Llevar a la práctica el nuevo espíritu de los Documentos del XIV Congreso Nacional del Partido

Prof., Dr. DUONG TRUNG Y
Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam, Editor jefe de la Revista Comunista
21:51, 03-18-2026

Revista Comunista- El XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam (PCV) no solo constituye un acontecimiento político de gran relevancia para evaluar y sintetizar los resultados de un mandato, sino que también marca una nueva etapa en la percepción y la orientación estratégica del Partido respecto al camino de desarrollo del país. El nuevo espíritu establecido en el Congreso refleja claramente la aspiración de avanzar con fuerza, una visión de renovación integral y la determinación de fortalecer la capacidad dirigente y gobernante del Partido; al mismo tiempo, moviliza la fuerza colectiva de toda la nación. Esta constituye una base fundamental para configurar un nuevo modelo de desarrollo, elevar la eficacia de la gobernanza nacional y generar el impulso necesario para que Vietnam avance con rapidez y firmeza en la nueva era de la nación.

El secretario general To Lam trabaja con el Comité del Partido de la ciudad de Hai Phong sobre los resultados del liderazgo, la dirección, la organización del estudio, la comprensión, la divulgación y la implementación de la Resolución del XIV Congreso del Partido _Foto: Agencia Vietnamita de Noticias

El XIV Congreso Nacional del PCV concluyó con gran éxito, marcando un nuevo avance en el pensamiento teórico y la visión estratégica del Partido respecto a la causa de la construcción y defensa de la Patria en la nueva etapa de desarrollo. Se trata de un acontecimiento político de especial importancia, ya que no solo realiza una profunda evaluación de la práctica del desarrollo nacional a lo largo de un período caracterizado por grandes esfuerzos y destacados logros, sino que también establece orientaciones estratégicas a largo plazo, sentando las bases ideológicas y las líneas de acción para todo el Partido y todo el pueblo en la próxima etapa del desarrollo de la nación vietnamita.

Definido como el Congreso de la renovación profunda e integral, la edición XIV refleja un avance decisivo en el pensamiento sobre el desarrollo, la visión estratégica y la aspiración de superación de la nación vietnamita; al mismo tiempo, reafirma la firmeza, la inteligencia y la voluntad política inquebrantable del Partido en la formulación de decisiones estratégicas destinadas a impulsar un desarrollo rápido y sostenible del país.

Los documentos presentados al Congreso fueron preparados de manera rigurosa y científica, constituyendo una síntesis de la inteligencia colectiva de todo el Partido y de todo el pueblo. Por una parte, mantienen de forma coherente los principios y las concepciones fundamentales reafirmados en los congresos anteriores; por otra, reflejan nuevos avances en el pensamiento teórico, respondiendo adecuadamente a las exigencias objetivas de la realidad del desarrollo nacional en el nuevo contexto. Uno de los aspectos más destacados de los documentos del XIV Congreso es el fuerte énfasis en el espíritu de acción, la promoción de la eficacia en la organización e implementación de las políticas, así como la estrecha vinculación entre los objetivos estratégicos y las soluciones para su ejecución. Asimismo, se considera la eficacia del desarrollo y la satisfacción del pueblo como criterios fundamentales para evaluar la capacidad de liderazgo y la calidad de la gobernanza. En el informe sobre los documentos presentados al Congreso, el secretario general del PCV, To Lam, afirmó de manera profunda que el Informe Político constituye la cristalización de la inteligencia y la fuerza del pueblo, la armoniosa convergencia entre la voluntad del Partido y las aspiraciones del pueblo, siendo verdaderamente una “antorcha que ilumina el camino” y un “manual de acción” para todo nuestro Partido, nuestro pueblo y nuestras fuerzas armadas(1).

