenes artistas combinan con éxito elementos tradicionales con la música moderna, generando gran influencia y atrayendo a un amplio público tanto a nivel nacional como internacional.

Escenario de “hat boi” (un género de ópera tradicional) en el corazón de la moderna Ciudad Ho Chi Minh _Fuente: nhiepanhdoisong.vn

La segunda tendencia es la formación de nuevos valores culturales que se ajustan a las exigencias de la era contemporánea: Al entrar en el período de Doi Moi, Vietnam ha experimentado una transformación radical, pasando de ser una sociedad agrícola a una moderna e industrial, profundamente integrada al mundo. El boom de la tecnología, los medios digitales, la globalización y la urbanización han creado condiciones de vida, trabajo y comunicación completamente diferentes, lo que exige que no solo se preserven los valores tradicionales, sino que estos también se complementen, enriquezcan y transformen para adaptarlos a la diversidad de los sistemas de valores globales y a los requisitos del desarrollo.

Los valores de libertad, la democracia, la civilización y el progreso de la humanidad aumentan: La percepción y acción en materia de derechos humanos y civiles, libertad de expresión, acceso a la información y crítica social han mejorado de manera significativa. Los vietnamitas son cada vez más conscientes de sus derechos y obligaciones dentro de la comunidad. Se está desarrollando gradualmente una cultura de diálogo a través de foros, redes sociales, periódicos, la educación superior y movimientos juveniles. La difusión pública de incidentes negativos, las campañas contra la violencia escolar, la protección de los derechos de los estudiantes y la participación activa de la ciudadanía en asuntos sociales son cada vez más comunes.

Los valores de justicia, transparencia y Estado de derecho reciben una atención cada vez mayor: En la vida social, los principios de transparencia y cumplimiento de la ley están siendo progresivamente más valorados. Se trata de una transformación necesaria para construir una sociedad justa, democrática y civilizada. El espíritu de lucha contra las prácticas negativas se ha extendido y difundido ampliamente en la sociedad.

El valor de la creatividad, la aspiración a la innovación y el impulso por el progreso son cada vez más evidentes: La sociedad vietnamita está experimentando un auge en los sectores y profesiones creativos, tales como el diseño, la comunicación, la tecnología, el arte digital y la innovación. Cada vez surgen más modelos que combinan la cultura y la tecnología, tales como películas de animación, juegos en línea sobre la historia de Vietnam y aplicaciones de lectura en vietnamita para niños. Cabe destacar también la aparición de productos culturales innovadores, tales como largometrajes, exposiciones digitales sobre patrimonios nacionales, museos virtuales, películas en 3D y experiencias culturales y artísticas que utilizan la realidad aumentada (RA), realidad virtual (RV) y performances teatrales en vivo. Muchas obras han ganado importantes premios en festivales internacionales de cine, lo que refleja el deseo de revitalizar las tradiciones para satisfacer las necesidades del público moderno.

Los valores de la autosuficiencia, la resiliencia y el emprendimiento se expandan: El gobierno lanzó el "Movimiento Nacional de Emprendimiento", lo que ha propiciado un fuerte desarrollo de la comunidad startup, universidades con espacios de innovación y centros de apoyo a las empresas emergentes en los ámbitos de la tecnología, la cultura y la educación.

En el ámbito educativo, se hace cada vez más hincapié en los valores del autoaprendizaje y la autonomía, que poco a poco sustituyen al aprendizaje pasivo. Las actividades que promueven el aprendizaje y el emprendimiento en las escuelas, el movimiento STEM y el pensamiento digital tienen como objetivo construir y fortalecer los valores de autosuficiencia e independencia en el aprendizaje y en el esfuerzo de superación personal.

El espíritu de integración internacional, adaptación a la ciencia y la tecnología, y la transformación digital se están extendiendo: Un valor que está emergiendo rápidamente es la capacidad de adaptación a la globalización, la integración internacional, la transformación digital y el desarrollo de la ciencia y la tecnología. La juventud vietnamita accede rápidamente al ciberespacio, al aprendizaje y el trabajo transfronterizos y a las tendencias globales, adaptándose a ellos con facilidad. El pensamiento multicultural, el dominio de idiomas extranjeros, la alta adaptabilidad y las habilidades de comunicación intercultural se están convirtiendo cada vez más en valores esenciales para la nueva generación. Las obras culturales digitales con carácter global, tales como los premiados cortometrajes vietnamitas y museos virtuales, contribuyen a difundir los valores culturales de la nación en el mundo a través de plataformas tecnológicas.