La práctica revolucionaria de Vietnam demuestra que el valor y la trascendencia de los documentos del XIV Congreso no residen únicamente en el sistema de concepciones y orientaciones que estos establecen, sino que se confirman, ante todo, en el proceso de su implementación. Dichos documentos solo pueden desempeñar plenamente su papel orientativo y rector cuando se institucionalizan en directrices y políticas adecuadas, y cuando estas se aplican de manera sincronizada y eficaz en la práctica, generando transformaciones tangibles en el desarrollo económico, cultural y social, garantizando la defensa y la seguridad nacionales, y elevando el nivel de vida del pueblo.

Por ello, la comprensión plena y la asimilación profunda de los contenidos esenciales y del nuevo espíritu de los documentos del XIV Congreso revisten una importancia especialmente significativa. Se trata no solo de una exigencia en términos de conciencia y pensamiento, sino también de una demanda de la acción, con el fin de garantizar la coherencia entre la teoría y la práctica, entre las directrices y su organización e implementación. Sobre esta base, es necesario promover la fuerza conjunta de todo el Partido, de todo el pueblo y de todo el ejército, para que la Resolución del XIV Congreso del Partido se incorpore rápidamente a la vida social y se convierta en un importante motor que impulse al país a avanzar con firmeza y vigor en la nueva era de la nación. De este modo, se contribuirá al cumplimiento exitoso de los objetivos de desarrollo nacional para el año 2030, cuando el Partido celebre el centenario de su fundación (1930-2030), así como a la materialización de la visión de desarrollo hacia 2045, con motivo del centenario de la fundación de la República Democrática de Vietnam, actual República Socialista de Vietnam (1945-2045).

En primer lugar, el espíritu de renovación profunda, integral y eficaz.

La renovación sigue siendo concebida como un imperativo del desarrollo y una exigencia objetiva inherente a las leyes del progreso en un contexto marcado por la competencia estratégica, las transformaciones de la estructura económica mundial y el profundo avance de una nueva revolución industrial. En su intervención ante el Congreso, el secretario general del Partido, To Lam, subrayó: “El espíritu de la renovación” es una exigencia de la época. Sin renovación ni reforma, no es posible lograr avances decisivos, competir ni desarrollarse. Debemos seguir renovando el pensamiento, los modelos de desarrollo y de crecimiento, así como los métodos de organización e implementación, para que una línea política correcta se traduzca en resultados concretos en la vida cotidiana”(2).

Un nuevo avance conceptual del XIV Congreso consiste en situar la cuestión de la renovación en un nivel más profundo, orientándola hacia una transformación fundamental del pensamiento sobre el desarrollo y de los métodos de funcionamiento de todo el sistema político. Se trata de una transición desde una concepción de gestión administrativa, caracterizada por un fuerte componente de órdenes e intervención directa, hacia una visión de gobernanza orientada a la creación de condiciones para el desarrollo, en la que el Estado desempeña las funciones de orientación estratégica, generación de un entorno favorable, facilitación y asignación de recursos, así como de gestión eficiente de estos y de los procesos de funcionamiento de la administración pública y de la economía de mercado con orientación socialista. El núcleo de este espíritu renovador radica en considerar los resultados prácticos como la medida fundamental del éxito, tomando la productividad, la calidad, la eficiencia de las inversiones, la competitividad y el grado de satisfacción del pueblo como criterios esenciales para evaluar la capacidad de liderazgo,  gobernanza y organización de la ejecución de las políticas.