Se valoran los principios del desarrollo sostenible, la vida ecológica y la convivencia armoniosa con la naturaleza: La urbanización excesiva, el cambio climático extremo y la grave contaminación ambiental en muchos lugares han llevado a la sociedad a valorar cada vez más la protección del medio ambiente, el estilo de vida sostenible, la economía verde, el turismo ecológico y el consumo sustentable. Las actividades culturales y artísticas contribuyen a promover este estilo de vida a través de diversas campañas mediáticas, festivales de cultura ambiental y fiestas artísticas dedicadas a la naturaleza.

En el lado negativo, durante los últimos años, la estratificación social y los cambios en las estructuras familiar, comunitarias y laboral han puesto en entredicho los valores culturales, lo cual se ha manifestado en diversos aspectos:

El declive y la erosión de los valores culturales tradicionales: En una parte de la población han surgido estilos de vida individualistas, egoístas, consumistas e indiferentes. Valores como la piedad filial, la lealtad, el respeto a los mayores, la veneración hacia los maestros y la importancia de la palabra empeñada, que tradicionalmente constituían la base de la conducta social, están siendo gradualmente relegados. Las fiestas tradicionales están perdiendo su carácter sagrado, solemnidad y valor en términos de educación moral, transmisión cultural y cohesión comunitaria, comercializándose e incluso distorsionándose cada vez más. El fenómeno de extrema atención a lo superficial sin valorar la esencia, los rituales y las creencias refleja la erosión de los valores tradicionales.

La adopción indiscriminada de valores culturales externos: En medio de la integración internacional, se están introduciendo nuevos valores culturales, pero el reto consiste en proteger el legado tradicional. En las redes sociales, junto con contenido cultural positivo que inspira y educa a la comunidad, existen ejemplos anticulturales, material dañino y ofensivo, y contenido que viola las costumbres y la moral tradicionales.

La creciente tendencia hacia el aumento de valores materialistas, pragmáticos y banales: Una parte de la sociedad juzga cada vez más a las personas por su riqueza, estatus y apariencia, en lugar de por su moralidad, talento y contribuciones. Están surgiendo diversas conductas desviadas, como la violencia escolar y doméstica, el comportamiento incívico en público y la falta de respeto hacia los mayores y los profesores.

La comercialización de los valores culturales y su transformación en productos recreativos: Muchos valores culturales se han transformado en herramientas de lucro y beneficio personal, distorsionando su verdadera naturaleza; los rituales transformados en espectáculos para complacer el gusto de ciertos individuos, y sitios patrimoniales deformados y alterados para servir a los turistas. Algunos programas de televisión y concursos priorizan el entretenimiento efímero, carecen de valor educativo y estético, desviando los estándares del gusto colectivo. Muchos videoclips y cortometrajes en redes sociales promueven un humor absurdo, historias sensacionalistas y contenido llamativo, dirigido a gustos vulgares.

Cambios en el desarrollo de los valores humanos vietnamitas

El período de Doi Moi también presencia una fuerte transformación en el desarrollo de los estándares humanos vietnamitas, que se puede resumir en las siguientes manifestaciones principales:

Valorar la autodeterminación, la libertad de elección y el desarrollo personal: En medio de la globalización y la diversificación de valores y normas, los vietnamitas, especialmente los jóvenes, valoran cada vez más la autodeterminación, la independencia, las preferencias personales y los estilos de vida individuales. En lugar de "vivir según las expectativas sociales", muchos persiguen el objetivo de "vivir como son", con autenticidad, pasión, autocuidado y equilibrio. El desarrollo de la educación liberal, la formación profesional, la educación sexual, los modelos de capacitación de habilidades para la vida, la inteligencia emocional (IE) -la gestión de las emociones- y las habilidades de ciudadanía digital representan un importante avance en la formación del vietnamita moderno.

Promover el espíritu de independencia, la audacia para pensar y actuar, y forjarse una carrera por esfuerzo propio: Si bien durante la era de la economía planificada, la satisfacción, la estabilidad y el trabajo asalariado eran valores comunes; hoy en día, el espíritu de autosuficiencia, la audacia para pensar y actuar, incluso la toma de riesgos y el cambio frecuente de trabajo se han convertido en una tendencia popular. Entre los jóvenes, se fomenta la aspiración de enriquecerse legítimamente, proyectarse al mundo y construir marcas vietnamitas. Muchos artistas vietnamitas se están insertando gradual y exitosamente en el ámbito internacional.