Los documentos del XIV Congreso reflejan claramente un avance en el pensamiento del Partido sobre el desarrollo al identificar la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital como los principales motores del nuevo modelo de crecimiento. Asimismo, consideran el perfeccionamiento de instituciones modernas y el desarrollo de recursos humanos de alta calidad como bases decisivas, y subrayan que el crecimiento verde, el desarrollo sostenible, la economía circular y la adaptación proactiva al cambio climático deben constituir criterios indispensables del nuevo modelo de desarrollo. Al mismo tiempo, la eficiencia en el uso de los recursos y la productividad laboral se establecen como indicadores fundamentales para reflejar la calidad del crecimiento y la competitividad nacional. Conforme al espíritu del XIV Congreso, la renovación no puede limitarse a la incorporación de nuevas concepciones o a ajustes aislados de políticas, sino que debe desplegarse de manera integral y coordinada, desde la conciencia hasta la acción, desde el nivel central hasta el local, y desde la formulación de políticas hasta su organización e implementación. Solo cuando el espíritu de renovación penetre verdaderamente en todos los niveles, vinculando la responsabilidad individual y colectiva con resultados concretos, promoviendo la disciplina, el rigor institucional y la eficacia real, las decisiones estratégicas adoptadas por el XIV Congreso podrán desplegar plenamente su valor, generar transformaciones visibles en la práctica y responder a las exigencias de un desarrollo rápido y sostenible del país en la nueva etapa.

En segundo lugar, el espíritu de situar los intereses de la nación y del pueblo, así como su  felicidad de este, como el objetivo supremo

El XIV Congreso reafirma de manera clara y coherente el principio de situar los intereses de la nación y del pueblo, así como la felicidad de este último, como el objetivo supremo y el punto de referencia más elevado de todo el proceso de formulación e implementación de la estrategia de desarrollo nacional. Esto constituye un nuevo avance en la comprensión teórica del Partido, reflejando la aplicación creativa del marxismo-leninismo y del pensamiento de Ho Chi Minh a las condiciones específicas de Vietnam en la nueva etapa de desarrollo. En consecuencia, todas las directrices y políticas no deben evaluarse únicamente en función de la tasa de crecimiento o de la eficiencia económica, sino que, ante todo y por encima de todo, deben orientarse a mejorar integralmente las condiciones materiales y espirituales de la población, fortalecer la confianza social, garantizar la equidad y el progreso, y crear oportunidades de desarrollo para todos los sectores de la sociedad, bajo el principio de “no dejar a nadie atrás” en el proceso de desarrollo.

Este espíritu refleja una importante transición desde una concepción del desarrollo centrada principalmente en el crecimiento económico hacia una visión de desarrollo integral, armonioso y sostenible, en la que el ser humano ocupa una posición central como sujeto, beneficiario y motor del desarrollo. Los intereses de la nación-Estado se conciben en una relación dialéctica e inseparable con los intereses de la población, lo que refleja la naturaleza de nuestro sistema político: todos los logros del desarrollo deben estar orientados al servicio del pueblo, a la mejora de la calidad de vida y a la garantía de condiciones que permitan el desarrollo integral de cada persona.

Asimismo, el XIV Congreso subraya la unidad orgánica entre los objetivos del desarrollo económico y las exigencias de garantizar la defensa y la seguridad nacionales, preservar la independencia, la soberanía y la integridad territorial, considerándolas condiciones indispensables para salvaguardar los intereses de la nación-Estado, a la par de crear un entorno de paz y estabilidad que favorezca el desarrollo sostenible a largo plazo. Esta concepción refleja la visión estratégica del Partido al promover una estrecha articulación entre la construcción y la defensa de la Patria, entre el crecimiento económico y el progreso social, la equidad y la mejora de la calidad de vida de la población. Sobre esta base, el principio de situar los intereses de la nación-Estado, así como la felicidad de la población, como objetivo supremo se convierte en el eje rector que orienta todo el proceso de formulación de políticas y de organización de su implementación. De este modo, se garantiza que el desarrollo nacional avance en la dirección correcta, de manera sostenible y en consonancia con la naturaleza y los objetivos del sistema socialista elegido por nuestro Partido y nuestro pueblo.

En tercer lugar, el espíritu de autosuficiencia, resiliencia, confianza y orgullo nacional- base de la fuerza endógena de la nación vietnamita en el nuevo contexto

El XIV Congreso continúa reafirmando y elevando el espíritu de autosuficiencia, resiliencia, confianza y orgullo nacional como un valor fundamental y una fuente de fuerza endógena de importancia decisiva para el desarrollo rápido y sostenible del país en un contexto internacional y regional caracterizado por transformaciones complejas e imprevisibles. Este espíritu no constituye únicamente un valor tradicional de carácter histórico, sino también un principio de desarrollo de alcance estratégico, que refleja las leyes de existencia y madurez del pueblo vietnamita a lo largo de todo su proceso de construcción y defensa de la Patria. En cada etapa de su historia, aunque Vietnam no haya contado con ventajas sobresalientes en cuanto a extensión territorial o potencial material, el pueblo vietnamita siempre ha poseído una fuerza interna singular, forjada sobre la base de la voluntad de independencia y autodeterminación, el espíritu de unidad, la firmeza de carácter y una profunda confianza en su propia capacidad de autodeterminación e innovación.

La experiencia histórica ha demostrado que fue precisamente el espíritu de autosuficiencia y autodeterminación el que proporcionó al pueblo vietnamita la fortaleza necesaria para superar las pruebas más difíciles, desde las luchas contra las agresiones extranjeras y la conquista de la independencia nacional hasta el proceso de construcción, desarrollo e integración internacional del país. Se trata de la trayectoria de una nación que ha sabido reafirmarse constantemente, sin sucumbir a las presiones externas y, al mismo tiempo, capaz de aprovechar al máximo sus recursos y capacidades internas, así como de movilizar de manera adecuada los recursos externos para construir y consolidar su posición en el escenario internacional. La confianza en la inteligencia, la capacidad y el camino de desarrollo elegido, junto con un profundo orgullo por las tradiciones históricas y culturales y por los logros alcanzados, se ha convertido en una sólida base espiritual y en una poderosa fuerza impulsora del avance de la nación.

En el nuevo contexto, marcado por una competencia estratégica cada vez más intensa entre las naciones, el aumento de los factores de incertidumbre y unas exigencias cada vez mayores de desarrollo rápido y sostenible, el XIV Congreso subraya de manera especial la necesidad de promover al máximo el espíritu de autosuficiencia y autodeterminación, estrechamente vinculado a una integración internacional profunda, activa y proactiva. La autosuficiencia y la autodeterminación no significan aislamiento ni repliegue, sino la construcción de capacidades internas suficientemente sólidas para adaptarse de manera proactiva a los cambios, fortalecer la resiliencia frente a las perturbaciones externas y, al mismo tiempo, aprovechar eficazmente las oportunidades que ofrece la integración internacional para impulsar el desarrollo nacional. Por ende, el espíritu de confianza y orgullo nacional, sustentado en una comprensión objetiva y adecuada de la posición, el potencial y las perspectivas de desarrollo del país, constituye una condición esencial para fortalecer la firmeza política y preservar la independencia y la autodeterminación en la formulación y ejecución de las estrategias de desarrollo.

De este modo, el XIV Congreso eleva el espíritu de autosuficiencia, autodeterminación, confianza y orgullo nacional al rango de una orientación estratégica de carácter fundamental, destinada a despertar y potenciar al máximo la fuerza endógena de la nación. Esta orientación busca generar un poderoso impulso espiritual que permita a todo el Partido y todo el pueblo afrontar con firmeza cualquier dificultad o desafío, y hacer realidad la aspiración de construir un país próspero y feliz en la nueva era.

En cuarto lugar, el espíritu del “autonomía estratégica”- un nuevo avance en el pensamiento teórico y en la visión del Partido para la construcción y el desarrollo de la nación.

El XIV Congreso establece por primera vez la categoría de “autonomía estratégica” como una orientación de carácter principista, destinada a guiar de manera transversal todo el proceso de formulación e implementación de la estrategia de desarrollo nacional en la nueva etapa. El secretario general To Lam subrayó que el espíritu rector de este mandato es: “autonomía estratégica, aprovechamiento firme de las oportunidades, unidad y consenso para superar todos los desafíos y despertar con fuerza la aspiración de desarrollo(3). La incorporación oficial del concepto de “autonomía estratégica” en los documentos del XIV Congreso no constituye únicamente una adición terminológica, sino que refleja un importante avance en el pensamiento teórico del Partido respecto a la independencia, la autodeterminación y la vía hacia un desarrollo sostenible del país en las nuevas condiciones históricas.