Enaltecer el espíritu de dinamismo, innovación y creatividad: En medio de la globalización y la Cuarta Revolución industrial, el dinamismo y la creatividad del pueblo vietnamita se están convirtiendo cada vez más en uno de los principales motores del desarrollo nacional, generando una ola de innovación en los campos de la ciencia-tecnología, la educación, la cultura y el arte. Acostumbrados a vivir en un entorno colectivo y pasivo, ha surgido una generación de jóvenes que dominan la tecnología con confianza, se integran internacionalmente y poseen pensamiento crítico y una mentalidad digital. Los vietnamitas, especialmente en las zonas urbanas, exploran de manera constante nuevos modelos de negocio y aplican la transformación digital a los servicios, la producción agrícola y el turismo comunitario, entre otros. Muchos startups tecnológicos fundados por vietnamitas han tenido un impacto global gracias a su pensamiento innovador y su capacidad para utilizar tecnología avanzada. Muchos jóvenes artistas han centrado su atención en la creación de contenido en plataformas digitales, llevando la música y la pintura tradicionales o la danza contemporánea a un público más amplio, especialmente a los jóvenes.

Heredar y promover los bellos valores tradicionales: Los valores tradicionales, tales como la dedicación al estudio, la diligencia, la compasión, la lealtad y el espíritu comunitario, se mantienen vigentes en las nuevas circunstancias. Durante desastres naturales y epidemias, los médicos, enfermeros, maestros y jóvenes voluntarios siguen demostrando los valores del sacrificio silencioso, la superación de las dificultades y el servicio a la comunidad. El pueblo vietnamita siempre se ha caracterizado por su compasión y bondad, mostrando empatía, ayudando a quienes lo necesitan y compartiendo alegrías y tristezas en tiempos difíciles.

Dotar a las personas de conocimientos sobre la integración internacional y de la capacidad para la integración regional y global: Está surgiendo una nueva generación de ciudadanos vietnamitas, que son personas dinámicas, con dominio de idiomas extranjeros, expertas en tecnología, conectadas globalmente y con una visión holística. Esto proporciona una base fundamental para la profunda integración del país en la comunidad internacional, la defensa de los intereses nacionales y la construcción del "poder blando" cultural de Vietnam. Muchos jóvenes académicos vietnamitas desempeñan funciones importantes en organizaciones globales; artistas, cineastas y programadores han recibido premios internacionales. Las mujeres vietnamitas se están haciendo cada vez más presentes, con una proporción creciente de ellas participando en la educación, la gestión, la ciencia y la cultura, hecho que está eliminando gradualmente los estereotipos de género y contribuyendo a la reducción de la desigualdad de género.

Cuestiones planteadas y soluciones para construir y perfeccionar el sistema de valores culturales y humanos del pueblo vietnamita

Para convertir a Vietnam en un país en desarrollo con una industria moderna y un nivel de ingresos mediano alto para 2030, y en un país desarrollado con altos ingresos para 2045, se debe identificar las siguientes cuestiones:

Primero, los valores culturales y estándares humanos se mencionan en los documentos del PCV, pero es necesario concretarlos aún más en la nueva situación.

Segundo, el desarrollo de los valores humanos aún no es integral ni sistemático, centrándose principalmente en brindarles a las personas conocimientos, habilidades y cualificaciones profesionales; falta mayor atención a la formación ética, el carácter, la aptitud física, el bienestar espiritual, la conciencia cívica y los ideales de vida. La educación sobre los valores culturales, la ética y el estilo de vida sigue siendo excesivamente teórica, rígida y carente de practicidad.

Tercero, las crecientes brechas de riqueza y de desarrollo cultural y humano entre regiones, grupos étnicos y segmentos de la población plantean numerosos desafíos para la construcción de un sistema nacional de valores culturales y humanos. 

Cuarto, la colisión entre los valores tradicionales y modernos, así como la defensa de la independencia y la soberanía frente a las exigencias de una profunda integración internacional, complican la construcción de un sistema de valores culturales y normas de comportamiento humano. Vietnam es una nación multiétnica; todos tienen derecho a la libertad de creencias y de religión, a seguir o no seguir ninguna religión. Las religiones son iguales ante la ley; una comprensión y un respeto plenos por la diversidad cultural son necesarios para que el sistema de valores se construya, instituya e implemente en la práctica.