La “autonomía estratégica” refleja una elevación del nivel de comprensión, pasando de la independencia y la autodeterminación en ámbitos específicos a una independencia y autonomía de carácter estratégico e integral, que abarca la totalidad del proceso de desarrollo nacional. Ante todo, implica la autonomía en el pensamiento y en la definición de la estrategia de desarrollo, condición indispensable para garantizar que Vietnam mantenga con firmeza el camino elegido en un contexto internacional caracterizado por transformaciones rápidas y de una complejidad sin precedentes. Al mismo tiempo, la autonomía estratégica en el ámbito económico se concibe como la base material de la independencia nacional, lo que exige la construcción de una economía capaz de sostenerse por sí misma, con una elevada capacidad de adaptación y una sólida competitividad internacional. Por otra parte, la autonomía en materia de ciencia, tecnología, innovación y transformación digital se convierte en un factor decisivo para fortalecer la capacidad de desarrollo independiente y sostenible del país. De igual manera, la autonomía cultural constituye el fundamento espiritual que garantiza un desarrollo orientado correctamente, preservando la identidad nacional y la fuerza endógena de la nación. De manera especial, la autonomía en los ámbitos de la defensa, la seguridad y las relaciones exteriores se considera un pilar esencial para preservar un entorno de paz y estabilidad, creando condiciones favorables para el desarrollo continuo del país.

La concepción de la autonomía estratégica constituye una continuidad y un desarrollo coherente del pensamiento del Partido sobre la independencia nacional, la autosuficiencia y la autodeterminación, forjado sobre la base del marxismo-leninismo y del pensamiento de Ho Chi Minh, y validado a través de la práctica de la Revolución vietnamita. En el contexto de la globalización y de una creciente competencia estratégica entre los Estados, la autonomía estratégica no significa aislamiento, sino una integración internacional activa y proactiva basada en la preservación de la independencia y la autodeterminación, garantizando al mismo tiempo los intereses de la nación-Estado. Este concepto representa una expresión concentrada de la firmeza política, la capacidad de planificación estratégica y la visión del Partido para la construcción y el desarrollo de la nación. Asimismo, proporciona una base sólida para que Vietnam pueda definir de manera proactiva su propio camino de desarrollo, fortalecer su posición en el ámbito internacional y adaptarse eficazmente a las transformaciones y desafíos de la época contemporánea.

Los documentos del XIV Congreso reflejan claramente un avance en el pensamiento de desarrollo del Partido al identificar la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital como motores principales del nuevo modelo de crecimiento. (En la imagen: línea de producción de la empresa Honda Vietnam, Parque Industrial Dong Van II) _Foto: Agencia Vietnamita de Noticias

En quinto lugar, el espíritu de atreverse a pensar, atreverse a actuar y atreverse a asumir responsabilidades - exigencia primordial en la construcción del contingente de cuadros y militantes del Partido

El XIV Congreso subraya de manera especial la necesidad de construir un contingente de cuadros y militantes del Partido dotado de una sólida firmeza política, una mentalidad innovadora, un espíritu proactivo y creativo, así como la disposición a asumir responsabilidades en beneficio del interés colectivo. Esta exigencia no se limita a las cualidades individuales, sino que constituye una condición decisiva para fortalecer la eficacia del liderazgo y la capacidad de ejecución del poder del Partido, así como para elevar la calidad de la gobernanza nacional en el nuevo contexto. El núcleo de este espíritu consiste en despertar y potenciar al máximo el sentido de responsabilidad, la vocación de servicio y el compromiso activo con el desarrollo del país y la felicidad del pueblo. Esta exigencia se dirige, en primer lugar, a todos los dirigentes y gestores públicos, especialmente a quienes ocupan los cargos de máxima responsabilidad.

Un aspecto novedoso e importante establecido por el XIV Congreso es la transición decidida desde una mentalidad de gestión pasiva, centrada principalmente en el cumplimiento formal de normas y procedimientos, hacia una cultura de acción proactiva, innovadora y orientada a la responsabilidad por los resultados. Los cuadros y militantes del Partido no solo deben cumplir correctamente sus funciones y responsabilidades, sino también asumir una actitud activa en la renovación del pensamiento, la búsqueda de soluciones eficaces y la capacidad de atreverse a pensar, actuar y asumir la responsabilidad de sus decisiones ante el Partido y ante el pueblo. Al mismo tiempo, el XIV Congreso plantea la necesidad urgente de erradicar de manera decidida las conductas de evasión y transferencia de responsabilidades, así como la mentalidad de temor al error y a la rendición de cuentas. Estas manifestaciones reducen la eficacia de la implementación de las políticas públicas, obstaculizan el proceso de desarrollo y debilitan la confianza de la población en las instituciones y en el sistema político.

El XIV Congreso afirma con claridad que el valor y la vitalidad de una resolución no residen en sus formulaciones o consignas, sino que se verifican a través de resultados concretos en la práctica, de transformaciones reales en el desarrollo económico y social, y de un nivel cada vez mayor de satisfacción de la población. Ello exige que los cuadros y militantes del Partido se conviertan verdaderamente en sujetos activos de la acción, en fuerzas de vanguardia en la organización e implementación de las directrices del Partido, capaces de transformar las orientaciones y decisiones políticas en realidades concretas y tangibles.

El espíritu de atreverse a pensar, atreverse a actuar y atreverse a asumir responsabilidades no constituye únicamente una exigencia relacionada con los métodos de trabajo, sino que representa también una expresión concentrada de la firmeza política, la ética revolucionaria y el compromiso de servir a la Patria y al pueblo. Este espíritu es un factor de importancia decisiva para liberar y movilizar eficazmente los recursos disponibles, elevar la efectividad de la organización y ejecución de las políticas, y generar nuevos impulsos que favorezcan un desarrollo rápido y sostenible del país en la nueva era.

En sexto lugar, el espíritu de actuar con decisión; hablar menos, hacer más; actuar de inmediato y llevar las cosas hasta el final: un factor que garantiza la pronta y eficaz materialización de las resoluciones del Congreso en la vida real

El XIV Congreso plantea la exigencia de subrayar especialmente el espíritu de acción decidida, considerándolo un eslabón de importancia determinante para la eficacia del liderazgo del Partido y para el éxito de la causa del desarrollo nacional en la nueva etapa. El secretario general To Lam señaló que una de las principales limitaciones es que, aunque muchas directrices y políticas son correctas, su organización e implementación aún no cumplen con los requisitos establecidos(4). La realidad muestra que la mayor debilidad actual radica precisamente en esta brecha entre la formulación de políticas y los resultados de su ejecución. Esto evidencia que la distancia entre las orientaciones y su puesta en práctica sigue siendo un problema que debe resolverse de manera fundamental, lo que exige una transformación profunda: pasar de una mentalidad centrada en la orientación a una mentalidad orientada a la acción, y desde la prioridad en la emisión de resoluciones hacia la primacía de la eficacia en su implementación.

El espíritu de acción que establece el XIV Congreso es uno de acción sustantiva, decidida y llevada hasta el final, con el principio de “hablar menos, hacer más” y “decir y hacer a la vez”, tomando los resultados concretos como criterio para evaluar la capacidad de liderazgo, gestión y responsabilidad de cada organización e individuo. En consecuencia, la responsabilidad de la implementación no se limita a la concienciación teórica, sino que debe concretarse en programas, planes, mecanismos, políticas y soluciones viables, garantizando una ejecución sincronizada y eficaz en todo el sistema político. El Congreso exige erradicar de manera definitiva el formalismo, el culto al logro, la mentalidad de mandato limitado a un solo periodo, así como las manifestaciones de “mucho decir y poco hacer”, “buen discurso y mala ejecución” o la falta de determinación en la implementación de las políticas.