Quinto, los nuevos desafíos surgidos en la era digital, la vida digital y la sociedad digital hacen que la gestión de los organismos estatales, además de contar con ciertas ventajas, también enfrente numerosos desafíos. El ciberespacio no solo sirve para difundir valores culturales positivos, sino que también puede utilizarse para propagar productos dañinos, creando “puntos ciegos culturales” y “zonas grises morales” donde las personas son fácilmente manipuladas por conceptos negativos, comportamientos desviados e información falsa, perjudicial y tóxica.

Construir y perfeccionar los valores culturales y los estándares humanos de Vietnam es una tarea difícil y a largo plazo, que requiere un sistema de soluciones integral, práctico e integrado, con los siguientes elementos clave:

Primero, hace falta la promulgación de un sistema de valores culturales y estándares humanos que respondan a las exigencias de la nueva era y sirvan de base para su institucionalización en documentos legales y su integración en las estrategias nacionales de desarrollo socioeconómico, cultural, científico-tecnológico, educativo, sanitario y humano. A partir de ahí, se concretan en un conjunto de criterios para la construcción de valores culturales y humanos, adaptados a cada ámbito, sector, profesión y grupo etario, que se implementarán en toda la sociedad, constituyendo así el fundamento de las normas, los comportamientos y la conducta. 

Para supervisar y evaluar la eficacia del conjunto de criterios destinados a construir los valores culturales y humanos según cada ámbito, sector profesional y grupo etario, es necesario elaborar un sistema de indicadores de medición, tales como: el índice de ética y personalidad; el índice del grado de vinculación con los valores nacionales; el índice de capacidad creativa e integración; el índice de satisfacción con el entorno cultural; y el índice de espíritu cívico y responsabilidad social... Estos indicadores deben integrarse en el sistema estadístico nacional, sirviendo como base para la formulación de políticas de desarrollo sostenible.

Segundo, hay que promover reformas fundamentales e integrales en la educación y formación para un desarrollo humano en todos los aspectos de la moralidad, el intelecto, la salud física y la estética. También resulta crucial seguir impulsando la integración de la educación moral, el desarrollo de la personalidad, las habilidades para la vida y la conducta cultural en las asignaturas, las actividades extracurriculares y la orientación profesional. Otras tareas incluyen propiciar la educación liberal y el pensamiento crítico vinculados a la realidad de Vietnam, y desarrollar un sistema de evaluación de los estudiantes basado en las calificaciones escolares, el razonamiento lógico, la responsabilidad social, el espíritu cívico y el sentido de consagración al bien común.

Tercero, hay que promover el papel de los medios de comunicación y las actividades culturales y artísticas como herramientas poderosas para la construcción y el perfeccionamiento de sistemas de valores. En tal sentido, es preciso mejorar la calidad de la comunicación sobre valores culturales positivos, honrar a las personas ejemplares y combatir las manifestaciones negativas en el ámbito político y social. Se necesita impulsar el papel de los artistas en la difusión de valores positivos, combinándolos con formas de expresión modernas y cercanas a los jóvenes.

Cuarto, resulta fundamental fortalecer la coordinación entre la familia, la escuela y la sociedad. Cada “institución social” desempeña un papel propio, pero todas se orientan hacia un objetivo común: construir valores culturales humanistas, civilizados, progresistas e integrados, con el fin de formar una nueva generación de ciudadanos con ética, inteligencia, identidad cultural y aspiración de desarrollo.

Quinto, hay que fortalecer la capacidad de gestión y la orientación cultural en el ciberespacio y el entorno digital. Las escuelas deben centrarse en la educación sobre la ciudadanía y la cultura digitales, ayudando a los jóvenes a comprender la seguridad en línea. Resulta esencial reforzar el papel de las autoridades en el control y la supervisión del contenido en línea, al tiempo que se desarrollan activamente las plataformas de cultura y artes digitales.

Sexto, hay que reducir la desigualdad en el desarrollo de valores culturales y humanos entre regiones, grupos étnicos y segmentos de la población; incrementar la inversión en la educación y la cultura, elevar el nivel intelectual en zonas remotas y áreas habitadas por minorías étnicas; y garantizar la equidad en el acceso al conocimiento y a los valores de vida. Además, se necesita promover el papel de los trabajadores culturales, docentes, gestores educativos, comunicadores y figuras influyentes en las comunidades de minorías étnicas en el proceso de implementación de las políticas al respecto./.

* PROFA., DRA., Directora del Instituto cultural Thang Long