Al mismo tiempo, el XIV Congreso subraya la responsabilidad de los comités partidistas, las organizaciones del Partido, los organismos, las unidades y el equipo de cuadros y militantes en la rápida materialización de las resoluciones en la vida real, mediante su pronta institucionalización, concreción y una implementación rigurosa, coordinada y eficaz. La movilización y el uso eficiente de todos los recursos, la promoción de la gran unidad del pueblo, así como la estrecha combinación entre la voluntad política y la capacidad de organización y ejecución, constituyen condiciones previas indispensables para hacer realidad los objetivos y tareas establecidos por el Congreso.

Además de los elementos característicos mencionados sobre el nuevo espíritu de los documentos del XIV Congreso, estos contienen numerosos contenidos de significado estratégico en los ámbitos político, económico, cultural, social, de defensa, seguridad y relaciones exteriores. Entre ellos destaca la reafirmación de la aspiración de construir un país próspero, civilizado y feliz como un valor central que atraviesa toda la estrategia de desarrollo nacional en la nueva etapa. Esta aspiración no se limita a un objetivo cualitativo, sino que se sitúa dentro de un marco de desarrollo sostenible, que vincula el crecimiento económico con el progreso y la equidad social, la mejora de la calidad de vida y el desarrollo humano integral. Al mismo tiempo, el XIV Congreso establece exigencias nuevas y más elevadas en la construcción y rectificación del Partido y del sistema político, considerándolo un factor decisivo para el éxito de todas las políticas y directrices. Estas exigencias incluyen el fortalecimiento de la capacidad de dirección y gobernanza; la consolidación de la firmeza política y la ética revolucionaria; la construcción de un Partido verdaderamente limpio, sólido, “ético y civilizado”; el fortalecimiento de la relación estrecha entre el Partido y el pueblo; y la toma de la felicidad y la satisfacción del pueblo como criterio fundamental para evaluar la eficacia de las organizaciones del Partido y de todo el sistema político.

El XIV Congreso Nacional del Partido ha abierto una nueva etapa de desarrollo para el país en un contexto en el que grandes oportunidades coexisten con no pocas dificultades y desafíos. En estas circunstancias, la incorporación del nuevo espíritu de los documentos del XIV Congreso en la vida práctica no constituye únicamente una tarea política habitual, sino también una exigencia del desarrollo, un impulso que moviliza a todo el Partido y a todo el pueblo para organizar su implementación de manera oportuna, flexible y eficaz. Todo ello responde a la necesidad de un desarrollo rápido y sostenible del país, garantizando al máximo los intereses de la nación y del pueblo, y generando transformaciones profundas a través de logros concretos y duraderos en todos los ámbitos del desarrollo nacional./.
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(1)Véase: “Informe sobre los documentos presentados al XIV Congreso del Partido Comunista de Vietnam”, Portal de información electrónica del Partido Comunista de Vietnam, el 11 de febreo de 2026, https://tulieuvankien.dangcongsan.vn/bo-chinh-tri-ban-bi-thu- ban-chap-hanh-trung-uong/dai-hoi-dang/lan-thu-xiv/ bao-cao-ve-cac-van-kien-trinh-dai-hoi-xiv-dang-cong- san-viet-nam.html?categoryId=3000412
(2) Prof., Dr. To Lam: “Discurso de clausura del XIV Congreso Nacional”, Revista Comunista, N.º 1078, enero de 2026, págs 74-75.
(3) Prof., Dr. To Lam: “Discurso de clausura del XIV Congreso Nacional”, Íbid., págs 74-75.
(4)Véase: “Informe sobre los documentos presentados al XIV Congreso del Partido Comunista de Vietnam”, Portal de información electrónica del Partido Comunista de Vietnam, el 11 de febreo de 2026, Íbid.